20 años después, El diablo vuelve a cruzar la puerta. El Diablo Viste a la Moda 2 no es solo una secuela, es un ajuste de cuentas con el tiempo, el poder y una industria que ya no responde a las mismas reglas. El primer tráiler confirma el regreso de Miranda Priestly, Andy Sachs y el universo Runway, pero también deja claro algo más inquietante: esta vez, nadie ocupa el mismo lugar que antes.
Con estreno previsto para el 30 de abril, la secuela se presenta como un espejo del presente: una industria en transformación, viejas jerarquías en crisis y antiguas asistentes que ahora mueven los hilos.
¿De qué trata El diablo viste a la moda 2?
El tráiler deja claro el nuevo tablero. Andy Sachs ya no es la chica torpe con suéteres informes: ahora es editora de contenidos y regresa a Runway en un reencuentro que huele a ajuste de cuentas. Miranda Priestly sigue siendo Miranda, pero el mundo que gobernaba ya no responde igual.
La trama gira en torno al declive del periodismo impreso, la lucha por la relevancia y las nuevas dinámicas de poder dentro del lujo. Runway necesita sobrevivir. Y para eso, Miranda tendrá que negociar (literalmente) con su pasado.

¿Quién manda ahora en Runway?
Uno de los giros más interesantes es el rol de Emily Charlton. Aquella asistente obsesionada con París ahora es una ejecutiva poderosa dentro de una empresa de lujo, con algo que Miranda necesita desesperadamente: presupuesto publicitario.
Lo que antes era subordinación, hoy es negociación. Y el tráiler lo deja claro: esta secuela no va de obedecer, sino de medir fuerzas.
Reparto de El diablo viste a la moda 2
La secuela reúne, por fin, a las cuatro figuras que hicieron historia:
- Meryl Streep como Miranda Priestly
- Anne Hathaway como Andy Sachs
- Emily Blunt como Emily Charlton
- Stanley Tucci como Nigel
Y así, entre vestidos rojos, miradas letales y oficinas que nunca duermen, El diablo viste a la moda 2 promete recordarnos que el poder, la moda y las rivalidades nunca pasan de temporada. Prepárate: Runway abre de nuevo sus puertas, y esta vez, nadie viene solo a mirar.

