jueves, junio 4, 2026
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    Ni una menos: Qué está pasando en Argentina con las mujeres

    Aunque las movilizaciones de Ni Una Menos conquistaron reformas legales clave, la gravedad de los datos estadísticos y el recurrente desamparo de los tribunales confirman que la exigencia de un cambio.

    Antes del Ni Una Menos, los femicidios existían. El primer caso de femicidio que impactó en mi vida, que en ese momento no se catalogaba así sino como un ‘crimen pasional’, fue el de Candela Sol Rodríguez. Una niña de 11 años, con mi mismo nombre, que la secuestraron y asesinaron en el conurbano bonaerense.

    Candela había sido secuestrada un 22 de agosto de 2011 y el 31 de agosto se encontró su cuerpo en una bolsa de residuos a solo 30 cuadras de su domicilio. Sufrió abuso sexual y la pérdida de la vida. Desde entonces, solamente hubo más casos de esta índole. Estuvieron Ángeles, Lola, Cecilia y muchos más, hasta que llegó Agostina.

    Ni una menos
    Se cumplieron 11 años desde el nacimiento de Ni una menos. Foto: Instagram @_niunamenos_.

    ¿Cómo empezó el Ni una menos en Argentina?

    El movimiento Ni Una Menos surgió en mayo de 2015 a raíz de la profunda conmoción social que causó el femicidio de Chiara Páez. Era una adolescente de 14 años embarazada que fue brutalmente asesinada y enterrada en el patio de la casa de su novio en Rufino, Santa Fe.

    Ante este hecho, que se sumaba a años de reclamos desatendidos por la falta de respuestas estatales frente a la violencia de género, un grupo de periodistas, escritoras, artistas y activistas argentinas impulsó una convocatoria en redes sociales bajo la consigna ‘Ni Una Menos’, frase inspirada en un verso de la poeta mexicana Susana Chávez.

    La campaña se viralizó rápidamente y culminó el 3 de junio de 2015 en una histórica y masiva movilización que reunió a más de 300.000 personas frente al Congreso de la Nación y en plazas de todo el país, transformando el debate público e instalando de forma definitiva la problemática de los femicidios en la agenda política y mediática.

    El caso de Agostina Vega

    La adolescente Agostina Vega estuvo desaparecida durante ocho días hasta que el sábado 30 de mayo de 2026 sus restos desmembrados fueron hallados en bolsas dentro de un campo a las afueras de la ciudad.

    El principal sospechoso e imputado por el femicidio es Claudio Barrelier. Es un hombre que contaba con antecedentes de violencia de género (había estado preso en 2025 por privación ilegítima de la libertad de otra joven que logró escapar atada y desnuda para pedir ayuda, pero fue liberado bajo fianza).

    La Justicia determinó que la escena del crimen fue la vivienda de Barrelier, ubicada en la calle Juan del Campillo al 800, en el barrio Cofico de la capital cordobesa.

    Actualmente, el acusado se encuentra detenido bajo estricto monitoreo y asistencia psiquiátrica en el hospital modular del penal de Bouwer debido a que presenta ‘brotes’ o crisis constantes.

    La investigación

    La investigación se enfoca en reconstruir los movimientos posteriores al asesinato, particularmente el traslado del cuerpo, un eje por el cual se analiza el rol de Soledad Andreani, expareja de Barrelier y dueña de un auto Ford Ka que presuntamente se utilizó para movilizar los restos de la menor.

    En este contexto, se produjo la clausura comercial de ‘Wachitas’, el bar donde Andreani se desempeñaba como encargada de producción, luego de que la Municipalidad de Córdoba ordenara el cierre del local debido a severas irregularidades edilicias y de seguridad tras verse salpicado por el caso, aunque el establecimiento emitió un comunicado desligándose por completo del hecho.

    Al mismo tiempo, crecen las sospechas de complicidad por parte de la querella, ya que la abogada de la familia del padre de Agostina, Fernanda Alaniz, aportó un audio donde Andreani presuntamente intentaba desviar la investigación.

    Sostiene firmemente que es imposible que nadie haya oído nada en la casa debido a la brutalidad del hecho y sugiriendo abiertamente que el entorno de Barrelier actuó como cómplice.

    Ni una menos en la actualidad

    A 11 años de su histórica primera manifestación, el movimiento Ni Una Menos convocó a una nueva marcha federal este miércoles frente al Congreso de la Nación y en todo el país bajo la consigna ‘Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos’.

    La jornada estuvo profundamente atravesada por el reclamo de justicia ante recientes crímenes como los de Agostina Vega (14), Dulce Candia (17) y Noelia Romero (30).

    A lo largo de más de una década, el movimiento convirtió hitos como la Ley Micaela (capacitación obligatoria en género para funcionarios públicos) y la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2020.

    A pesar de estos avances institucionales y de haber instalado la problemática en la conversación cotidiana, las organizaciones alertan que el escenario en este 2026 sigue siendo crítico.

    Datos sobre los femicidios en Argentina

    Las estadísticas recolectadas a lo largo de los once años de trayectoria del movimiento reflejan una realidad cruda y persistente en Argentina, registrándose un total de 3,205 víctimas letales por violencia de género, lo que equivale a un caso cada 30 horas.

    Dentro de este universo, se detallan 3,144 femicidios directos y 392 femicidios vinculados. Esto quiere decir un femicidio cada 31 horas. El agravante de que en el 85% de los casos el agresor pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima. A su vez, el 63% de los crímenes ocurrieron en la vivienda compartida.

    Asimismo, se evidencia una profunda falla institucional, ya que el 17% de las víctimas había realizado una denuncia previa y el 10% contaba con medidas judiciales de protección.

    Una violencia estructural que además dejó a por lo menos 2,714 menores de edad huérfanos y que, en el caso de las jóvenes menores de 17 años asesinadas, estuvo precedida en un 22% por desapariciones y en un 19% por ataques a su integridad sexual.

    Entre 2020 y mayo de 2026 se cometieron 46 travesticidios y transfemicidios en el país. 90 femicidas pertenecían a las fuerzas policiales y 14 a las militares. El 25.4% de los crímenes contra mujeres adultas mayores lo hacen familiares directos como hijos o nietos. A lo que se suman 1,740 intentos de femicidio y 7 intentos de transfemicidio registrados entre 2021 y 2025.

    Ni una menos
    Los femicidios son catalogados así desde el 2012. Foto: Instagram @_niunamenos_.

    Desde Candela Sol Rodríguez en 2011, Chiara Páez en 2015, hasta llegar al actual y brutal femicidio de Agostina Vega en 2026. La violencia de género en Argentina sigue siendo una herida abierta y una urgencia social impostergable.

    Aunque las cifras son desgarradoras y hay cierta concientización, la situación no mejora. Por un lado, porque siempre se le echa la culpa a la víctima. Se preguntan qué estaba usando, qué estaba haciendo, por qué estaba ahí. La culpa siempre es de quien comete el délito.

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