En el palpitante corazón de la Riviera Maya, entre manglares que respiran vida y un mar que se funde con el cielo, existe un lugar donde el tiempo se suspende: Etéreo, un santuario de la colección Auberge Collection, creado para quienes buscan una experiencia de renovación del espíritu porque la magia comienza desde adentro.
Etéreo es un refugio que honra la espiritualidad y la belleza natural del paraíso de Kanai, y que a la vez, redefine el concepto de lujo a través del arte, la arquitectura y la conexión profunda con la esencia del lugar. Más que un destino, es un estado del alma.

El arte de Etéreo
En Etéreo, el arte no se contempla: se respira. Cada muro, cada textura y cada línea arquitectónica son una ofrenda a la belleza. De hecho, cabe mencionar que las obras del maestro Manuel Felguérez impregnan el espacio con espiritualidad y simbolismo.
Además de encontrar piezas de Héctor Esrawe, Marcela Díaz, Daniel Valero, Bandido Studio y Agnes Studio que habitan el resort como si fueran guardianes de su esencia.
¿Cómo es Etéreo?
Etéreo no es un resort como cualquier otro, aquí se disfruta de la personalización, calidez y autenticidad. Conformado por 75 suites y penthouses, cada uno de estos espacios se abren al horizonte como promesas de quietud.

Lo anterior, no solo es algo poético sino real: Sus grandes ventanales invitan al amanecer, sus terrazas están suspendidas al borde del manglar, y cabe destacar sus plunge pools que reflejan el cielo.

Y es que, cada espacio ha sido diseñado para abrazar el silencio, para permitir que el cuerpo se relaje y el alma se expanda. Aquí, el lujo se mide en instantes: en el sonido del mar al despertar, en la textura del lino sobre la piel, en el lento ritual del descanso.
Los sabores (inolvidables) de Etéreo
Guiada por el Chef Carlos Segura, la cocina de Etéreo celebra la memoria y la tierra. Gracias a la implementación de ingredientes locales que se transforman en relatos sensoriales, donde la herencia mexicana se mezcla con la innovación.
Una de sus propuestas es ITZAM, el restaurante insignia, en el que los sabores se vuelven ceremonia; en El Changarro, el mar se sirve con los pies en la arena; y en Che Che, la fusión japonesa-mexicana se convierte en un acto de creatividad pura.
Sin olvidar la experiencia ligera y fresca junto a la piscina, entre tacos, ensaladas, sashimi y más; y el incomparable CHU CHU, en donde puedes encontrar café y repostería para endulzar tu día, durante la mañana.


Por lo tanto, comer en Etéreo es una forma de regresar al origen, de saborear la identidad.
Convivir con el bienestar en Etéreo
La experiencia de Etéreo se complementa en el spa SANA, en donde la experiencia es casi mística. El sonido del agua, la temperatura de la piedra y los aromas naturales conducen a un viaje de introspección.
Y es que lo mágico es que cada ritual está inspirado en las prácticas ancestrales mayas, diseñado para restaurar el equilibrio y devolver al cuerpo su ritmo natural. Es un espacio donde la energía fluye y donde uno aprende a habitar su propio silencio.

Vivir la experiencia completa en Etéreo
Más allá del descanso, Etéreo invita a la exploración, por lo que también cuenta con clases de pintura, talleres de joyería, catas sensoriales y rituales de bienestar, los cuales se entrelazan con excursiones a cenotes y comunidades locales.
Todo se convierte en un recordatorio de que la verdadera belleza está en el encuentro: con el entorno, con los otros, con uno mismo.
Reconocido por Travel + Leisure como uno de los mejores resorts del mundo y distinguido con Dos Llaves Michelin, Etéreo redefine el lujo contemporáneo, aquel que es lujo silencioso, consciente y profundamente humano porque en este santuario de la Riviera Maya, lo efímero se vuelve eterno y lo eterno es Etéreo.

