Volver al mismo lugar no siempre significa mirar atrás. Ocho años después de su debut en el Museo Picasso de París, Simon Porte Jacquemus regresa al espacio que lo vio nacer como diseñador con una colección que no busca solemnidad ni nostalgia, sino placer, juego y memoria emocional.
Le Palmier, su propuesta para el otoño-invierno 2026/2027, es una celebración de las mujeres que han marcado su imaginario (de su abuela Liline a Paloma Picasso, pasando por su hija Mia) y una reivindicación clara: la moda también puede ser ligera sin ser superficial.
La inspiración de Jacquemus: mujeres que construyen un imaginario
La colección nace de un linaje femenino poderoso. Desde su abuela Liline (recién nombrada primera embajadora de la marca) hasta su hija Mia, pasando por iconos culturales como Paloma Picasso, Lio o Elli Medeiros. Jacquemus no idealiza a estas mujeres: las observa, las recuerda y las transforma en siluetas, gestos y actitudes.
Aquí, la musa no es lejana ni aspiracional: es íntima, cotidiana y profundamente política.


Tendencias clave A/W 2026 de Jacquemus
Jacquemus vuelve a imponer un lenguaje muy personal que borra los límites entre décadas y territorios estéticos. Esta temporada, la silueta reloj de arena se impone con cinturas tulipán y faldas que abrazan el cuerpo antes de soltarse en volumen, celebrando la feminidad sin rigidez.
Los vestidos y faldas (olvidando casi por completo el pantalón) dominan la pasarela, como si cada look fuera un personaje cinematográfico vestido para un momento decisivo. Pero la tendencia más icónica no estuvo en la ropa: estuvo en el peinado Le Palmier, una coleta alta y ladeada que se convierte en símbolo de la colección y del espíritu de la temporada; salvaje, libre y con humor.


Colores y materiales: exceso controlado en Le Palmier
El blanco y negro dialogan con tonos saturados y acabados brillantes como Butter Yellow, turquesa, rojo, etc. Tafetanes, jerseys de seda, plumas bordadas y detalles glitter conviven con tejidos deliberadamente exagerados: flores de intarsia, lunares en relieve tipo confeti y texturas que rozan la parodia.

Referencias artísticas dentro de la colección de Jacquemus: Picasso, pero con humor
El Museo Picasso no fue solo escenario, sino parte del discurso. Arlequines y Pierrots aparecieron reinterpretados en la pasarela, con pompones transformados en lunares y sombreros que recordaban gorros festivos. La colección se mueve en una fina línea entre nostalgia y sátira, entre homenaje y juego.


Accesorio icónico: el sombrero setentero-ochentero
Entre los detalles más comentados de Le Palmier, el sombrero se consolida como uno de los accesorios clave de la colección. De inspiración setentera con ecos claros de los años 80, aparece en versiones oversized, de copa estructurada y ala pronunciada, casi escultórica.
Más que un complemento, funciona como gesto teatral: amplifica las siluetas, refuerza el carácter lúdico del desfile y dialoga con esa feminidad exagerada que Jacquemus reivindica esta temporada.

Menswear: rigor con guiños lúdicos según Jacquemus
La propuesta masculina confirma su peso dentro de la Maison. Trajes reinventados, esmóquines fragmentados, solapas exageradas y materiales inesperados construyen un vestuario formal que no se toma demasiado en serio, pero sí muy en serio su ejecución.

Le Palmier no busca complacer, sino provocar una sonrisa inteligente. Jacquemus construye un universo donde el pasado no se homenajea: se utiliza como materia creativa. En un sistema obsesionado con la perfección, el diseñador reivindica el placer, el humor y la emoción como lujos contemporáneos.

