miércoles, julio 24, 2024
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    El poder sentirse acompañado by Ana Carbajal

    Lección 2: No estamos solas en el proceso.

    Por: Ana Carbajal.

    En la segunda semana de «Un Elefante en la Habitación», Daniela Rodrice fue la invitada perfecta para uno de los episodios que más tocó corazones, incluidos el mío.

    Es lunes por la mañana y estoy tomándome un café mientras proceso todo lo que nuestro reciente episodio de «Un elefante en la habitación» causó en mí, y en muchas otras personas.

    Daniela es indescriptible, su corazón, historia y capacidad de transmitir es simplemente increíble, mágica y cálida. Durante los últimos días me he dedicado a leer los mensajes dejados en el video del podcast y cada uno de ellos confirma lo que yo sentí en ese sillón el día que grabamos el episodio: «No estamos solas».

    Al final del día mientras volvía a casa simplemente no podía creer lo que sentí y conecte con Daniela y sabía que era muy probable que eso se replicaría con los demás al ver este episodio.

    Me sentí tan acompañada en mi propia historia, que sabía que eso ayudaría también a sanar a otros, al final, Daniela ya lo ha hecho muchas veces y tal vez el impacto de este episodio sería justo ese. El plantar una semillita de amor y sanación.

    En una parte del podcast ya al final le menciono a Daniela la frase que su psicólogo le dijo y que se quedó muy marcada en mí: «Estás salvando a muchas almas con lo que estás hablando». Y al ver la respuesta de todos en este episodio, confirmo que es cierto.

    ¿Pero por qué es así? En los momentos de oscuridad pensamos que no hay nadie, porque no podemos ver más allá de nuestro dolor, sentimos que estamos en ese cuarto oscuro completamente abandonados.

    Pensando que estamos luchando una batalla solos, y que nadie entendería por lo que estamos pasando, esa misma soledad se acompaña de vergüenza porque justo pensamos que somos los únicos que no estamos bien.

    Y además cuando ese momento difícil en la vida, incluye conductas autodestructivas y situaciones complejas como trastornos de conducta alimentaria y depresión, las personas que están afuera nos juzgan como alguien débil, «que no se ama» y que «no puede salir adelante», por lo tanto nos sentimos aún peor por «estar rotos»,  por «no ser normales»  o por «no ser felices».

    Pero, ¿sabes qué es lo más irónico de esto? Que estar roto es lo más normal. Y la primera vez que escuche esto  ue en uno de los momentos más difíciles en mi vida, y  de la mano de mi querida Jessie J en su canción «Who you are».

    Ésta decía «It’s ok not to be ok, tears doesn’t mean you are losing, everybody’s bruising» («Está bien no estar bien, las lágrimas no significan que estás perdiendo, todo el mundo tiene moretones»).

    Y sentí por primera vez, que tal vez no estaba tan mal estar mal, que como ella dice, tal vez todos tenemos moretones o cicatrices, y saber que alguien se sentía como yo, me hizo sentir un poquito  menos sola en ese momento tan duro en mi vida. 

    Todos hemos estado rotos

    Al final, todos o hemos estado rotos, o estamos rotos, o lo estaremos en algún punto de la vida, porque la perfección simplemente no es parte de la naturaleza de la vida misma, ¿entonces por qué nos sentimos solos en esos momentos difíciles?, y sobre todo, ¿por qué nos da vergüenza?

    Porque hay un idealismo afuera, una foto perfecta que se nos ha mostrado,  de cómo debe lucir y ser la vida y eso es lo más alejado de la realidad, nos ponemos máscaras para protegernos y encajar en esa idea.

    Decimos que todo está bien porque no tenemos un lugar seguro para decir lo contrario, para poder dejar de evadir el dolor, que a veces es más fácil ocultarlo que sanarlo, que sentirlo y así los problemas se van haciendo más grandes hasta que nos sobrepasan.

    Pero algo mágico pasa cuando en esa oscuridad escuchamos otra voz, y luego a otra, y luego a otra, y poco a poco nos damos cuenta de que no estábamos solos en ese abismo, que hay otras personas que sienten  lo que siento.

    Pensando lo que pienso y procesando lo mismo que tengo que procesar, y de pronto te sientes menos sola, sientes menos vergüenza, te sientes menos rota, y eso te da una fuerza de decir «bueno, tal vez no soy tan rara, o tan débil».

    Y vemos a esas personas salir adelante y tal vez por primera vez podemos sentir que nosotros también podemos salir adelante, que también podemos empezar a dejar esa oscuridad.

    Así es como al sentirnos identificados, representados y acompañados nos ayuda a salir de los momentos más oscuros de nuestra vida. Esa voz para muchos es Daniela.

    Su historia y realismo ha tocado incontables corazones que sentían que estaban solos y que no podían salir de ese momento oscuro, los ha acompañado en momentos similares y con su propio proceso de sanación los inspira para salir adelante.

    Y a pesar de que no es fácil compartir la vulnerabilidad, Daniela se sincera con la misma, de una manera que a todos nos llega y nos contagia de fuerza, es por eso que creo que las personas que han pasado por momentos tan difíciles y han salido adelante y además muestran esa marca, esa cicatriz son las más fuertes.

    No cualquiera va a la guerra y vuelve a casa, Daniela lo hizo y está ayudando a miles de personas a volver a casa, a poder estar del otro lado de la oscuridad, con la sabiduría de saber que puede que vuelva, pero que te encontrará mucho más fuerte, y lista para navegar la vida y todas sus sorpresas.

    Por último, quisiera recordar algo que Daniela también nos compartió y es que en ese proceso de sanación también nos volveremos a quebrar pero no significa que estamos retrocediendo, es parte de la misma vulnerabilidad, que al final es nuestra fortaleza también.

    El llorar o estar tristes no significa que no estamos bien, al contrario significa que somos humanos y que  estamos sintiendo y procesando el dolor que es necesario al final para que transite y que un dia deje nuestro cuerpo.

    Y como siempre digo el proceso de sanación no es lineal, habrá días buenos y otros malos. Pero con el tiempo  habrá más días buenos que malos. Así que recuerda que  está bien, no estar bien. Te mando un enorme abrazo.

    Escucha el segundo episodio de «Un elefante en la habitación» en Spotify:

    También lo puedes ver en YouTube:

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