viernes, abril 19, 2024
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    Giovanna Zacarías, cumpliendo sus sueños de niña

    Pocas personas podemos decir que hacemos exactamente lo que queríamos de pequeños

    Muchos niños, cuando les preguntan, dicen que de adultos serán astronautas, médicos o bomberos, la mayoría no lo hacen, pero Giovanna Zacarías no era como los demás.

    Platicar con ella sobre ser actriz, me recuerda mi etapa de niña, cuando hacía entrevistas en una videocasetera vieja de mis papás, o programas de televisión con mis primos.

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    Para Giovanna Zacarías, conocida por sus personajes en Escuela Para Seductores, Los Trapos Sucios Se Lavan En Casa y Ramona, llegar a la gran pantalla fue un reto, pero sabía que tenía que hacerlo porque la actuación era su pasión, su vida.

    Cuéntame, ¿cómo es que decides ser actriz, desde niña era algo que querías?

    Para desgracia de mis padres, sí. Yo lo quise desde muy chiquita. Desde pequeña lo tenía muy claro. Hacía pasarelas, hacía novelas con mis amigos del edificio, inclusive intenté entrar al CEA infantil. Gracias al cielo no me quedé ahí. Muchos de mis compañeros que sí entraron no terminaron la carrera. Es este rollo del niño actor, que luego por estar trabajando deja de hacer lo de la vida de un niño común. Entonces mis papás no me dejaron, y tampoco me recibieron, así que me puse a estudiar. Creo que fue lo mejor que pude haber hecho. Estudié actuación con un maestro que se llama Ludwik Margules y después en el Centro de Capacitación Cinematográfica, el CCC, rankeada entre las mejores 10 del mundo. Estudié guión cinematográfico y me volví directora de cine.

    Foto: Bernardo Lozano

    Qué increíble. Creo que, como skill para tu vida como actriz, te funcionó más eso que cualquier otra cosa…

    Creo que es más completo ser actriz y directora. Es como un combo muy bueno porque ves los dos lados.

    Giovanna Zacarías, ¿qué es lo que más te gusta de la actuación?, y yo sé que ahora también has dirigido, pero me gustaría más enfocarlo a qué te gusta más de esta carrera, que realmente no es nada fácil ni sencilla.

    Realmente creo que la mayoría de los actores buscamos personajes lo más alejados de nosotros, pero que generen un reto; como trabajar en otro idioma o tener otro oficio, investigar cosas como cualquier persona normal. Cada personaje te lleva a conocer partes de las personas y a ser un humano que tú, de alguna manera en la vida cotidiana, no serías o no harías lo que él. Entonces, es la oportunidad de conocer diferentes oficios, diferentes maneras. El cine me ha abierto las puertas para poder viajar. Tiene la capacidad de moverse muchísimo, no es como el teatro que es en casa. El cine tiene la cualidad de poder llegar a más partes del globo, llevando alguna historia que haya generado un impacto en otros países.

    Foto: Bernardo Lozano

    Si no te hubieras dedicado al cine, ¿qué otra cosa habrías hecho?

    En algún momento pensé que me hubiera gustado ser activista, pero más en el rollo de derechos humanos o ser abogada. Hubo un momento de mi carrera, de los últimos años en el país, que me involucré en muchos movimientos para ayudar. Pero me di cuenta que también ser activista tiene una carga laboral enorme y que no se puede tomar a la ligera, que yo necesitaba ser abogada o tener alguna amiga abogada para ver de qué manera poder ayudar sin perjudicar, o incluso a mí afectarme legalmente por meterme en cosas difíciles o frágiles. Creo que las leyes bien estudiadas y bien llevadas hacía un lugar pueden ser de mucha ayuda para muchas personas que están en desventaja: los desprotegidos, la gente necesitada, la gente que sufre injusticias. En algún momento pensé que eso era algo que sí hubiera tenido mucho dinero, sí hubiera sido rica, me hubiera dedicado a hacer.

    Has tenido muchas experiencias como actriz, mucha gente que ha aportado algo de lo que te has convertido. ¿Hay algún consejo que te hayan dado en tu carrera que realmente marcara un antes y un después?

    En México por lo menos, siento que todos los días vuelvo a empezar desde cero. Es realmente trabajar hoy como trabajar el día uno y seguir siendo disciplinada y estudiosa. Es una carrera que requiere un alto nivel de frustración. ¿A qué me refiero? A que tú eres la Coca-Cola que se vende. Y que en la mayoría de los casos es un “no” el que recibes. El “no” ya está. Tienes que estar preparado para el “no” y pensar que no es personal y seguir, creer en ti.

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