lunes, junio 15, 2026
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    ¿Qué son los micromachismos y cómo identificarlos?

    Estas conductas sexistas son acciones tenues y cotidianas, tales como el bropiating o el manterrupting.

    En el camino hacia la equidad de género, la sociedad ha comenzado a poner bajo la lupa comportamientos que, aunque pequeños en apariencia, sostienen estructuras de desigualdad profunda.

    Comprender que son los micromachismos se ha vuelto una tarea prioritaria para instituciones educativas, centros laborales y el entorno familiar.

    Estas conductas, a menudo invisibilizadas por la costumbre, representan el primer eslabón de una cadena de violencia simbólica que limita la autonomía y el desarrollo de las mujeres en la vida cotidiana.

    ¿Qué son los micromachismos?

    El concepto de micromachismo fue desarrollado originalmente por el psicoterapeuta Luis Bonino Méndez para describir aquellas acciones, comentarios o gestos sutiles que manifiestan el ejercicio del poder de dominio masculino en lo cotidiano.

    A diferencia del machismo explícito o violento, que es socialmente condenado, los micromachismos son ‘micro’ no porque sean pequeños en su impacto, sino porque son casi imperceptibles a simple vista.

    Se trata de maniobras sutiles que atentan contra la autonomía femenina y que están perfectamente legitimadas por el entorno social. Son, en esencia, actos de control que buscan mantener la jerarquía de género a través de la cosificación, el silencio o la desvalorización de las mujeres.

    De acuerdo con especialistas del Instituto para el Desarrollo de Masculinidades Antihegemónicas (IDMAH), estas conductas son el resultado de una socialización de género que enseña a los hombres a ocupar espacios de poder y a las mujeres a cederlos. Al estar integrados en la cultura, se consideran ‘naturales’ o ‘bromas’, lo que dificulta su erradicación.

    ¿Cómo identificar los micromachismos?

    La Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM (CIGU) ha identificado una serie de patrones específicos que permiten saber cómo identificar los micromachismos en contextos reales como el trabajo, la escuela o el transporte público.

    Manterrupting

    Este fenómeno ocurre cuando un hombre interrumpe constantemente el discurso de una mujer. No se trata de una interrupción casual por falta de tiempo, sino de una práctica sistemática donde se asume que la voz femenina tiene menos valor o importancia.

    Es común observarlo en juntas laborales o debates políticos, donde a la mujer se le impide terminar una idea, restándole autoridad frente al grupo.

    Mansplaining

    Se identifica cuando un varón explica algo a una mujer de manera paternalista o condescendiente, partiendo del prejuicio de que ella no posee el conocimiento necesario.

    Lo más revelador de este micromachismo es que ocurre incluso cuando la mujer es experta en el tema o sabe mucho más que el hombre que intenta ‘instruirla’. Es una forma de subestimar la capacidad intelectual femenina.

    En las primeras temporadas de ‘Sex Education’, Otis, a pesar de ser virgen y no tener experiencia real, se siente con la autoridad moral y técnica de dar consejos profundamente complejos sobre la sexualidad y el cuerpo femenino a sus compañeras, invalidando a veces sus propias experiencias vividas.

    Otro ejemplo de mansplaining es en ‘Gambito de Dama’, cuando sus oponentes masculinos (que tienen un ranking inferior al de ella) intentan explicarle estrategias básicas de ajedrez o le dicen ‘cómo debería sentirse’ ante una presión que ella maneja mejor que nadie. La serie utiliza esto para resaltar el genio de Beth frente a la arrogancia masculina del entorno.

    Gillian Anderson
    ‘Sex Education’ (2019-2023). Foto: Cortesía Netflix.

    Bropiating

    Este término describe la acción de un hombre que se apropia del crédito de una idea o propuesta originalmente planteada por una mujer.

    Sucede con frecuencia cuando una mujer sugiere algo que es ignorado por el grupo, pero minutos después, un compañero repite lo mismo y es celebrado por su brillantez. Esta práctica borra la contribución histórica y profesional de las mujeres.

    Gaslighting

    Considerado uno de los más dañinos por su carga de abuso emocional. Consiste en hacer dudar a una mujer de su propia percepción, memoria o juicio.

    Frases como ‘estás loca’, ‘estás exagerando’ o ‘eso nunca pasó’ son utilizadas para invalidar los sentimientos o denuncias de las mujeres, generándoles ansiedad, confusión y una profunda inseguridad personal. Un claro ejemplo es el personaje que interpreta Dylan O’Brien en el cortometraje de ‘All Too Well’ (10 minute version).

    Otro ejemplo es el de la serie ‘You’, cuando Beck o Love empiezan a sospechar de sus mentiras, sus desapariciones o su comportamiento extraño, Joe utiliza la proyección. Les dice que sus inseguridades son las que están creando problemas donde no los hay o que están ‘estresadas’ y necesitan descansar.

    Penn Badgley como Joe Goldberg en el episodio 3 de la quinta temporada de ‘You’. Cr. Jocelyn Prescod/Netflix © 2025.

    Manspreading

    Este es un micromachismo físico muy común en el transporte público de ciudades. Se refiere a la tendencia de algunos hombres a sentarse con las piernas excesivamente abiertas, ocupando más espacio del que les corresponde e invadiendo el asiento contiguo.

    Es una manifestación física de la creencia inconsciente de que el espacio público pertenece primordialmente al varón.

    Gambito de Dama
    Gambito de Dama. Foto: Cortesía Netflix.

    Identificar estas conductas no busca señalar culpables, sino transformar las relaciones. Los efectos de vivir bajo un bombardeo constante de micromachismos pueden derivar en una baja autoestima, agotamiento mental y la exclusión de las mujeres de puestos de toma de decisión.

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