La arquitectura, la fotografía, la moda y el arte en general tienen el poder de transformar la manera en que habitamos y percibimos el mundo. Bajo esta premisa nace Karl Lagerfeld Residences Bosque Real, un desarrollo que lleva el lenguaje estético de uno de los diseñadores más influyentes de la moda a la industria al ámbito residencial y que marca la llegada de la primera torre de la marca en América Latina.
Esta colaboración representa un nuevo capítulo para Grupo Bosque Real, desarrollador con más de 35 años de trayectoria que ha construido una propuesta alrededor de las branded residences: proyectos que integran la identidad de marcas internacionales con arquitectura, diseño y experiencias de vida.
¿Cómo será Karl Lagerfeld Residences Bosque Real?
Con 38 niveles, 73 residencias (entre ellas dos penthouses y un Gardenhouse) y más de 23 amenidades, Karl Lagerfeld Residences Bosque Real propone una experiencia en la que la estética, la funcionalidad y la exclusividad conviven en un mismo espacio.
Para conocer la historia detrás de esta alianza, conversamos con León Salame, director de Operaciones de Grupo Bosque Real, quien nos comparte el origen del proyecto, la investigación que dio forma a su diseño y la manera en que la visión de Karl Lagerfeld dialoga con la arquitectura y la cultura mexicana.

El origen de Karl Lagerfeld Residences Bosque Real
Para León Salame, el proyecto comenzó mucho antes de que la torre tomara forma. De hecho, me comparte que todo partió de la elección de un terreno con características excepcionales dentro de Bosque Real, cuya ubicación abrió la posibilidad de imaginar un desarrollo distinto.
‘Todo comienza con un terreno’, explica. Se trata de una ubicación en uno de los puntos más altos del desarrollo, cerca de la entrada y con vistas panorámicas hacia la Ciudad de México y el campo de golf. Sus características llevaron al equipo a plantearse una pregunta: ¿cómo crear un edificio que fuera disruptivo y, al mismo tiempo, atemporal?
La búsqueda de una respuesta implicó cerca de siete años de investigación, de hecho, Salame recuerda que el proceso comenzó con la intención de encontrar una marca cuya identidad pudiera integrarse de manera auténtica y orgánica a la arquitectura y al estilo de vida del proyecto.

‘Encontramos a Karl Lagerfeld y dijimos: ‘Este es el ideal», recuerda. La elección respondió a una visión que trasciende la moda. Aunque el conocido ‘Káiser de la moda’ es reconocido por su trayectoria como diseñador, su interés por la arquitectura, el interiorismo, la fotografía y otras expresiones artísticas también fue determinante para establecer esta conexión.
Como bien lo menciona Salame: ‘Al final, la arquitectura y el interiorismo y la fotografía y el diseño de modas, al final es arte. Eso es lo que era, era un artista’.
Esa perspectiva coincide con el concepto que branded living que Grupo Bosque Real busca desarrollar, una propuesta que va más allá de incorporar el nombre de una marca a un edificio y que apuesta por trasladar su identidad al diseño, los espacios comunes y la experiencia de quienes lo habitan.
En Karl Lagerfeld Residences Bosque Real, la intención es que esa relación se perciba desde la arquitectura exterior hasta los detalles del interiorismo, sin perder de vista las necesidades de la vida cotidiana.

Tenemos que hablar de las amenidades de Karl Lagerfeld Residences Bosque Real
Una de las premisas centrales del proyecto es que el hogar pueda convertirse en un espacio donde convivan distintas actividades, desde el bienestar y el trabajo hasta el entretenimiento y la vida social.
Para Salame, la planificación de las amenidades comienza con una pregunta práctica: ¿quién va a vivir en estas residencias y qué necesita para desarrollar su vida diaria?
Es así como me explica: ‘Lo que pensamos es: a ver, este es el producto que queremos vender, ¿quién va a vivir en ese producto?, ¿cómo es la vida?, ¿qué hacen?’.
A partir de esos cuestionamientos, el equipo desarrolló una propuesta que, según el comunicado oficial, reúne más de 23 amenidades con la intención de que cada una responda a diferentes intereses y etapas de la vida, en lugar de limitarse a cumplir una función decorativa dentro del desarrollo.
El gimnasio, por ejemplo, incorpora zonas de pesas y aparatos, un ring de box y kickboxing, así como espacios para pilates, yoga y ciclismo. Todo pensado con el objetivo de ofrecer distintas alternativas de entrenamiento sin que los residentes tengan que desplazarse fuera del edificio para mantener sus rutinas.
El trabajo también forma parte de esta visión, por lo tanto, el proyecto contempla un coworking y un business center, acompañados de una biblioteca inspirada nada más ni nada menos que en el universo de Karl Lagerfeld. Estos espacios buscan integrar la productividad a la experiencia residencial, con una propuesta que combina funcionalidad y diseño.
Además, cabe mencionar que las familias encuentran opciones para distintas edades, en ese punto, debemos considerar el kids club que está pensado para los más pequeños, mientras que el espacio para adolescentes incluye alternativas de entretenimiento como videojuegos, ping-pong y hockey.

A esta oferta se suman, por ejemplo, un spa y un cigar room concebido como punto de reunión, con espacios para ver partidos y jugar póquer, además de una propuesta gastronómica.
Como bien lo afirma Salame: ‘Todo está pensado: cómo van a vivir y qué experiencias puedo tener o quieren tener y las logramos tener en el edificio’.
Esta idea refleja una evolución en la manera de entender el lujo residencial. Y es que, tenemos que considerar que la exclusividad no depende únicamente de los materiales o de la ubicación, sino también de la posibilidad de disponer de espacios que faciliten la vida cotidiana, favorezcan la convivencia y permitan personalizar la experiencia de habitar.
Karl Lagerfeld: el arte de investigar antes de diseñar
La presencia de Karl Lagerfeld en el proyecto no se limita a una firma ni a una referencia estética evidente, y es que, su influencia se manifiesta en decisiones de diseño que adquieren significado cuando se conoce más sobre la personalidad, los intereses y la forma de trabajar del diseñador alemán.
Salame recuerda que, durante el desarrollo, el equipo recibió propuestas para distintos espacios, entre ellos el coworking. También, la presencia de libros y bibliotecas llamó su atención hasta que conoció mejor la relación que Lagerfeld mantenía con la lectura y la investigación: ‘Este señor era una persona que comía libros’, menciona.
Asimismo, Salame comparte una historia relacionada con el diseño de un hotel en Macao: antes de comenzar a trabajar en el proyecto, Lagerfeld habría adquirido alrededor de 100 libros sobre China, su historia, su civilización y la forma de vida de su población para profundizar en el contexto cultural.
Esta anécdota permite comprender una de las ideas centrales detrás de la colaboración, aquella de que el diseño no surge únicamente de una intuición estética, sino también de la curiosidad, el conocimiento y la investigación.

Por eso, cada espacio de Karl Lagerfeld Residences Bosque Real busca incorporar referencias vinculadas con el universo del diseñador, pero no de una manera obvia, sino que va más allá. Los elementos decorativos, la selección de piezas y la manera en que se construyen los ambientes responden a una intención de trasladar parte de su sensibilidad al espacio residencial.
Salame también recuerda especialmente la propuesta de iluminación que aparece en los renders del proyecto. Cuando el equipo creativo presentó los candiles elegidos, inicialmente se preguntó cómo encajarían con el conjunto y la explicación sobre la relación de estas piezas con el círculo cercano de Lagerfeld permitió comprender su significado.
La decisión adquirió entonces una dimensión más personal, el hecho de imaginar cómo habría elegido el propio diseñador los objetos que formarían parte de su hogar.
Por lo tanto, más que reproducir una estética reconocible, la intención es crear espacios que reflejen su manera de entender el arte y el diseño. El resultado busca que la identidad de Karl Lagerfeld se descubra progresivamente, a través de detalles que dialogan entre sí.
La cultura mexicana como parte de la identidad arquitectónica
Aunque Karl Lagerfeld constituye el punto de partida creativo, la propuesta no pretende trasladar su universo a México sin considerar el contexto en el que se desarrolla. Para Grupo Bosque Real, incorporar referencias de la cultura mexicana era fundamental para construir una identidad propia.
Salame explica que el equipo creativo visitó México y estudió sus referentes arquitectónicos para integrarlos al diseño. Entre ellos destaca la influencia de Luis Barragán, visible en elementos geométricos y patrones cuadrados que aparecen en distintas áreas del proyecto.
Estas referencias se encuentran en espacios como la alberca, el spa y las residencias, donde la madera y las composiciones geométricas evocan una sensibilidad vinculada con la arquitectura mexicana: ‘Es una fusión muy linda entre el ícono y la cultura mexicana’, afirma Salame.
La intención no es hacer que México sea una presencia evidente o literal en cada rincón, sino incorporarlo de forma sutil, a través de materiales, formas y decisiones arquitectónicas que dialoguen con la visión de Lagerfeld.
Para Salame, esta integración es esencial porque el proyecto debe responder a la manera en que viven sus futuros residentes; la identidad de un desarrollo no depende exclusivamente de su diseño internacional, sino también de su capacidad para conectar con el lugar al que pertenece.

‘Nosotros vivimos de una manera, o sea, tiene que tener nuestra cultura para que el proyecto y para que el edificio, la residencia y las amenidades sean apetitosas para los clientes’, comparte.
El encuentro entre la mirada cosmopolita de Karl Lagerfeld y los referentes mexicanos permite construir una propuesta que no busca replicar un modelo internacional de manera literal, sino reinterpretarlo desde su ubicación y su contexto cultural.
73 residencias, grandes terrazas y espacios para convivir
Entre los aspectos que más entusiasman a Salame se encuentra la configuración de las residencias. El proyecto contempla unidades de aproximadamente 345 a 460 metros cuadrados, según explica durante la entrevista, además de dos penthouses y un Gardenhouse, de acuerdo con el comunicado oficial.
Las grandes terrazas están conectadas con las áreas sociales para favorecer la convivencia y aprovechar las dimensiones de los espacios. La sala, el comedor y las áreas exteriores pueden funcionar como una extensión natural entre el interior y el exterior, permitiendo recibir invitados y organizar reuniones sin que el hogar pierda su comodidad.
‘Lo que me encanta es el layout de las residencias, cómo está configurada’, comparte Salame, quien considera que se trata de uno de los productos mejor resueltos por el grupo en términos de distribución y aprovechamiento de los espacios.
Otro elemento que distingue al desarrollo es la presencia de áreas al aire libre. A pesar de tratarse de una torre residencial de 38 niveles, la propuesta contempla áreas verdes, fire pits, zonas de asadores, una cancha de pádel y espacios de juegos exteriores.

La combinación de amplitud, espacios abiertos y un número limitado de residencias contribuye a definir su carácter exclusivo. El hecho de ser 73 residencias, permite construir una experiencia residencial diferenciada, en la que la arquitectura, las áreas comunes y la relación entre los espacios interiores y exteriores tienen un papel fundamental.
¿Qué sigue para Grupo Bosque Real?
La construcción del proyecto está planteada para un periodo de 36 meses. Según explica Salame, las obras ya comenzaron con los trabajos iniciales y el equipo se prepara para avanzar con mayor intensidad una vez que concluya el tiempo de lluvia por razones obvias.
Sin embargo, la visión de Grupo Bosque Real no termina con esta torre, el interés que ha generado la colaboración ha abierto conversaciones sobre posibles desarrollos futuros junto a la marca: ‘Estamos seguros que esto va a ser un éxito rotundo, por el tipo de proyecto y de producto que estamos dándole al mercado’, comenta.
Aunque todavía no hay detalles confirmados sobre una siguiente etapa, Salame anticipa la posibilidad de una nueva torre vinculada con Karl Lagerfeld en un futuro, con características distintas, pero bajo una misma esencia creativa.
‘Espero que pronto podamos decir ya viene la próxima torre de Karl, que seguramente va a ser muy diferente a esta, pero también con la misma esencia’, comenta.
La expectativa es continuar explorando la relación entre arquitectura, diseño y estilo de vida, sin repetir necesariamente la fórmula del primer proyecto. Cada desarrollo podría responder a una identidad particular y a nuevas formas de interpretar la colaboración.

Un nuevo capítulo para la arquitectura residencial de lujo en México
La conversación con León Salame nos deja claro que Karl Lagerfeld Residences Bosque Real busca ir más allá de la asociación entre una marca de moda y un desarrollo inmobiliario. La propuesta parte de una visión en la que el diseño debe tener sentido, responder a las necesidades de quienes habitan los espacios y mantener una relación con la cultura del lugar.
La investigación detrás del proyecto, las referencias a la arquitectura de Luis Barragán, las amenidades concebidas para distintas experiencias y la distribución de las residencias forman parte de una misma intención: crear un espacio donde la identidad creativa de Karl Lagerfeld conviva con una manera contemporánea de vivir en México.
Para Salame, uno de los mayores atractivos es precisamente esa combinación entre el diseño, la amplitud de las residencias y la presencia de áreas verdes, sin dejar de lado la colaboración con una figura que transformó la manera de entender la moda y otras disciplinas artísticas.
En esa búsqueda, el legado de Karl Lagerfeld, la arquitectura mexicana y la filosofía residencial de Grupo Bosque Real convergen en una propuesta que aspira a convertirse en un referente dentro del mercado inmobiliario de lujo en México.
Grupo Bosque Real y la evolución del branded living
La alianza con Karl Lagerfeld representa también un paso relevante dentro de la estrategia de Grupo Bosque Real, considerando que es la primera residencia en América Latina, por lo tanto, la incorporación de la marca se suma a un portafolio de siete proyectos residenciales desarrollados en colaboración con marcas internacionales.
La apuesta por las branded residences responde a una visión en la que la identidad de una firma se integra a la experiencia de habitar, no se trata solamente de asociar un nombre reconocido a una propiedad, sino de trasladar sus códigos estéticos y su manera de entender el estilo de vida a un entorno arquitectónico.
En este sentido, Karl Lagerfeld Residences Bosque Real busca reunir moda, diseño, arquitectura y lifestyle en una propuesta que se dirige a quienes consideran el hogar una expresión de identidad.
El proyecto también forma parte de una conversación más amplia sobre el posicionamiento de México en el mercado internacional de residencias de marca, Grupo Bosque Real busca consolidarse como un referente de este segmento, junto con destinos como Miami y Dubái.
La colaboración con Karl Lagerfeld refuerza esa apuesta al vincular un desarrollo mexicano con una marca de alcance global, sin renunciar a los elementos culturales que dan sentido a su ubicación.

