En Nueva York, donde la velocidad dicta el pulso de la industria, Ralph Lauren decidió detener el reloj (literal y simbólicamente) para recordarnos que la elegancia no necesita prisa. En el interior del histórico Clock Tower Building, entre techos de madera tallada y escaleras circulares, el diseñador presentó una colección de otoño que fusiona herencia, emoción y modernidad con una naturalidad magistral.
No fue solo un desfile; fue una declaración. Una oda al romanticismo con carácter, donde la realeza conversa con la rebeldía y el pasado se transforma en presente sin perder su esencia.
¿Qué nos quiso decir Ralph Lauren SS26 esta temporada?
Más que nostalgia, la colección propone una reinterpretación histórica con intención contemporánea. Lauren miró al Renacimiento francés (a sus cortes, a sus heroínas, a su teatralidad) pero lo hizo desde un prisma pragmático. El resultado: piezas que evocan armaduras, redingotes y cuellos estructurados, trasladados a un guardarropa funcional, urbano y emocional.
El mensaje es claro: la historia no pesa cuando se lleva con actitud.

¿Cuáles son las tendencias clave del otoño según Ralph Lauren?
Las tendencias clave del otoño según Ralph Lauren se construyen a partir del contraste (estructura y fluidez, tradición y modernidad). El tweed texturizado y la sastrería impecable marcan la base, mientras el terciopelo profundo y los jacquards ricos aportan dramatismo nocturno.
Las botas altas con correas introducen un guiño ecuestre y casi guerrero, y los guantes largos consolidan el regreso de un glamour refinado. A esto se suma el arte del mix de texturas (lana con brillos, punto con seda, cachemira envolvente) que confirma que el verdadero lujo está en la combinación inteligente más que en la ostentación.


¿Qué colores y texturas dominan la propuesta de Lauren SS26?
La paleta se mueve entre tonos joya y neutros aristocráticos: azul zafiro, burdeos profundo, verde bosque, negro absoluto y destellos metálicos. No hay estridencia; hay profundidad.
El verdadero lujo está en la mezcla: lana con lentejuelas, punto con brillo, jacquards ricos junto a cachemira envolvente. Ralph Lauren domina el arte del mix & match textil con una naturalidad que parece instintiva. Nada se siente forzado; todo fluye.


¿Dónde entra la rebeldía de la maison?
En las referencias a armaduras reinterpretadas en tejidos ligeros de efecto metálico. En las botas firmes que acompañan trajes impecables. En el propio diseñador cerrando el desfile con esmoquin de tartán y vaqueros negros pitillo; una mezcla inesperada que funciona porque es auténtica.
Ralph Lauren entiende algo esencial: la sofisticación también puede tener actitud.
¿Qué hace que el ADN de Ralph siga vigente?
Su elegancia relajada. Ese ‘casual cool’ que parece sencillo pero es el resultado de décadas de precisión estética. Lauren no persigue tendencias; las trasciende. Su universo combina campiña inglesa, Hollywood clásico y espíritu americano con una coherencia casi mítica.
Y quizá ahí reside su poder: en la constancia de una visión. Ralph Lauren confirma que el romanticismo, cuando se mezcla con carácter y precisión, nunca pasa de moda, solo se reinventa con más fuerza cada temporada.

