Por: Elsa Cavazos
Dicen que si tu arte no crea conversación, no es lo suficientemente provocador. Empecé a ver la serie ‘The Summer I Turned Pretty’ (en español ‘El verano en el que me enamoré’) por ocio. Sin haber leído los libros, entre a este mundo de adolescentes sin precaución y sin advertencias.
Desde un principio me sentí frustrada por la trama. ¿Qué hace una niña jugando con los sentimientos de dos hermanos? ¿Por qué nadie le dice nada? ¿En qué cabeza cabe?
En esta última temporada, ver a Belly decidir que casarse era una buena idea, sin terminar la universidad y pasando por alto la oportunidad de viajar al mundo, me hizo reafirmar la idea de que tal vez no quiero tener hijos.
Me sentí reflejada en su mamá, sintiendo impotencia al ver que nada de lo que ella hiciera impediría que su hija le hiciera caso. ¿Será que como nunca me sentí cómoda de decirle mis decisiones amorosas a mi mamá no entendía a este personaje adolescente?

¿Cómo es ver ‘El verano en el que me enamoré’ siendo latina?
Platicaba con una amiga sobre cómo nos estresa la serie. Ella tiene padres que fueron estrictos y en mi caso, de cierta manera los míos también fueron. Se me recalco muchísimas veces que tenía prohibido traer a un novio a la casa a menos de que fuera realmente serio.
En esta serie siento que se toman todo a la ligera. Pero no solamente los adolescentes, también los padres. Al igual pienso que puedo llegar a juzgar mucho a nuestra protagonista principal.
Pero me cuesta trabajo sentir empatía por ella. Me decía un amigo, ‘ponte en su lugar, ¿tú qué harías? y no puedo ponerme en él. Porque no me veo cometiendo los mismos errores que ella.
Crecer con mentalidad latina
Tal vez es porque crecí con muchas reglas, sabiendo que si estaba en casa ajena tenía que ser acomedida, tenía que ser más limpia y ordenada que en mi propia casa. Eso es algo que siempre me dijeron en mi casa.

Y Belly entra a esta casa como si fuera la dueña, no lo entiendo pero es entretenimiento. Me puse a pensar el otro día que aunque no creo que yo estaría con dos hermanos sin pensar en las consecuencias, creo que puedo entender a la protagonista un poco.
Principalmente sé que mi mamá y mi papá me dejarían de hablar si hiciera algo así, en especial con una amistad que es considerada como familia.
Pero lo que sí entiendo es que Belly se sintió por mucho tiempo invisible. Estaba enamorada de alguien que nunca le prestó la atención que ella deseaba, y cuando por fin fue correspondida, tampoco fue de la manera que se imaginó.
A veces solo quieres que las personas que mejor te conocen y con quien mas te sientes cómoda, sean las que te amen. Creo que ella solo quería sentirse correspondida por quien le mostraba cariño. Eso sí lo puedo entender.
Me hubiera gustado ver a Belly vivir su experiencia de soltera y libre de los dos únicos hombres que rodeaban su entorno desde que nació. Pero tal vez tenía que vivir este tórrido romance que parece telenovela para buscar quién es o quién quiere ser.

Viendo desde otra perspectiva
No se si es por la manera en la que crecí, el entorno o los mensajes que me dijeron mis papás que me hacen no estar de lado de ninguno.
Mi final favorito de esta historia sería que cada uno siguiera su camino y buscará a otras personas. O al menos que lo intentarán con alguien más, hay que vivir y experimentar para tener una mejor idea de lo que buscamos en realidad.
Por ahora me alegro de que ni Belly, ni Jeremiah ni Conrad son mis hijos. Y son solo personajes ficticios de una serie que tiene un muy buen soundtrack… ahora solo nos queda esperar el final.

