Camila Coelho forma parte de la primera generación que convirtió internet en una carrera, pero también de las que hoy tienen que sostener lo que ayudaron a crear. En esta conversación habla de la velocidad de la industria, la presión de estar siempre presente y lo que significa crecer dentro de un sistema que ya no se detiene.
Después de varias semanas atravesando aeropuertos, desfiles y compromisos profesionales, Camila Coelho encontró refugio donde siempre lo encuentra: en casa.
Mientras esta conversación sucede, está pasando unos días con su familia. Su madre cocina. Su hermano también. Ambos compiten por ver quién prepara la mejor comida y ella disfruta el resultado.

Es una escena doméstica y sencilla que contrasta con la velocidad de una carrera construida frente a millones de personas. ‘Después de las fashion weeks siempre siento que necesito a mi familia’, dice. ‘La mejor forma de relajarme es pasar tiempo con la gente que quiero’.
La escena parece distante de la realidad que ha construido durante los últimos quince años. Entre la creación de contenido, sus negocios y la maternidad, Coelho se ha convertido en una de las figuras más reconocibles de una industria que prácticamente vio nacer.
¿Qué hay detrás de Camila Coelho?
Sin embargo, detrás de la imagen pública hay alguien que todavía trabaja para encontrar calma dentro del caos. ‘Soy una persona muy ansiosa y perfeccionista’, admite. ‘Antes me acostaba pensando en todo lo que tenía que hacer al día siguiente y no podía dormir’.
Con el tiempo aprendió a cambiar la manera en que enfrenta la carga de trabajo. ‘Ahora intento vivir un día a la vez. Pienso en qué es lo más importante que tengo que hacer hoy’. Una filosofía que se volvió todavía más necesaria después de convertirse en madre. ‘Quiero estar presente para mi hijo. Eso cambia completamente la forma en que organizas tu vida’.

Mucho antes de que ser creador de contenido se convirtiera en una aspiración profesional, Coelho compartía tutoriales de maquillaje y consejos de estilo sin imaginar hasta dónde podría llegar aquello. ‘Lo bonito es que no sabía en qué podía convertirse’, recuerda.
‘Simplemente estaba haciendo algo que me hacía feliz y que ayudaba a otras mujeres a sentirse más seguras de sí mismas. Nosotras, las OGs, tuvimos que demostrar muchas cosas. Hubo momentos en los que ni siquiera entendíamos exactamente qué era lo que estábamos pasando a construir’.

Los inicios de Camila Coelho
Todavía sonríe al recordar las primeras colaboraciones. ‘La primera vez que una marca me preguntó cuánto cobraba, les dije que primero tenía que probar el producto. No iba a recomendar algo que no me gustara’.
Después llegaron los cientos de miles de visitas a su blog, las campañas, las portadas en Brasil, las semanas de la moda, las primeras filas en París y, eventualmente, el Met Gala. Pero cuando habla de esos hitos, insiste en regresar a una idea que parece acompañarla constantemente.


‘Nunca quiero acostumbrarme a mi vida. Siempre trato de recordar de dónde vengo. Practicar la gratitud es algo que no quiero dejar de hacer‘.
Esa perspectiva también le permite observar con cierta distancia la evolución de la industria que ayudó a construir. Si algo ha cambiado, cree, es la velocidad. ‘Hoy mucha gente empieza sabiendo exactamente lo que quiere. Quiere crecer rápido, ganar dinero rápido y llegar rápido’.

No lo dice desde la crítica, sino desde la experiencia de alguien que vio cómo las cosas tomaban forma lentamente. ‘Veo a personas que llevan cinco meses creando contenido y ya quieren estar donde están quienes llevan diez años trabajando’. Lo que extraña de aquellos primeros años no es la falta de oportunidades, sino la posibilidad de disfrutar más el proceso.
‘Todo se sentía un poco más lento’. Aun así, reconoce que las redes sociales viven uno de sus momentos más creativos. ‘Hoy puedes inspirarte todos los días. Hay contenido increíble sobre cualquier tema y siempre hay alguien compartiendo algo que puede ayudarte o enseñarte algo nuevo’.
Sobre Camila Coelho Collection
La misma paciencia con la que construyó su carrera la aplicó cuando decidió lanzar Camila Coelho Collection en 2019. Para ella, la prioridad nunca fue aprovechar una audiencia para vender productos, sino crear algo que realmente quisiera usar. ‘Si iba a recomendarlo, tenía que creer en ello’.
Aprender a construir una marca fue un proceso tan desafiante como estimulante. Con el tiempo encontró una voz propia y una identidad que ha evolucionado junto con ella. ‘Cuando lancé la marca era mucho más la chica joven que quería salir de noche’, dice.

‘Ahora hay muchos blazers, sastrería y piezas pensadas para una mujer poderosa, independiente y segura de sí misma’. Sin embargo, hay un elemento que permanece intacto. ‘Siempre existe un detalle sexy. Puede ser un corte, una abertura o una proporción diferente. Ese ADN brasileño siempre está ahí’.
La influencia de Brasil, explica, atraviesa prácticamente todo lo que diseña. Incluso las prendas más sobrias suelen incorporar algún gesto que celebra el cuerpo y la confianza. ‘Es algo que nunca quiero perder’.
De pronto, el tono de la conversación cambia. Años atrás, al terminar la preparatoria, Coelho le pidió a su madre tiempo para descubrir qué quería hacer con su vida antes de entrar a la universidad. Le prometió que algún día la haría sentir orgullosa. Cuando recuerda esa historia, sonríe. ‘Se me pone la piel de gallina cuando pienso en eso‘, dice.

‘Porque realmente lo decía en serio’. Aunque siempre fue una estudiante destacada y soñaba con ir a la universidad, sentía que primero necesitaba encontrar su camino. Su madre, aunque probablemente no entendía del todo qué estaba haciendo cuando comenzaron las redes sociales, decidió confiar.
El presente y futuro de Camila Coelho
Hoy sigue siendo una de sus mayores fuentes de apoyo. ‘Es mi fan número uno. Comenta todo, sigue a todas las personas con las que trabajo y siempre está usando mi ropa’. La promesa, asegura, se cumplió. ‘Ella se sintió orgullosa desde muy temprano, pero yo siempre quería demostrarle un poco más que esto era real, que todo tenía sentido’.
A sus 38 años, y después de haber alcanzado prácticamente todas las metas imaginables dentro de la industria digital, Coelho asegura que las preguntas que hoy se hace son distintas. Ya no tienen tanto que ver con crecer como con conectar.
Por eso, cuando imagina los próximos quince años, habla tanto de expandir su marca como de recuperar espacios para conversaciones más profundas. ‘Extraño la conexión que tenía en YouTube’, confiesa. ‘Siento que ahí realmente podía tocar a las personas’.

Habla de escribir un libro, de compartir experiencias difíciles que rara vez aparecen en redes sociales y de explorar formatos que le permitan mostrarse de una manera más vulnerable. ‘Siento que tengo mucho más para compartir que un simple ‘get ready with me».

‘Quiero que alguien termine de escucharme y piense: ‘Aprendí algo de Camila hoy’. Quiero que lo que hago tenga ese tipo de impacto’. Después de años ayudando a definir la cultura digital, Camila Coelho parece estar interesada en algo más difícil de conseguir que la relevancia: construir conexiones que permanezcan cuando el algoritmo ya haya pasado de largo.
#CamilaCoelhoEsMarieClaire
Mira el shooting completo y la entrevista de Camila Coelho en nuestra versión impresa, disponible en los diversos puntos de venta en la República Mexicana como: Fresko, Areas, Walmart, HEB, City Market, La Comer, Superama, Sanborns, Hudson News, en aeropuertos y voceadores, así como en su versión digital en Magzter, en donde además podrás encontrar ediciones pasadas de Marie Claire México.
No olvides seguirnos en Instagram, en TikTok y en Facebook para ver material exclusivo de esta edición julio-agosto 2026.
CRÉDITOS
Director editorial: @gerardangulo
Styling: @aliyahsemillano
Fotografía: @alejandraloaiza.photo
Entrevista: @luistellez
Maquillaje: @aliandreeamakeup
Hair: @vincentpel
Asistente de Styling: @misza.lamovsky1 y CLARA PINEL-FÉRÉOL.
Asistente de Fotografía: @guigarayan
Productores: @maxallou y MINA CHATENAY.
Asistente de Producción: @noemi_m10
Edición: ALINA EFIMOVA.
Locación: @shangrilaparis

