Con el paso del tiempo, hay historias que deben seguir contándose y reinterpretándose para seguir siendo escuchadas por las nuevas generaciones, eso es lo que sucede con ‘El Desaire’, la nueva película mexicana en la que Vico Escorcia intepreta a Rosa.
Un proyecto que para la actriz mexicana representó precisamente la oportunidad de mirar desde otra perspectiva el famoso corrido de Rosita Alvírez, una historia que conoció desde su infancia y que, con el paso del tiempo, adquirió un significado distinto.
Es así como a película se convierte en un espacio para explorar las distintas formas de violencia contra las mujeres, desde aquellas que pueden parecer más sutiles hasta sus expresiones más evidentes.
Para la actriz, el proceso también coincidió con un momento de autoconocimiento y transformación personal, haciendo que las experiencias de Rosa dialogaran, de distintas maneras, con sus propias reflexiones, de lo cual conversamos en Marie Claire México.
A lo largo de su carrera, Vico ha transitado entre diferentes industrias y personajes, con proyectos como ‘Acapulco’, ‘Se llamaba Pedro Infante’ y ‘¡Que viva México!’. Ahora, después de años de cambios, nuevos comienzos y experiencias en distintos países, mira hacia el futuro con el deseo de seguir explorando personajes complejos, descubrir otras culturas y expandir también su creatividad desde la escritura.

Vico Escorcia interpreta a Rosa en ‘El Desaire’
Uno de los proyectos más ambiciosos e importantes en la carrera de Vico Escorcia es probablemente ‘El Desaire’, el cual significa uno de sus primeros protágonicos en el cine pero también, reflejar una realidad social que fue capturada en un corrido de hace casi 80 años, basado en una historia que ocurrió en la vida real.
Para Vico: ‘Creo que los corridos son un recurso profundamente mexicano que tenemos muy desaprovechado en el cine; me interesó mucho que esta historia está inspirada en el corrido’.
‘En primaria me enseñaron el corrido de Rosita Alvírez, y recuerdo que siempre me incomodó escuchar que un hombre la había matado por no haber querido bailar con él, entonces tener la oportunidad de diseccionar la historia y contarla desde una perspectiva distinta me emocionó’, comparte.


El reto de interpretar a Rosa en ‘El Desaire’
La realidad supera a la ficción y llevar a la pantalla un caso como el de Rosita Alvírez no es nada sencillo: ‘Lo más difícil fue explorar de manera consciente las sutilezas de las violencias que pasan más desapercibidas; como las bromas hirientes o las actitudes controladoras’, expresa Vico.
Así como agrega: ‘Creo que malamente tenemos muy normalizadas muchas de estas, y explorarlas como el inicio de un camino hacia violencias más severas me obligó a ver con mucha claridad las conductas opresivas estaba yo permitiendo en mis relaciones interpersonales en ese momento.
De tal manera, menciona: ‘Como mujer, ponerme en una situación donde alguien me está violentando a través de gritos o insultos (aunque fuera completamente en ficción) puso mi cuerpo en cierto estado de alerta’.
‘Creo que para muchas mujeres, nuestra respuesta automática corporal hacia el peligro, antes de luchar o huir es el congelamiento o la sumisión. Sentir la sensación en mi cuerpo de empezar a congelarse y buscar desescalar el conflicto fue muy incómodo’, agrega.

Tomando en cuenta eso, ¿qué era lo que a Vico le interesaba aportar?
La historia le llegó a Vico en un momento en el que estaba atravesando un proceso de autoconocimiento y reflexión muy intenso y liberador, señala: ‘Yo quería retratar en Rosita un proceso similar. Estamos acostumbradas como mujeres a cumplir con ciertas expectativas y complacer a quienes nos rodean, abandonandonos a nosotras mismas en el proceso’.
Es así como admite: ‘Descubrí, tanto en la vida real como en la ficción, que en muchos casos a nuestro entorno le incomoda que reclamemos nuestro propio tiempo, nuestros recursos, nuestra atención o nuestra individualidad. Me interesaba retratar que los esfuerzos de una mujer por perseguir su libertad personal jamás deberían ser motivos de violencia’.
Así es como Vico comparte: ‘Rosa me enseñó la importancia de escucharme a mí misma antes que a cualquier otra persona’.
Un protagónico y una nueva etapa creativa para Vico Escocorcia
Asumir un personaje protagónico también significó para Vico la posibilidad de involucrarse de una manera más profunda en el recorrido emocional de la historia. Un proceso que, asegura, llegó en un momento en el que se sentía preparada para asumir nuevos retos y trasladar esos aprendizajes a los proyectos que vendrían después.
En sus propias palabras, señala: ‘Tener un protagónico te da una oportunidad única de definir el arco de la historia de una manera muy personal y creativa. Sinceramente disfruté mucho ese proceso; llegó en un momento en el que me sentía preparada para hacerlo y me enseñó muchas lecciones que llevé a los siguientes proyectos‘.

¿Qué es lo que quiere contar Vico Escorcia?
Después de Rosa, Vico está segura de algo: Quiere contar historias ‘que nos hacen empatizar con personajes contradictorios y reprobables en los ojos de la sociedad. Acabo de interpretar a una villana en una película de terror y explorar esas sombras dentro de mí, desde la empatía con el personaje, me pareció sumamente interesante’.
Y es que, la perspectiva de Vico como actriz y como mujer ha cambiado con el pasar de los años, algo que se ha dado de manera muy natural. En la entrevista expresa: ‘En los últimos cuatro años mi vida ha cambiado de maneras muy extremas. Pasé de estar casada y viviendo en Seattle a estar divorciada y viviendo en México, y ahora viviendo muy felizmente en pareja en Los Ángeles’.

Es por eso que analiza: ‘Cada personaje que he interpretado en este periodo de tiempo ha informado y potencializado los cambios en mi vida personal. Hoy me siento una versión sumamente más auténtica y más alineada con quien soy realmente en comparación a quien era hace cuatro años’.
Pasando por proyectos como la serie ‘Acapulco’, ‘Se llamaba Pedro Infante’ y ‘¡Que viva México!’, cada uno de sus papeles ha sido significativo en su vida y carrera, sin embargo, me menciona que Bartola en ‘¡Que viva México!’ fue un parteaguas en su carrera.
Recuerda: ‘Fue mi primer proyecto en México después de muchos años de vivir en Estados Unidos sin contacto con la industria en México, y ese proyecto me hizo re-enamorarme profundamente de México y del cine mexicano’.
Por otro lado, también menciona que Lupita Torrentera en ‘Se llamaba Pedro Infante’: ‘Despertó muchos aspectos de mi identidad que había tenido reprimidos hasta entonces; fue un antes y un después en mi identidad como mujer’.
El futuro y la libertad de Vico Escorcia en una nueva era
Mirar hacia adelante, para Vico Escorcia, significa continuar explorando. Ya sea a través de personajes que todavía no ha tenido la oportunidad de interpretar, de producciones en nuevos países o de una historia que actualmente escribe, la actriz atraviesa un momento de apertura creativa. Una etapa que también coincide con la llegada de sus 30 años y con una relación cada vez más libre con su propia identidad.
¿Qué personajes quiere explorar? ‘Me interesaría interpretar más villanas, son sumamente divertidas y no me han tocado muchas. He tenido la oportunidad de jugar con momentos de ‘villana de telenovela’ en ‘Days of our Lives’ y los he disfrutado muchísimo’, indica.
Aunado a ello, menciona: ‘Estos años he tenido la oportunidad de trabajar en producciones en España, Estados Unidos y Colombia. Me encantaría seguir explorando distintas industrias y filmando en distintos países y continentes. Filmar es una manera muy única de viajar y descubrir otras culturas. Espero que en cinco años haya tenido más experiencias como estas en países distintos’.
Más allá del trabajo y los planes profesionales, Vico está escribiendo una historia que la tiene ocupada y motivada: ‘Estoy aprendiendo mucho sobre otra cultura y me tiene fascinada. Es muy interesante explorar el proceso de ‘construcción de un personaje’ desde la escritura; hay muchos paralelos con la actuación’.
Con esos objetivos en mente, hace solo un par de meses, Vico cumplió 30 años, una edad que socialmente, está asociada a algunos prejuicios, pero que mujeres como ella están reinterpretando, al respecto es sincesa: ‘Me encanta tener 30’.

‘Sinceramente me importa menos lo que opinen los demás de mí, entonces exploro mi manera de vestir o las actividades que realizo con mucha más libertad. Además, yo me casé y me divorcié antes de los treinta entonces realmente no siento prisa por volverlo a hacer’.
‘Me encantaría tener una familia algún día pero estoy disfrutando muchísimo tener treinta y darme permiso de explorar mi identidad y mi creatividad sin tanto miedo al ‘qué dirán’ como tenía en mis veintes’, añade.
Para Vico Escorcia, esta nueva etapa parece estar atravesada por una misma idea que también encuentra eco en Rosa: la importancia de escucharse a sí misma. Desde la interpretación de personajes complejos hasta la exploración de nuevas historias y geografías, la actriz mira hacia el futuro desde un lugar más cercano a su propia identidad.
Con ‘El Desaire’, Vico no solo revisita una historia profundamente arraigada en la cultura popular mexicana, sino que abre la conversación sobre aquello que durante mucho tiempo se ha normalizado. Y, mientras continúa construyendo nuevos caminos dentro y fuera de la pantalla, los 30 llegan como una oportunidad para explorar con mayor libertad, creatividad y menos miedo a las expectativas ajenas.

