Después de ‘Santita’ y con ‘La captura’ próxima a estrenarse, Paola Fernández nos habla sobre el tiempo de espera, el miedo a perderse dentro de un personaje, la necesidad de contar historias más complejas y el momento exacto en el que entendió que ya no estaba persiguiendo un sueño: estaba empezando a vivirlo.
Hay actores que erigen una carrera desde el ruido y otros que lo hacen desde la permanencia. Poco a poco, proyecto tras proyecto, Paola Fernández ha comenzado a posicionarse dentro de esta industria. Su crecimiento no se percibe repentino ni fabricado; se siente orgánico, casi inevitable.
Y quizá por eso conecta tanto con el momento que está viviendo, porque detrás de ‘Santita’, de ‘La captura’ y de todo lo que viene, existe una sensación mucho más profunda: la de alguien que llevaba años preparándose en silencio para finalmente llegar aquí.

Ella misma lo dice con una mezcla de emoción y calma, como si todavía estuviera intentando dimensionarlo: ‘Me siento muy feliz y agradecida. Empiezo a ver los frutos de tanto esfuerzo y de tanto tiempo de espera. No ha sido un camino fácil, pero todo ha valido la pena‘. Y en esa frase hay algo importante: habla del éxito no como un golpe de suerte, sino como consecuencia de resistencia.
También habla del trabajo colectivo, de las personas que la han acompañado desde el principio, de mánagers, directores de casting y gente que creyó en ella incluso antes de que la industria comenzara a hacerlo masivamente. Porque aunque hoy pareciera que todo ocurre muy rápido, la realidad es que hubo años de paciencia detrás.

¿Qué significa cada personaje para Paola Fernández?
Uno de los aspectos más reveladores al hablar con Paola es la forma en la que entiende la actuación. No desde el dramatismo romántico del ‘sufrir por arte’, sino desde la construcción, desde el juego, desde observar a alguien y convertirlo lentamente en otra vida: ‘Casi siempre baso mis personajes en alguien conocido, entonces me es fácil desprenderme’, explica. ‘Cada personaje viene de un lugar distinto: se mueve, viste y siente diferente’, añade.
Y esa idea transforma la conversación sobre el trabajo emocional que implica actuar, porque mientras muchos intérpretes hablan de cargar personajes durante meses, Paola parece entender el proceso desde un espacio más práctico y saludable. Para ella, el personaje pertenece al set, no a su vida personal.

‘La clave está en la diversión de la creación. Cuando termina un rodaje, ese personaje se queda ahí’, señala. Quizá esa capacidad de separar sea justamente lo que le ha permitido entrar a proyectos emocionalmente tan distintos sin perderse dentro de ellos. Porque aunque ‘Santita’ y ‘La captura’ compartan cierta intensidad narrativa, ambas exigen energías del todo diferentes.
La relevancia de ‘Santita’ para Paola Fernández
Cuando habla de ‘Santita’ -serie de Netflix que estrenó en abril- hay una sensación inmediata de orgullo. No solo porque representa el proyecto más grande de su carrera hasta ahora, sino porque entiende a la perfección lo que significa ese personaje dentro de una conversación mucho más amplia sobre representación femenina:
‘Urgía un personaje como Santita’, dice con firmeza. ‘No cabe dentro del molde femenino que acostumbramos ver en la mayoría de los proyectos’, explica. Y tal vez ahí está una de las razones por las que la serie ha conectado tanto.

‘Santita’ no intenta ser complaciente, perfecta o fácilmente digerible. Existe desde un sitio mucho más incómodo, más humano y más contradictorio. Y Paola entiende el valor de eso: ‘A nivel personal, este proyecto me dejó muy claro qué tipo de historias quiero contar’.
Hay algo significativo cuando un actor deja de buscar únicamente trabajo y comienza a preguntarse cuáles narrativas vale la pena contar. Esa transición suele marcar carreras enteras, porque entonces ya no se trata solo de estar presente, sino de construir una identidad artística. Y en el caso de Paola, parece que esa identidad empieza a inclinarse hacia personajes emocionalmente complejos, oscuros y menos convencionales.
Paola Fernández llega a ‘La Captura’
Con la película ‘La captura’, que llega este agosto, esa evolución se profundiza todavía más. La película representa otro tipo de reto emocional para ella, especialmente por el proceso creativo junto al director Chava Cartas. ‘Tenía muchísimas ganas de trabajar con él porque muchos actores me hablaban de cómo dirige’, cuenta.
‘Gracias a su guía llegué a lugares emocionales que nunca había explorado’, comenta. Hay una frase que resume con precisión esta nueva etapa: ‘Creo que aquí se va a ver una Paola más madura’. Y no lo dice desde la apariencia o desde una idea superficial de crecimiento, sino desde una madurez emocional: la de sentirse por fin preparada para sostener personajes más complejos en lo psicológico.

Eso también aparece cuando menciona algo muy personal: su salud mental. ‘Hoy me siento en un mejor momento de mi vida personal. Más lista para cargar personajes que antes quizá no hubiera podido sostener’, dice con honestidad. Una franqueza muy valiosa en una industria en la que muchas veces se espera que los actores funcionen sin importar lo que atraviesan en lo personal.
Aprender a decir ‘no’
Hay algo muy claro en la forma en que Paola habla de su carrera hoy: ya no está en modo supervivencia. ‘Antes decía que sí a todo porque me emocionaba trabajar, estar en el set, aprender. Pero con el tiempo tuve que aprender a decir no‘, explica.
Rechazar proyectos es probablemente una de las transiciones más difíciles para cualquier actor en sus inicios, especialmente en una industria en la que durante mucho tiempo la prioridad es conseguir trabajo.
Pero crecer también implica entender hacia dónde quieres llevar tu carrera. Y aunque reconoce que sigue estudiando, preparándose y moviéndose, hay una visión mucho más clara de lo que desea lograr: thrillers, cine, proyectos más oscuros, narrativas internacionales, personajes psicológicamente intensos.

‘Quiero probarme a mí misma que puedo llegar a lugares más complejos‘, precisa. Y quizá eso es lo más atractivo de este momento en su carrera: que todavía existe hambre creativa.
En una industria obsesionada con la inmediatez, Paola Fernández parece estar construyendo algo mucho más difícil: permanencia. No desde el escándalo ni desde la viralidad fugaz, sino desde personajes que poco a poco comienzan a revelar una actriz mucho más compleja de lo que aparenta a primera vista.
‘Santita’ abrió una puerta importante, mientras que ‘La captura’ parece empujarla todavía más lejos, y quizás lo más sugestivo es que ella misma da la impresión de apenas estar comenzando.
CRÉDITOS
Fotografía: Juan David Jaramillo
Realización: Vanessa López
Makeup & hair: Andrea Gabaldón
Asistente de moda: Sofía Escobar
Producción: Yuliet Delgado
Locación: MU Studio
Entrevista: Emilio Gala
Look de portada: Vestido de Alberto Apreza; medias de Calzedonia.

