Hace unas semanas, Gina Jaramillo presentó en la FIL Guadalajara su segundo libro infantil: ‘Mamina y su aprendiz de botánica’, una historia que nos hace reflexionar sobre la conexión que desarrollamos con nuestras abuelas
Un proyecto que llega en un momento clave para entender el valor que debemos dar a nuestras infancias y vejeces, además de ser un homenaje a la abuela de la propia autora. Es por eso que platiqué con Gina Jaramillo para descubrir este universo tan bello e interesante.
¿Cómo nació Mamina y su aprendiz de botánica?
‘Mamina y su aprendiz de botánica’ es el segundo libro infantil de Gina Jaramillo, luego del éxito que significó ‘El guardián de los quesos’, un libro que abrió una comunidad de familias con jóvenes lectores.
En palabras de Gina, ese fue un motor para comenzar esta nueva entrega: ‘Muchas veces hay una barrera literaria en el sentido de que no hay espacios para lecturas colectivas, no hay espacio para tallerear, escuchar y tener esa reciprocidad que la literatura requiere’.
‘Para mí fue increíble encontrarme con esos públicos que tenían no solamente ganas, sino que además mucho interés en la literatura infantil‘, agrega.
El proyecto comenzó hace aproximadamente año y medio, pensado como un libro de botánica -incluso, hasta el día de hoy su investigación sigue adelante-. De pronto, ‘se empezó a convertir en literal mil hojas y en esas mil hojas se me venía mucho a la mente mi abuela‘.

Gina Jaramillo comparte: ‘Mi abuela murió en un accidente doméstico muy repentino. Yo no tuve oportunidad de darle una despedida o de interiorizar bien su partida y con ‘Mamina’ desde la ficción me di esa libertad literaria de hacer un cierre, de hablar de duelo desde un lugar introspectivo, desde un lugar tranquilo, desde un lugar con calma’.
Entonces, lo que comenzó como un libro botánico, evolucionó a algo más sentimental y emotivo. ‘Se me atravesó la urgencia de escribir algo sobre mi abuela, nace de esa necesidad de reparar un duelo, un vacío y tener esa conversación con muchas otras personas’.
Añade: ‘Porque al igual que yo, sé que muchas personas nos enojamos, nos entristecemos y muchas veces no sabemos dónde acomodar esa pérdida, ese duelo, que a lo largo de las páginas de Mamina, se vuelve también trascendental y y eterno’.
Gina Jaramillo hace un homenaje a su abuela con Mamina y su aprendiz de botánica
Inevitablemente, ‘Mamina y su aprendiz de botánica’ es un homenaje a la propia abuela de la autora, su mamina: ‘Es la primera vez que tengo una historia tan personal y creo que es un vínculo que no exploramos lo suficiente porque nuestras abuelas nos constituyen, nos acompañan, nos heredan gestualidades, pero también formas de abordar la vida, de resolver problemas, de socializar’.
Un punto clave para entender a la sociedad de hoy en día: ‘Yo veo en las infancias y en las vejeces, dos poblaciones que muchas veces están invisibilizadas. Entonces, para mí es muy importante que sean las más visibles’.

¿De qué trata Mamina y su aprendiz de botánica?
Esa es una gran antesala para descubrir ‘Mamina y su aprendiz de botánica’. La propia autora comparte: ‘Es un libro que está escrito desde la mirada de un niña: Rita, que nos cuenta quién es su abuela, a qué se dedica, qué hace en el día a día, quiénes son sus amistades, en qué piensa, quién le enseñó también a ella la herencia botánica que culturalmente está muy arraigada en la cultura mexicana’.
Explica: ‘Tú te puedes tomar una pastilla para el dolor de cabeza, por supuesto que sí, pero también sabes que si te tomas un té de valeriana con miel se te va a quitar el dolor de cabeza. Es decir, tenemos una cercanía con las plantas tan natural que creo que es muy importante recordarla lo más que se pueda para que no se pierda, hacerlo de manera escrita es también dejar un legado y una memoria impresa en el formato del libro’.

El lugar de las abuelas latinoamericanas
Es así como ‘Mamina y su aprendiz de botánica’, reconoce y visibiliza el papel de las abuelas latinoamericanas, a propósito, la autora comenta: ‘Creo que en países latinoamericanos las abuelas ocupan un lugar muy importante en la cadena de cuidados’.
‘Porque muchas veces mamá y papá en clases medias del ecosistema social se van a trabajar y muchísimas infancias crecen con sus abuelas y eso también es importante de ponerlo al centro de la conversación’, añade.
Poner en la mesa, preguntas como: ‘¿Qué está pasando con esos cuidados que no se remuneran, pero que son simbólicos, emocionales y hasta financieramente bien importantes? Las abuelas habilitan una parte del ecosistema familiar fundamental‘.
‘Para mí también era muy importante eso, ponerlo en la conversación y que no perdamos de vista la magnitud de estas figuras que sostienen familias completas‘.
Y a la vez, atesorar en el corazón y mente un recuerdo que nos remite a nuestras abuelas, como bien afirma ella: ‘El recuerdo con tu abuela puede ser a través de un tejido de cruz, una receta, un tecito, una mirada, es decir, hay muchas formas de trascender y también este libro obviamente es una invitación a que hablemos con nuestras vejeces’.

Por lo tanto, ‘Mamina y su aprendiz de botánica’ tiene la misión de que ‘nos acerquemos a nuestras abuelas, les preguntemos todas las dudas cuando todavía hay oportunidad de que nos respondan y tengamos eso a nivel personal en una cajita especial de recuerdos amorosos que nos van a acompañar por siempre’, apunta.
¿Cómo es escribir un libro infantil?
Escribir para las infancias debe ser todo un reto, pero a la vez algo satisfactorio, al tanto, Gina Jaramillo confiesa: ‘En realidad es escribir para todas las edades, tomando en consideración que me van a leer personas muy jóvenes. Más que pensar en escribir únicamente para infancias o para niñeces, pienso en escribir para todas las edades‘.
‘Los libros tienen un trabajo de colaboración bien grande’, es así como me comparte su procesos creativo, requiere de ‘Ir podando los textos en idas y venidas con mi editora, tuve acompañamiento escritural, es un equipo grande’.
‘Alejandro Magallanes ilustró el libro. Le hicieron un texto muy visual, si tú te das cuenta en el libro, visualmente el texto tiene mucho ritmo, algo que vimos en la parte de maquetación’.
Todo partiendo de una idea ‘honesta, bonita, un lugar seguro, encontrar también temas que nos hagan conectar con lo que Yolanda Reyes, una escritora infantil fabulosa, llama el triángulo perfecto, que es el momento donde está la niña o el niño, su mamá, papá o cuidador y el libro. Tres figuras: la infantil, la adulta y el libro‘.
Además de considerar el lugar desde donde quiere escribir, ella misma asume: ‘Escribo para emocionarnos, para contenernos, para compartirnos, desde ahí, siempre partiendo desde la emoción, para acompañar.
Libros como ‘Mamina y su aprendiz de botánica’ abren también la conversación sobre la literatura infantil mexicana, tan importante y necesaria en un mundo en el que los niños están dejando el habito de la lectura en segundo plano por la existencia de nuevas tecnologías.
Existe un amplio abanico de ediciones que son traducciones o adaptaciones, es por eso que el trabajo de Gina Jaramillo es tan importante. En ese punto, reconoce el trabajo de otros escritores latinoamericanos que al igual que ella están creando historias que trascienden:
‘Como Juan Villoro, Toño Malpica, Isol en Argentina y creo que hacer historias que desde su génesis estén pensadas y escritas para población latinoamericana en español es increíble. Al final nuestra realidad y la construcción social, nuestra cultura latina es distinta’.
‘Me llena mucho de alegría y de orgullo encontrarme con esta generación de escritoras y escritores que buscamos que nuestras infancias se reconozcan en cada página y en cada historia’, concluye.
‘Mamina y su aprendiz de botánica’ de Editorial Penguin ya está a la venta, siendo un libro infantil que abraza los corazones de los más grandes y reconoce el valor de nuestras abuelas… y nuestras vejeces.

