Para Daniella Durán, el deporte no fue una estrategia profesional, fue una necesidad biológica. Una energía imposible de contener. Hija única, hiperactiva, inquieta, su infancia fue un desfile de disciplinas que buscaban agotar lo que parecía inagotable. Natación, patinaje, gimnasia, porras, fútbol, básquetbol. ‘Pregúntame qué no jugué’, dice entre risas.
Y aunque bromea con que su talento deportivo ‘todavía lo cuestionamos, pero siempre fui muy afín a hacer cosas deportivas, a estar muy envuelta en este tema y el fútbol llega a mi vida de una manera muy espontánea: de querer hablar de él, vivir de él, de ver el juego de la pelota’, lo cierto es que desde muy pequeña entendió que el movimiento era su lenguaje natural.

¿Quién es Daniella Durán?
Daniella Durán creció en Colombia, un país donde el fútbol no es solo deporte sino identidad colectiva, y en ese contexto el balón no era opcional: era parte del aire que se respiraba.
‘Somos una generación que come, vive, disfruta, duerme, despierta con el fútbol y yo no era ajena a eso’, recuerda, y en esa frase se condensa una verdad cultural que marcaría su destino.

Los inicios de Daniella Durán en el periodismo
El periodismo no llegó como un simple oficio, sino como una revelación. El momento que marcó ese giro fue claro: ganar su primer Emmy. ‘Cuando me gané incluso mi primer Emmy, fue donde dije definitivamente esto es lo mío, son las historias’, confiesa.
No eran solo los goles ni los resultados lo que la movía, sino la dimensión humana del deporte: el sacrificio, las lesiones, los tabús, los silencios que no aparecen en cámara. Daniella encontró en esa profundidad una identidad profesional distinta. No quería narrar lo obvio; quería entender el porqué.
La cercanía de Daniella Durán con el fútbol
La relación con el fútbol siempre ha tenido una sensibilidad particular. Mientras otros analizaban tácticas, ella buscaba emociones. Mientras otros hablaban de estadísticas, ella preguntaba por miedos. ‘Siempre me ha interesado mucho la parte humana del fútbol‘, explica.

Y esa inclinación es la que le ha permitido conectar con audiencias que ven en ella algo más que una presentadora. Pero su universo no se limitó al periodismo tradicional. Paralelamente, construyó una presencia editorial, estética sofisiticada.
Puede estar enfrente de las cámaras y al día siguiente en una cancha con tacones, blazer cuero, cola alta, joyas y balón en mano. ‘Podemos ser femeninas también estando en una cancha’, dice con naturalidad, desarmando el falso dilema entre elegancia y deporte. Esa dualidad no es contradicción; es expansión.
Daniella Durán: De periodista a arquitecta de marcas
Si el periodismo fue pasión, el emprendimiento fue visión estratégica. Daniella entendió que el talento deportivo no termina en el silbato final. Así nació su agencia, DIDI-Sports, con una premisa clara: los jugadores pueden ser mucho más que atletas.
‘Déjenme transformar sus historias, déjenme llevarlos más allá del fútbol, llevarlos más allá de la cancha, que un jugador puede llegar a una pasarela, puede vivir la moda si le gusta, que un jugador pueda trascender más allá de sus redes sociales, que no sea solo patear la pelota, que puedan hablar de temas delicados que puedan sentarse en un podcast, hablar desde otra faceta’.

Hoy representa a más de 25 atletas y ha cerrado acuerdos con marcas globales. Cifras de seis dígitos. Contratos que superan números inimaginables. Y sin embargo, cuando habla de esos logros no lo hace desde la ostentación, sino desde la gratitud.
‘En este punto de mi vida ya no tengo que demostrarle nada a nadie’, afirma con una seguridad que solo dan los años de trabajo disciplinado. Esa frase marca un antes y un después: la mujer que antes sentía que debía probar su valor, hoy opera desde la certeza.
Los principios de Daniella Durán en un mundo competitivo
En una industria intensa y competitiva, sus principios funcionan como brújula. ‘Soy una persona muy creyente en Dios y para mí lo más importante es tener esa guía’, dice, integrando espiritualidad y estrategia en una misma conversación. Pero también habla de energía, de vibraciones, de respeto.
Para ella, representar a un atleta no es solo firmar un contrato; es construir una relación. ‘Cuando tú tienes respeto, todo funciona. Es respeto, confianza, serenidad, exposición, pero sobre todo es conexión y espiritualidad lo que me pueda dar con cada uno de ellos y manejar lo mejor de mí siempre para ellos’.

Reconoce que el camino no siempre ha sido sencillo. ‘Estamos en un mundo que todavía le faltan muchísimas cosas para llegar al 100% de igualdad’, señala con honestidad. Sin embargo, su respuesta no ha sido confrontación, sino coherencia. Ha construido autoridad desde la serenidad, desde la preparación, desde la constancia.
El Mundial y el sabor latino, según Daniella Durán
Este año, el Mundial adquiere una dimensión distinta. Después de vivir la experiencia en Qatar con un entorno culturalmente restrictivo, el nuevo escenario en América representa algo más cercano, más propio. ‘Prácticamente es un Mundial latino’, afirma, y en esa frase se percibe orgullo.

México, Estados Unidos, Canadá. Pero sobre todo, la comunidad latina como protagonista. ‘Yo soy embajadora del latino que ha crecido y que vive en Estados Unidos’, dice, consciente de su rol como puente cultural. Este Mundial no es solo fútbol; es representación, identidad, oportunidad de narrar historias desde otro lugar.
Cuando el cuerpo obliga a parar
En medio de su mejor momento profesional, la vida la obligó a detenerse. Viajes constantes, presión, ritmo acelerado. ‘Fue cuando hice un stop y dije: es mi salud. Tengo que pensar en mí, pensar en mí también es cuidarme’, recuerda.
Canceló vuelos, pausó agendas y enfrentó el miedo de frenar cuando todo estaba creciendo. ‘It’s ok estar quieto’, aprendió, una lección que no siempre se enseña en el mundo del éxito.
Ese episodio la llevó a replantear prioridades. ‘Para mí siempre voy a estar primero yo, segundo yo y tercero yo. Si el cuerpo me empieza a hablar, yo tengo que parar’, admite. En una cultura que glorifica la productividad permanente, esa conciencia se convierte en acto de rebeldía.

Daniella Durán y cómo aprendió a no demostrar
Hay una transformación silenciosa en su discurso. Durante años, Daniella sintió que debía probar algo. Salir de Cartagena, cruzar fronteras, ganar premios, cerrar contratos. ‘Yo crecí con ese tema de que tengo que demostrar, tengo que ser alguien en la vida’, confiesa. Pero hoy, en un punto distinto de su vida, se pregunta: ¿demostrarle qué a quién?
‘Yo ya me demostré lo que me tenía que demostrar’, dice con firmeza. Esa frase resume la evolución de una mujer que pasó de buscar validación externa a encontrar validación interna. Y, quizás lo más poderoso, mantiene intacta su capacidad de asombro.

‘Todo en la vida me sorprende’, afirma. Desde un contrato millonario hasta la simple caída del sol por una ventana. Esa disposición a sorprenderse es, tal vez, el verdadero secreto de su energía.
Daniella Durán no es solo periodista, ni solo empresaria, ni solo embajadora cultural. Es una mujer que entendió que el fútbol podía ser su territorio, pero no su límite. Ha construido una carrera 360, sí, pero sobre todo ha construido una identidad coherente con sus principios.
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CRÉDITOS:
Realización: @gerardangulo
Fotografía: @frances.rou
Maquillaje: @ger.parra
Hair: @lisallende
Asistentes de moda: @ser.mua , @vanecl.__ y @michortizand
Producción: @_yulietd
PR: @_nonagency

