miércoles, junio 12, 2024
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    La soledad también puede ser tu amiga

    Nadie puede hacerse dueño de su propia vida sin haber recibido la visita de su soledad. Rendirse a su llegada nos hará vivir con mayúsculas

    En un mundo que parece tan lleno de todo para satisfacer nuestras necesidades, el sentimiento de soledad se apodera de nosotros. Entre más lo queremos omitir, tenemos la sensación de estar perdidas en medio de la nada.

    Por: Silvia Yvonne
    Asesora para el bienestar integral & Psicología Transpersonal.

    En cada aspiración que tomamos, la vida nos visita para entregarnos la vitalidad que necesitamos para convertirla en esa luz que hace que nuestras células puedan continuar alimentándonos. Desde esa alquimia que transforma, ella se deslizará por todo nuestro cuerpo en una gentil exhalación para entregar su magia a las raíces que nos sostienen y luego llegará a nuestros pies; y, desde ahí, al propio linaje.

    Te cuento brevemente. Como tú, un día yo también me sentí tan sola que hasta dejé de mirar el sol y, sin darme cuenta, me puse de espaldas a la vida. Nada podía despertar en mí el suficiente interés para sacar de paseo a mi oxitocina y a sus primas. Cada respiración la tomaba de algún punto gris de mí misma y, cada lugar, cada desempeño dentro de mi hogar, el trabajo u otros espacios, me eran en cierta forma ajenos.

    Estando como robotizada, solo cumplía físicamente la demanda de cada día. Buscaba en todas partes una respuesta, pero en esa búsqueda me sentía aún más perdida. ¿Cómo podía ser eso? ¿Ya no había una oportunidad para mí? Me debía conformar con vivir apagada. Desde la soledad silenciosa que nadie comprendía, avanzaban mis días. ¿Qué era eso que me faltaba, que no tenía nombre, y me hacía sentir así? Tanta vida por todos lados y yo tan sola.

    ¿No sé si me entiendes? Es algo como sonreír sin sentir que ese gesto te toque el alma; es como caminar sin sentir la pisada; alimentarse desde un masticar dormido; sentir el roce de la vida en las voces de tantos y no ser parte de nada, ni de nadie. Definitivamente estaba respirando desde el limbo de la soledad.

    Pero todo eso cambió, al momento de preguntarme: “¿Y si yo soy mi propia medicina?”, “¿y si yo misma puedo atender esta soledad?”. Algo dentro de mí hizo explosión. Una chispa movilizó mi curiosidad. Estaba más cerca de poder conocer mi sentir.

    Hoy puedo decirte que buscar sin saber el qué fue el mayor error que pude cometer porque, mientras lo hacía, no quedaba tiempo para dejar que nada dentro de mí se manifestara. Al contrario, omitía lo que me pasaba llenándome de más y más cosas por hacer para no oír los gritos silenciosos de la soledad.

    Quiero compartirte unos tips muy simples para lograr el acercamiento a tu propia soledad y a lo majestuoso que eres como persona. Pero antes de hacerlo, quiero decirte que tú eres poseedora de una pieza fundamental. Sin importar la raza o la especie, todos estamos respirando desde nuestro latido único, aún sin tener a nadie cerca. Somos parte de algo inmenso llamado El Gran Rompecabezas De La Vida y tú eres esa “pieza única” para ayudarnos a encontrar el equilibrio como planeta. Y cuando ese rompecabezas se unifica, comienza a sonar la gran orquesta universal con cada latido existente. El propósito más grande que llevamos dentro es sentirnos parte de esa gran obra, en la que cada aporte es valioso. Ahora que lo sabes, regálate doce respiraciones conscientes, de ésas que nos elevan en calma y nos conducen a exhalar con mucha gratitud. Practica esto tantas veces como lo sientas, a lo largo de tu día.

    La ausencia de ti es la soledad, y lo que debes hacer es regresar a ti. La honestidad es el camino. Si no somos capaces de ser honestas con nosotras mismas, nada funcionará. El momento más sublime es cuando dejamos de negar nuestra situación. Toda negación fortalece la evasión. Si te sientes sola y quieres aprender a escuchar tu soledad, debes dejar que todo lo que no te gusta de lo que sientes: toma tu turno para contarte. Te invito a contarle a esa silla vacía que tienes enfrente de ti, como si fuera tu propia voz interior.

    Ahora bien, te propongo algunas acciones que puedes comenzar a realizar para conectarte contigo y los que te rodean:

    Cocina y meditación

    Meditar es restablecer la presencia en cada actividad que desarrollamos. Por lo que cocinar es y será el mayor centro de meditación y nos llevará a conectar con la gratitud y con el amor que tenemos para darnos.

    Ser nuestro propio libro

    Mientras te refugias en lecturas de autoayuda, te pierdes de ser tu propia maestra y no te das el tiempo para salir a compartirte. El mejor libro es la vida y sus experiencias. Todo nos hace sentir y es la mejor forma de avanzar. ¿Tienes miedo de sacarte a pasear sola a ti misma? Siente que eres la guía turística de tu propio tour. ¡Te sentirás tan bien!

    Dar y recibir

    Hazte voluntaria del amor. Dar en la medida de nuestras posibilidades nos llena de paz y libera oxitocina: la hormona del placer. Busca realizar obras altruistas.

    Regresar al movimiento

    El deporte libera felicidad. Pronto te darás cuenta de que estás realizando cada actividad con todo tu ser, sin omitir ningún sentimiento. Sé capaz de viajar sola, pero también con todos. Cada viaje te hará ser más tú y más “piezas” se acercarán a ti para compartirse. Eres la soledad, eres la vida. Eres todo. Siente en el silencio, tu abundancia de compañía.

    Cuando estés sola o acompañada, siente dentro tuyo que estás completa, que percibes a todo el universo. ¿Sabes que eres increíblemente hermosa? Todos queremos que, aun sin conocernos, compartas con cada corazón tu belleza; sabremos que estás presente en ti, al respirar un poquito de tu divinidad en este planeta, los que bailamos la danza de la vida en cada aspiración de un corazón agradecido, presente y libre.
    Recuerda: en un planeta tan vivo, la soledad solo puede ser posible en nuestra imaginación. Cada una es diferente, como diferente es cada uno de los latidos que en este momento laten en el mundo. Sé tu mejor relaciones públicas. Te necesitamos.

    Te honro, te amo y te respeto.
    La vida es un camino simple.

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