viernes, junio 12, 2026
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    Viví la inauguración del Mundial en México: En mi casa, con mi gente, todo fue un sueño

    Mi mamá lo vivió en 1986, a mi me tocó vivirlo en este 2026. No fue un partido cualquiera, fue en mi casa, con mi gente y con Motorola. Una experiencia que jamás olvidaré.

    ‘Ya sé que no, pero ¿y si sí?’, esa es una de las expresiones más sonadas en los últimos días, palabras que nos hacen tener esperanza y nos hacen soñar con un campeonato complicado (pero no imposible), en específico, con la tan anhelada Copa Mundial 2026.

    Hoy, esa pequeña pregunta, también significa todo para mí cuando me pongo a pensar en lo mucho que soñé poder asistir a la inauguración del Mundial 2026, un sueño que parecía casi imposible y que comenzó hace ocho años, cuando anunciaron que México sería una de las tres sedes del torneo más importante del mundo.

    El día que me enteré que asistiría a la inauguración de la Copa Mundial 2026

    Cuando pensé que todas las esperanzas estaban perdidas, pero aún tenía 1% de fe, llegó un mensaje que lo cambiaría todo: ‘¿Quieres asistir al partido inaugural del Mundial 2026?’, en ese momento, faltaban cerca de 24 horas para el gran día y de repente, la ilusión se apoderó de mí junto con un rotundo ‘sí’.

    Con lágrimas en los ojos recordé a esa niña que creció viendo a su hermano mayor, a su papá y a su familia entera compartir la pasión por el futbol, vistiendo los colores de sus equipos, celebrando cada gol y sufriendo cada partido.

    Los días en los que nos reuníamos para ver a la Selección Mexicana de Jared Borgetti, de Rafa Márquez, de Javier ‘Chicharito’ Hernández, jugar contra grandes rivales como si se tratara de una experiencia religiosa… recuerdo Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, cuando el empate entre México y Brasil me llevó a celebrar con mis amigos al Ángel.

    Rusia 2018 cuando México le ganó a Alemania y todos perdimos la cabeza, Qatar 2022… la cuenta regresiva para el Mundial que México compartiría con Estados Unidos y Canadá, por primera vez me tocaría sentir de cerca la fiebre pambolera en mi casa, con mi gente. Mi mamá lo vivió en 1986, yo lo viví este 2026.

    Lo imposible, se hizo posible gracias a Motorola

    Después de hacerme a la idea que no podría ir al estadio a apoyar a la Selección Mexicana en la histórica inauguración de la Copa Mundial 2026, sucedió el milagro y con éste mucha incertidumbre que terminó hasta el momento que el boleto llegó a mi celular.

    Después de que llegó el primer mensaje, pasaron las horas y mi boleto aún no llegaba. Me dormí con nervios, con esperanza y también con la idea de que debía hacerme a la idea que quizá por la premura no se podría lograr y tenía que aceptarlo.

    Amaneció el 11 de junio, pero aún no tenía una confirmación… a las 7:00 a.m. llegó un mensaje alentador a Instagram que me dio esperanzas, dieron las 8 a.m., el primer correo de Lenovo y Motorola que le iba dando forma al sueño. En ese momento decidí que lo mejor era comenzar el viaje hacia el Estadio Ciudad de México.

    Por si sí o si no… recuerdo bien esa frase de mi papá: ‘El que no arriesga, no gana’, ¿qué hubiera sido lo peor? Quizá que el boleto no llegara pero podía quedarme a celebrar con la gente a los alrededores del único estadio en todo el mundo que ha recibido tres veces la inauguración del Mundial.

    En camino al estadio, miles de pensamientos venían a mi cabeza, aunque era un hecho que el boleto tenía que llegar, no sabía en que momento sería. Llegué 10:30 p.m., el boleto aún no llegaba. Pasó una hora y después de refrescar mi correo mil veces, llegó. La siguiente acción fue correr para entrar.

    El sueño de vivir la inauguración del Mundial 2026

    Ya adentro, todo seguía pareciendo un sueño, hasta que estuve en mi lugar, pude asimilar y admirar todo, no alcancé a ver el opening, sin embargo, ya estaba ahí, el ambiente, los colores, los gritos, y luego, apareció Salma Hayek, todo fue como lo imaginé.

    Salieron cada una de las banderas de los 48 países participantes y cuando pasó la de México, no puedo explicar los gritos que se escucharon en ese momento, incluidos los míos. Salió el humo blanco, verde y rojo como señal de lo que estaba por suceder.

    Y fue momento del himno nacional, interpretado por Alejandro Fernández, cantamos a todo pulmón, con la piel chinita, la bandera gigante, la emoción de ver a los 26 seleccionados en la cancha. Raúl Jiménez, Santi Giménez, Gil Mora, Edson Álvarez, César Montes, Obed Vargas, Memo Ochoa, Armando González, todos. Sí cayeron lágrimas de mis ojos, así como los sombreros de cartón por todo el estadio.

    Un triunfo que supo como si hubiéramos ganado la Copa

    El primer silbatazo fue el momento cuando me cayó el 20 de que estaba en el partido inaugural y no cualquiera, estaba en casa, con mi gente, recuerdo gritar muy fuerte, emocionarme cuando México tenía la posesión. Entonces, llegó el primer gol y el estadio vibró de una manera inexplicable, gracias a Julián Quiñones.

    Capté cada momento en mi mente, de principio a fin, fue simplemente inolvidable, temblaba y tenía piel chinita, no podía creer que estaba ahí. Pasaban los minutos, hice amigos, me sorprendía ver el ambiente y pensar en ‘esto solo podría pasar en México’.

    Llegó el medio tiempo, muchos aprovecharon para ir por comida o al baño, yo permanecí atenta en mi lugar. Estaba ahí. Entre olas, ‘Cielitos lindos’ y una emoción inmensa, comenzó el segundo tiempo.

    El segundo tiempo se caracterizó por muchas cosas entre ellas, los gritos cuando entró Gil Mora (nuestra esperanza), el futbolista más joven en jugar la Copa del Mundo, nuestro Morita.

    Y luego vino el gol de Raúl Jiménez, un gol que le debía el futbol, una anotación dedicada al cielo, algo que elevó la euforia en el estadio. Por fin, Raúl tuvo su gol de Mundial. Luego, vinieron los gritos a Armando ‘La Hormiga’ González. ¡Todo fue una locura!

    Me encantó ver cómo los mexicanos se juntaron en la banca para celebrar cada gol, porque era un gol de equipo, los individualismos no existieron porque éramos una familia, todos con la verde. Aunque sí debo admitir que me dolió la tarjeta roja de César Montes.

    Terminando el partido, los gritos siguieron, el festejo posterior también, todo se sintió como una gran fiesta, que hasta salió un momento el sol, iluminando todo. Y empezó a sonar ‘El Rey’ de Vicente Fernández, después ‘Nunca es Suficiente’ de Natalia Lafourcade.

    Después de todo lo que pude vivir, me sigo preguntando, ‘¿y si sí?’, durante la inauguración de este Mundial, el Mundial de mi país, comprobé que nada es imposible, y prefiero seguir soñando con que México pueda ganar la Copa.

    Porque desde el 11 de junio, la Copa ya duerme en Bellas Artes, en Teotihuacán, en el Ángel de la Independencia, en cada rincón de México y en mi corazón. Una experiencia que viví gracias a Motorola, a Dany, a Mishelly y a todo, todo el team.

    Así viví mi primer partido de Mundial en toda mi vida, y no fue cualquier partido, fue en mi casa y con mi gente, algo que nunca voy a olvidar.

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