lunes, octubre 12, 2026
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    Summer H. Howell y Samantha Sloyan exploran el terror de crecer en un mundo cruel en ‘Carrie’

    Summer H. Howell es Carrie y Samantha Sloyan es Margaret White en la nueva versión de 'Carrie', creada y dirigida por Mike Flanagan para Prime Video.

    En 1974, Stephen King hizo que la adolescencia, el bullying y la violencia fueran algunos de los temas más perturbadores de ‘Carrie’, su primera novela publicada, donde el terror no solo surge de lo inexplicable, sino también de la crueldad humana.

    La historia de una joven que comienza a descubrir sus poderes mientras enfrenta el acoso escolar y una relación materna marcada por el miedo, la obra plantea una pregunta que continúa siendo vigente: ¿qué sucede cuando el mundo deja de ser un lugar seguro para crecer?

    52 años después, parace que algunas cosas no han cambiando del todo, y Prime Video llega con una nueva adaptación de la novela en formato de serie, esta vez a cargo de Mike Flanagan, en la que Summer H. Howell, interpreta a Carrie, y Samantha Sloyan, da vida a Margaret White, su madre.

    Summer H. Howell es Carrie y Samantha Sloyan es Margaret White en Carrie de Prime Video
    Summer H. Howell es Carrie y Samantha Sloyan es Margaret White. Foto: Cortesía Prime Video.

    Dos personajes unidos por una relación compleja y por distintas formas de enfrentarse a un mundo que no comprenden del todo. Mientras Carrie se encuentra en un proceso de autodescubrimiento, Margaret responde a lo desconocido desde la desconfianza, el miedo y la ira.

    A propósito, en exclusiva, conversamos con ambas actrices para entender un poco mejor su perspectiva sobre sus personajes, después de 52 desde que se publicó la novela de Stephen King.

    ¿Cómo fue el primer encuentro con Carrie?

    Para Howell, construir a Carrie significó acercarse al personaje desde una perspectiva propia. La actriz no había leído la novela de Stephen King ni visto las adaptaciones anteriores antes de conseguir el papel. Por decisión del director Mike Flanagan, su interpretación comenzó desde cero, sin la intención de reproducir versiones previas, sino de encontrar su propia manera de comprender a una joven que atraviesa uno de los momentos más vulnerables de la vida.

    ‘Realmente pude verme reflejada en esta versión de Carrie, y eso hizo que me entusiasmara genuinamente con el papel’, comparte la actriz. Después de leer los ocho episodios de la serie de manera consecutiva, Howell encontró en la escritura el punto de partida para construir a su personaje. La conexión fue inmediata, ya que como ella misma menciona, había algo en la manera en que Carrie estaba escrita que simplemente resonaba con ella.

    Summer H. Howell es Carrie
    Summer H. Howell es Carrie. Foto: Cortesía Prime Video.

    La adolescencia como un territorio de descubrimiento

    Interpretar a Carrie también implicó volver a una etapa en la que la identidad todavía está en construcción y la necesidad de pertenecer puede convertirse en una fuente de inseguridad. Para Howell, recordar sus propias experiencias durante la adolescencia fue fundamental para comprender el recorrido emocional de su personaje.

    ‘Fui a una escuela pública, así que comprendía de primera mano la presión y las inseguridades que acompañan ese entorno’, explica Howell. Aunque hoy se siente más segura de quién es, reconoce que los años escolares dejaron una huella en ella: ‘Sinceramente, no creo que llegara a convertirme plenamente en quien soy hasta después de la preparatoria’.

    Esa memoria emocional le permitió acercarse a una Carrie que descubre el mundo y a las personas desde un lugar completamente nuevo; su transformación no se limita al despertar de sus poderes, sino que también implica comenzar a reconocerse y encontrar una voz propia en medio de las circunstancias que intentan definirla.

    Para Samantha Sloyan sobre Margaret White fue un proceso distinto. La actriz conocía la película de Brian De Palma desde su adolescencia y había leído la novela de King poco antes de incorporarse al proyecto. Sin embargo, una vez que tuvo los guiones de Flanagan, decidió concentrarse en la interpretación que el equipo estaba construyendo.

    La serie propone una aproximación particular a Margaret, una mujer que, al igual que su hija, ha permanecido aislada del mundo durante 15 años. Para Sloyan, ese encierro era esencial para comprender su manera de reaccionar ante una realidad que parece avanzar demasiado rápido.

    ‘Quería que el mundo pareciera tan nuevo y vasto para Margaret como lo es para Carrie. Sin embargo, mientras Carrie reacciona con curiosidad y esperanza, Margaret lo recibe con desconfianza, miedo y enojo‘, señala.

    Summer H. Howell es Carrie
    Samantha Sloyan es Margaret White. Foto: Cortesía Prime Video.

    El contraste entre ambas revela dos maneras de enfrentarse a lo desconocido. Mientras Carrie comienza a explorar sus posibilidades, Margaret se aferra a sus temores, haciendo de la relación entre madre e hija sea uno de los ejes emocionales de la historia.

    El terror de habitar un cuerpo que cambia

    Más allá del miedo y la violencia, ‘Carrie’ también permite reflexionar sobre la relación entre el cuerpo femenino y el horror. El despertar de los poderes de Carrie coincide con una etapa de transformación personal y física, en la que comprender lo que sucede dentro de su propio cuerpo se vuelve tan desafiante como enfrentarse al mundo exterior.

    Para Sloyan, esta conexión conserva su fuerza porque los cambios físicos pueden alterar la manera en que una persona se percibe a sí misma. Desde su experiencia con la perimenopausia, la actriz encuentra paralelismos con la pubertad y con esa sensación de que el cuerpo puede escapar a nuestro control: ‘Es como si nos traicionaran de ciertas maneras, pero al mismo tiempo nos condujeran hacia quienes somos’, reflexiona.

    Summer H. Howell es Carrie
    Foto: Cortesía Prime Video.

    En esa contradicción reside parte del poder del terror corporal: el cuerpo puede sentirse extraño, impredecible e incluso amenazante, pero también es el lugar desde el que comienza un proceso de reconocimiento personal. En la historia de Carrie, esa tensión convierte el crecimiento en una experiencia tan desconcertante como transformadora.

    El ciberacoso y la crueldad detrás de una pantalla

    Si bien el aislamiento y el acoso forman parte del corazón de ‘Carrie’ desde su origen, la presencia de las redes sociales introduce una dimensión contemporánea que amplifica las consecuencias de la violencia. Lo que antes podía permanecer dentro de los límites de una escuela ahora tiene la posibilidad de extenderse a una comunidad entera y alcanzar espacios que no ofrecen descanso ni privacidad.

    Howell considera que uno de los aspectos más importantes de esta versión de Mike Flanagan para Prime Video es el tiempo que dedica a desarrollar a sus personajes. Conocer sus historias permite comprender mejor sus comportamientos y recordar que, detrás de cada persona, existe una realidad que no siempre es visible.

    ‘Nunca sabes realmente qué sucede detrás de las puertas cerradas de una casa, qué puede estar atravesando otra persona o cómo podrían afectarla tus palabras’, afirma.

    La actriz también señala que la crueldad puede convertirse en una forma de encajar, incluso cuando lastimar a alguien no corresponde con lo que una persona realmente piensa o siente. En el entorno digital, esa violencia puede resultar todavía más sencilla cuando quienes la ejercen se esconden detrás de una pantalla y se distancian de sus consecuencias.

    Frente a ello, Howell encuentra en la amabilidad una respuesta necesaria: ‘Elegir la amabilidad requiere valentía, y creo que este mundo necesita más de ella’.

    Desde otra perspectiva, Sloyan observa las redes sociales como un amplificador de problemas que ya existían. En la historia, el acoso escolar deja de ser un conflicto limitado a un grupo de estudiantes y adquiere una dimensión que puede afectar a toda una comunidad. Así, el relato trasciende la adolescencia y se acerca a una conversación más amplia sobre la responsabilidad individual y colectiva.

    Summer H. Howell es Carrie
    Foto: Cortesía Prime Video.

    La actriz que da vida a Margaret White, reconoce que creció en una época en la que las redes sociales no formaban parte de la vida cotidiana, por lo que su perspectiva sobre el ciberacoso es necesariamente distinta a la de las generaciones que han crecido con ellas.

    Aun así, su reflexión se dirige a una pregunta que considera importante para todos: ‘¿Qué tipo de persona soy y qué tipo de persona quiero ser? No siempre coinciden’.

    Una historia de terror que también habla de nosotros

    La vigencia de ‘Carrie’ no depende únicamente de sus elementos sobrenaturales, sino de su capacidad para abordar experiencias que continúan formando parte de la vida cotidiana como la necesidad de pertenecer, el miedo a ser diferente, las heridas que deja el rechazo y las consecuencias de la violencia ejercida contra quienes se encuentran en una posición vulnerable.

    A través de las interpretaciones de Summer H. Howell y Samantha Sloyan, la historia también abre una conversación sobre las distintas maneras en que las personas responden al dolor. Mientras Carrie intenta comprender quién es en medio de una transformación que no puede controlar por completo, Margaret representa una relación con el mundo atravesada por el aislamiento y el temor.

    Summer H. Howell es Carrie
    Foto: Cortesía Prime Video.

    Ambas actrices encuentran en sus personajes una oportunidad para explorar las contradicciones de crecer, cambiar y enfrentarse a aquello que nos resulta desconocido. Pero, más allá de la relación entre madre e hija, la serie también dirige la mirada hacia quienes observan, juzgan y participan en la vida de los demás.

    Porque, en ocasiones, el verdadero terror no está en lo sobrehumano, sino en lo que hacemos con aquello que no comprendemos. Y, en un mundo donde la crueldad puede propagarse con un clic, ‘Carrie’ nos recuerda que la empatía y la amabilidad no son gestos menores, sino que son decisiones que pueden cambiar la manera en que convivimos con los demás.

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