martes, junio 18, 2024
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    La importancia de la masculinidad sana

    ¿Qué es y por qué debemos hablar de ella?

    Para hablar de una masculinidad sana primero debemos deconstruir la actitud de poder y dominio que impone la sociedad respecto a los hombres

    La construcción social del rol de género es un recorrido cultural e histórico que, en las últimas décadas ha tomado relevancia.

    Desde la aparición de movimientos feministas nos hemos podido dar cuenta de las condiciones socioculturales patriarcales que dejan a la masculinidad como el modelo hegemónico para la división entre hombres y mujeres.

    Al nacer se nos define por dos colores: azul para niños y rosa para niñas y conforme vamos creciendo los juguetes tienen su propio rol.

    No es lo mismo jugar con una barbie siendo niño que jugar con los carritos si eres una princesa. En nuestra edad adulta nos adaptamos a los distintos constructos sociales que impone la sociedad y cómo es que debemos ser para formar parte de este sistema.

    A las mujeres se nos enseña que nuestro rol es el de ser mamá y ama de casa, donde nuestras labores principales sean lavar, limpiar, planchar, cocinar y cuidar a nuestros hijos.

    Al contrario de nosotras, los hombres también tienen altas expectativas que cumplir dentro de la sociedad; deben trabajar, ser exitosos, el sustento de un hogar, “ser fuertes” y por nada del mundo mostrar debilidad o sus sentimientos, de ahí la famosa frase “los hombres no lloran”. No hace falta mirar atrás para darnos cuenta que estamos viviendo un momento socialmente importante.

    ¿Qué es la masculinidad sana?

    El surgimiento de este término tiene que ver con el deseo de muchos hombres para crear y vivir en una sociedad igualitaria.

    Existen otras formas de poder ser hombre en esta sociedad, pero para lograrlo es necesario cambiar los patrones de la masculinidad tradicional y crear un modelo sano y reconocible para los varones.

    Desde hace algún tiempo, el término de “masculinidad sana” se ha vuelto más evidente y la transformación de llevarlo a cabo es posible. Hoy en día, el sexo masculino se atreven a romper el molde de lo que significaba ser “un verdadero hombre” en épocas pasadas.

    Un claro ejemplo sobre las nuevas masculinidades podría ser el siguiente: En 1971, la banda The Wings liderada por Paul McCartney recibió duras críticas por parte del medio al decir que el ex Beatle había perdido la cabeza por subir al escenario a su esposa Linda McCartney y formar parte de su nueva agrupación musical, agregando que ella no debía estar en las giras, sino en casa con sus hijos.

    El cantante no se tomó la molestia de explicar lo sucedido, simplemente continuó haciendo música con su compañera de vida.

    ¿Cómo se ve la masculinidad?

    La mayor parte del tiempo, la masculinidad se basa en cómo te ven otros hombres, sea de manera inconsciente o no, se busca la aprobación.

    En el contexto tradicional, los hombres deben mostrarse agresivos, rudos y fuertes. Además deben cubrir estándares y expectativas ajenas. Si muestran sus sentimientos, muchas veces ellos mismos se someten a burlas, que en el fondo genera dolor, frustración e inseguridad.

    ¿La masculinidad tradicional nos limita para lograrlo?

    La realidad es una lucha constante, el primer paso es despegarnos de los moldes o los patrones establecidos por la sociedad que muchas veces cuesta y más porque estamos tan acostumbrados a vivir de esa manera.

    Desde que nacemos nos enseñan cómo debemos comportarnos y en quien identificarnos y todo lo que emerge de ella se visibiliza por los estándares de la normalidad que esto supone.

    La masculinidad es un concepto en construcción, por ello no debemos olvidar las dimensiones, variables e indicadores que están establecidos.

    ¿Cómo podemos iniciar una masculinidad sana?

    Un aspecto primordial es re-educarnos, si tenemos un hijo debemos enseñar que ser hombre no significa ser rudo o salvaje y para no generar esa asociación es muy importante que los niños expresen sus sentimientos.

    Ellos pueden llorar y esto es algo que no les debemos condenar, pues a la larga él sentirá que no puede mostrar sus sentimientos porque lo harán ver débil o poco masculino.

    Debemos criar hijos a través del empoderamiento humano, la sensibilidad y en enseñarles cómo se pueden defender sin llegar a la violencia.

    Para tener una masculinidad sana hay que comenzar por proporcionar seguridad en nuestros hijos, así no tendrán que imitar roles de género. Vivirán su vida con consciencia y plenitud, validando sus sentimientos. Y el que hagan actividades dentro del hogar no los convierte en menos hombres, sino más bien en personas funcionales que se pueden encargar de su propia vida sin la necesidad de cubrir expectativas.

    La masculinidad sana es un tema del que poco a poco se está hablando y que cada vez más acerca a los hombres a vivir su rol de la manera en que ellos prefieran.

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