jueves, agosto 20, 2026
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    Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André presentan ‘Los dados estaban cargados’ en Leica Gallery Mexico City 

    Una exposición que nos hace reflexionar sobre el pasado y sobre todos aquellos sucesos históricos que no fueron contados.

    Como resultado de la segunda edición del Programa de Residencias Leica Gallery Mexico City × Proyecto H, las artistas visuales Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André presentan la exposición ‘Los dados estaban cargados’, una investigación que explora las redes de espionaje que operaron en México durante la Guerra Fría y cuestiona aquello que las imágenes y los archivos han dejado sin registrar.

    Para tener contexto, durante la Guerra Fría, la Ciudad de México se convirtió en un territorio estratégico dentro de las complejas redes internacionales de espionaje. La presencia diplomática de Estados Unidos y la Unión Soviética, la actividad de agentes de inteligencia y el desarrollo de un aparato de vigilancia propio por parte del Estado mexicano colocaron a la capital en el centro de una historia marcada por el poder, la información y el control.

    A partir de ese punto, surge ‘Los dados estaban cargados’, y a propósito conversé con una de las autoras, Valeria Arendar para descubrir más a fondo, el sentido de la muestra.

    Una manera de ver lo que la historia no logró registrar

    A través de la fotografía, la investigación de archivo, la ficción y el performance, las artistas construyen una narrativa que se mueve entre el documento y la especulación. Es así como más que ofrecer una reconstrucción definitiva, el proyecto explora aquello que los archivos revelan, pero también todo lo que silencian, ocultan o dejan abierto a la imaginación.

    Valeria explica: ‘Creemos que la fotografía puede abrir otras maneras de imaginar el pasado. Desde luego que no puede devolvernos aquello que no fue registrado ni completar una historia como si supiéramos exactamente qué ocurrió, pero sí puede trabajar con sus silencios y sus zonas inciertas’.

    Los dados estaban cargados
    Foto: Cortesía.

    Además, menciona: ‘Nos interesa especialmente lo que queda fuera de campo: aquello que no fue fotografiado, nombrado o considerado importante en su momento. La fotografía puede volver sobre esas ausencias, hacerles preguntas y construir nuevas relaciones con ellas. A veces una imagen no nos da una respuesta sobre el pasado, pero sí nos permite mirarlo desde un lugar que antes no existía‘.

    ‘Los dados estaban cargados’ se construye alrededor de las ausencias

    Entonces surge otra incógnita, ¿qué ocurre con las historias que no llegaron a convertirse en documentos?, ¿qué sucede con aquello que permanece como un rastro, un rumor o una memoria? Sí algo es seguro es que la ficción aparece entonces como una herramienta de investigación.

    Para las artistas, imaginar una escena no significa necesariamente inventar una verdad. Es, más bien, una forma de acercarse a las atmósferas, las relaciones y los mecanismos que atravesaron determinadas historias cuando el documento encuentra su límite.

    ‘La ficción no es lo contrario de la verdad ni una manera de llenar arbitrariamente los vacíos: es una forma de investigar. A veces imaginar una escena permite formular preguntas que el documento por sí solo no puede responder’, complementa Valeria.

    El papel de las mujeres en el espionaje

    Aunado a lo anterior, era importante conocer cuál era el papel de las mujeres en el tema del espionaje, y al tanto, Valeria comparte: ‘Encontramos muy pocos registros de mujeres ocupando formalmente el lugar de agentes o espías’.

    Sin embargo, hubo un caso particula que llamó la atención de las artistas, y es que, en el grupo C-047 de la Dirección Federal de Seguridad: en una plantilla de 35 integrantes aparece una sola mujer, llamada Amalia Jaimes Corona.

    ‘Esa ausencia también es información. Nos hizo preguntarnos si estábamos buscando a las mujeres únicamente en los lugares donde tradicionalmente se reconoce el poder. Tal vez muchas participaron desde posiciones menos visibles, difíciles de rastrear o que el propio archivo no consideró ‘dignas’ de registrar, explica.

    Ese fue el preámbulo para comenzarse a cuestionar sobre el lugar que ocupaban las mujeres en el espionaje, algo que no fue su punto de partida precisamente.

    Valeria menciona: ‘Al comienzo nosotras mismas caímos en el imaginario clásico del espionaje: agentes secretos, persecuciones, códigos, tortura, armas; toda esa iconografía construida en buena medida por el cine y la cultura popular’. Sin embargo, eso evolucionó.

    Los dados estaban cargados
    Foto: Cortesía.

    ‘En algún momento nos preguntamos qué sentido tenía que dos mujeres artistas siguieran reproduciendo exactamente las mismas imágenes que ya conocíamos. Ahí el proyecto cambió. No queríamos simplemente sustituir al espía hombre por una espía mujer, sino cuestionar por qué hemos aprendido a imaginar el espionaje de esa manera’, añade.

    Fue así como comenzaron a desplazar la atención del héroe o del agente secreto hacia todo el entramado cotidiano que hacía posible la vigilancia.

    Ser mujeres y retratar mujeres en un espacio de dominación masculina

    Tomando en cuenta lo anterior, ¿cómo influye su experiencia como mujeres en la manera que observan, interpretan y reconstruten dichas historias políticas?

    Valeria afirma: ‘No creemos que exista una ‘mirada femenina’ por el simple hecho de ser mujeres. Pero nuestra experiencia sí influye en las preguntas que hacemos: quién sostiene una estructura, quién realiza el trabajo que permite que funcione, quién permanece en segundo plano mientras otras personas ocupan el centro de la historia’.

    Eso las llevó a prestar atención a formas de trabajo y de organización que históricamente han sido feminizadas y que muchas veces parecen menores.

    ‘En lugar de mirar únicamente a quienes tomaban las decisiones, empezamos a preguntarnos por las condiciones que hacían posibles esas decisiones. Ese cambio de escala fue muy importante para nosotras’, señala.

    ¿Cuáles son los aprendizajes que les deja ‘Los dados estaban cargados’?

    La investigación fue fundamental para llegar al resultado, es por eso que Valeria comenta: ‘Una de las cosas que comprendimos durante la investigación es que el espionaje no era solamente una suma de agentes y operaciones secretas: era también una infraestructura‘.

    ‘Necesitaba espacios, rutinas, burocracias, vínculos personales y una enorme cantidad de trabajo para que la información pudiera obtenerse, organizarse, circular y finalmente convertirse en un expediente’, agrega.

    De hecho, en ese punto, aparecen algunas de las mujeres que buscaron, no necesariamente eran protagonistas de la operación, sino que eran parte de ese sistema para que funcionara.

    En ese punto, es clara: ‘El problema es que las historias oficiales suelen recordar mejor a quien dirige una estructura que a quienes la sostienen. Esa diferencia también nos hizo preguntarnos cómo representar aquello que fue indispensable, pero que casi nunca ocupó el centro de la imagen o del relato’.

    De hecho, afirma: ‘Ahí es donde la fotografía contemporánea puede abrir otras posibilidades. No puede inventar las historias que el archivo perdió u omitió, pero sí puede cambiar el lugar desde donde las miramos: desplazar el foco del protagonista hacia la estructura y hacer visible que detrás de los grandes acontecimientos políticos existe siempre una trama cotidiana mucho más amplia’.

    Una nueva manera de mirar la Ciudad de México

    Como artistas, la investigación y el trabajo que hicieron en ‘Los dados estaban cargados’, también fue una ventana a ver la realidad: ‘Empezamos a mirar la Ciudad de México como un lugar donde distintos tiempos siguen conviviendo’.

    Tal como lo menciona: ‘El pasado no permanece solamente en un archivo, una placa o un edificio histórico; también puede sobrevivir en un recorrido, una rutina, una forma de organizar el espacio o incluso en ciertos detalles que normalmente pasan desapercibidos’.

    Los dados estaban cargados
    Foto: Cortesía.

    De hecho, comparte: ‘A partir de la investigación, la ciudad empezó a parecernos una especie de archivo disperso. Muchas de las calles y edificios que hoy recorremos con absoluta normalidad fueron escenarios de otras historias y estuvieron atravesados por relaciones que ya no podemos ver’.

    Y añade: ‘Nos gusta pensar en esa convivencia entre lo que está frente a nosotros y aquello que, aunque ya no sea visible, sigue dejando rastros. Más que buscar monumentos de ese pasado, preguntarnos qué historias permanecen latentes en los lugares que habitamos todos los días’.

    Sobre el trabajo colaborativo de Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André

    Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André han trabajado juntas desde el año 2020. ‘En estos años hemos dado clases juntas, acompañado nuestros proyectos individuales, compartido procesos, dudas, referencias y muchísimas conversaciones sobre lo que nos provoca la fotografía‘, menciona Valeria.

    Además, añade: ‘Con el tiempo descubrimos que, además de apoyarnos en lo que cada una hace por separado, también nos divierte mucho construir cosas juntas: una lanza una idea, la otra la desvía, la contradice o la lleva a un lugar inesperado, y muchas veces el proyecto termina siendo algo que ninguna de las dos habría imaginado por separado’.

    Es así como a mediados de 2023 comenzaron con este proyecto, el cual requirió alrededor de tres años de investigación, producción y distintas etapas de desarrollo. En julio de este año, fueron seleccionadas para la residencia Leica Gallery Mexico City × Proyecto H.

    ¿Dónde y cuándo ver ‘Los dados estaban cargados’?

    ‘Los dados estaban cargados’ se encuentra en Leica Gallery Mexico City, puedes visitarla de lunes a sábado de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. y domingo de 12:00 – 5:00 p.m. Recuerda que estará hasta el 5 de septiembre.

    A través de esta exposición, Valeria Arendar y Eleana Konstantellos André no buscan reconstruir una versión definitiva de la historia del espionaje en México. Su propuesta se basa en aceptar que existen vacíos imposibles de llenar.

    Y es desde esos vacíos que aparece otra posibilidad: volver a mirar. Porque quizá una fotografía no pueda revelar todo aquello que ocurrió. Pero sí puede obligarnos a preguntarnos qué decidimos mirar, qué elegimos recordar y qué historias quedaron, durante años, fuera de campo. Una exposición para reflexionar.

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