El desfile comenzó con un sonido imposible de ignorar: el tic-tac insistente de un reloj marcando el ritmo en el espacio. No era solo una banda sonora, era una declaración. En su quinto año al frente de Courrèges, Nicolas Di Felice convirtió el paso del tiempo en concepto y celebración.
Sinco años pueden ser un suspiro o una eternidad en la industria. Aquí fueron consolidación, tensión creativa y una identidad afilada que no deja de evolucionar.
¿Cuál es la premisa de la colección de Courrèges?
El tiempo: como presión, como impulso, como disciplina. La mujer Courrèges no camina: avanza. Vive con agenda milimétrica, pasos decididos y mirada al frente. Al ritmo frenético del reloj, las modelos desfilaron con precisión casi mecánica, encarnando una narrativa de control, modernidad y deseo contenido.
Di Felice no miró al pasado con nostalgia, sino con estrategia. Celebró el legado sin volverse rehén de él: una tensión que define la colección.

¿Qué siluetas dominan la colección de Courrèges Otoño/Invierno 2026?
Los abrigos estructurados abrazan el cuerpo con firmeza; los microtops rectos revelan piel con audacia medida; los vestidos se construyen a partir de superposiciones inesperadas, incluyendo cuadros escoceses reinterpretados con una mirada casi experimental.
Las formas icónicas de los años 60 y 70 (minifaldas geométricas, escotes angulares, chaquetas sin mangas) reaparecen suavizadas, menos rígidas, más fluidas. El resultado: una silueta contemporánea que mantiene el ADN futurista de la maison, pero con una elegancia más orgánica.
El cuerpo deja de ser soporte y se convierte en textil, inserciones estratégicas dibujan la anatomía como si fuese parte del patrón.

¿Qué colores y materiales construyen el relato de Nicolas Di Felice para Courrèges?
La colección se mueve en una paleta monocromática que subraya coherencia y madurez creativa. Y, como clímax, un final completamente blanco (luminoso, casi ceremonial) que funciona como metáfora: cierre de ciclo y comienzo de otro.
Esta temporada introduce además una infusión de cuero (una ruptura sutil con la tradición más pulida de la casa) que aporta fuerza bruta y profundidad estructural. El cuero no suaviza: tensiona. Y en esa fricción vive la modernidad.


¿Qué piezas de Courrèges se roban la conversación?
Vestidos confeccionados íntegramente con billetes de metro parisinos (un gesto urbano, cotidiano, casi irónico) y piezas creadas a partir de tickets de guardarropa que convierten lo efímero en permanente.
También destacan sombreros vinculados al universo Club Courrèges: un guiño lúdico dentro de una colección marcada por la disciplina formal.
Son detalles que rompen la sobriedad, que introducen textura narrativa sin perder el minimalismo conceptual.
Courrèges Otoño/Invierno 2026 no es estridente; es contundente. No grita; afirma. Y en esa afirmación, se celebra algo más que cinco años de dirección creativa: se celebra la consistencia como acto radical en una industria que vive de la urgencia.

