martes, diciembre 7, 2021
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    Vanessa Bauche, una vida en el entretenimiento

    Con 36 años de carrera, la actriz tuvo su primer protagónico, algo que es una reflexión sobre la apertura que está viviendo el entretenimiento

    Una de las actrices más conocidas de México, Vanessa Bauche, platicó con Marie Claire sobre su proyecto Guerra de Vecinos, que además tendrá una segunda temporada en 2022, y que se ha convertido en la primera vez en que la vemos como líder de un programa, situación que habla de lo mucho que ha caminado en su trabajo.

    EN LA SECCIÓN DE CULTURA: ¿La actuación se aprende o se nace con ella?

    En la entrevista le preguntamos qué es ser mexicana para ella, y nos cuenta que cuando le dicen esa palabra, ella piensa en “resiliencia”, en la contradicción de salir adelante ante cualquier situación.

    Muchos han dicho que es México es una contradicción, estamos llenos de cultura y al mismo tiempo buscamos tener cosas diferentes de otros lados, ¿para ti qué significa ser mexicana y vivir en nuestro país?

    México es un país meta surrealista en donde las contradicciones, multiculturalidad, espiritualidad, ingenio, talento y bondad de la gente trabajadora que sostiene el país de esta nación lo hace infinitamente rico y diverso, adictivo, cálido y al mismo tiempo aterrador porque la violencia que ejercemos entre todos a nuestro hábitat es muy contradictorio.

    ¿Qué nos hace falta, tanto a México como a todos los que lo habitamos?

    Estamos en un país de contrastes, y pareciera como que de arquetipos, de lo bueno y malo, entonces lo que a México le hace falta es amor propio, hablando idiosincráticamente, falta que podamos vernos a nosotros mismos con amor, empatía y sentirnos profundamente orgullosos de las variantes multicolores que tenemos y que coexisten en nuestro país. A partir de este tema superar el complejo de inferioridad y muchas de las practicas violentas que ejercemos como la discriminación, la desigualdad, la violencia de género, la niñez y en contra de los animales que se podrían erradicar de una manera más rápida y eficiente si todos entráramos en una consciencia colectiva que aunque no parezca sí la tenemos, pero sólo la mostramos en situaciones difíciles.

    ¿Y cómo le hacemos?

    Considero que la pedagogía ciudadana y emocional, de la rehabilitación emocional socioempática, debería ser la prioridad de la agenda de este país en los tres poderes y a nivel también de las organizaciones de la sociedad civil, que de alguna forma lo hacen, y por eso fundé el Centro Nacional de Cultura de Paz como una tesis de estos 20 años de labor social para poder alumbrar a quiénes ayudan porque yo decía: “¿quién apoya a las que apoyan?”, esas pequeñas aldeas del bien común que están en el campo de batalla que se la están rifando en el terreno de piso en la línea de fuego, ¿quién las apoya?, ¿quién las visibiliza? Si todo el país supiera de las acciones que esta gente hace de esa manera tan eficiente y amorosa, podríamos lograr cosas maravillosas.

    A pesar de todo el apoyo, de todo lo que hace la sociedad, o el Centro Nacional de Cultura de Paz, ¿por qué crees que las cosas no cambian?

    Estas practicas que se siguen perpetuando son porque no tenemos memoria, se nos olvida la historia; si recordamos de dónde venimos como especie, pues tenemos que estar profundamente orgullosos del país en el que nos tocó habitar y que es espectacularmente generoso, que a pesar de todas las traiciones históricas, saqueos y explotaciones de los recursos naturales desde siempre de manera despiadada nos sigue dando con generosidad de una manera impresionante, por eso vienen todos los inversionistas extranjeros a explotarlo y nos deslumbramos con una bequita de tres mil pesos al mes, vendemos la dignidad. Me gustaría que los mexicanos y las mexicanas pudieran verse a través de mis ojos de todos los que estamos enamorados de este país.

    Regresando un poco al amor propio, has recibido muchas críticas con respecto a Guerra de Vecinos, porque la gente no entiende muy bien de qué se trata.

    Desde que se estrenó la serie, antes de 24 horas ya estábamos en primer lugar a nivel nacional de lo más visto de la plataforma, y así seguimos desde hace dos semanas, la mayoría de los comentarios han sido positivos, la gente la ha visto más de dos o tres veces, y eso también es increíble, que le han dado tres vueltas y han descubierto los temas que son importantes, que en realidad el texto es el pretexto para decir las verdades importantes en cuestión de valores humanos y el comportamiento como especie que tenemos que mejorar, en Latinoamérica, Estados Unidos y España nadie se ha ofendido, todos han entendido para qué es este género, que la historia es una crítica y una denuncia de algo que sigue existiendo en nuestro país que es tan ridículo como las situaciones que se plantean y el tono en el que estamos en la serie.

    Es justo como lo que platicábamos, es educación ¿no?

    Totalmente, es educación emocional, porque algo que demuestra mi personaje, Leonor, una madre de familia empoderada es eso, la inteligencia emocional que no se compra ni con el estatus ni el código postal, puedes ir a terapia y mejorar cuando tienes carencias emocionales, puedes romper programaciones emocionales como en el caso de Silvia, que es interpretada por Ana Layevska, a quien admiro infinitamente, creo que es una de las mejores parejas escénicas que he tenido en mi vida, tuvimos una gran química, hicimos un ping pong extraordinario y las dos teníamos miedo, sobre todo ella porque es la que corrió más riesgo en términos tonales. Es una comedia que empieza muy arriba en acción, es trepidante, se va engalopando, es muy dinámica y se te va muy rápido pero además si ya estábamos en un tonito más arriba y ella es histérica tenía que estar todavía más arriba, pero en equipo logramos encontrar el tono correcto.

    ¿Qué nos puedes decir de tu familia en la serie?

    La casa de los López es espectacular, en cada capítulo se va transformando, cada vez tienen más detalles que si te vas clavando en los detalles de decoración te conmueven y te mueres de la risa porque hasta hay una latita de cerveza común con una mini plantita que rescataron de la casa en la que vivían, y esto nos habla del amor de estos personajes, de esta tribu y si lo vemos más allá de esta metáfora puede ser México y Estados Unidos, se puede ver como una lucha entre migrantes y potencia entonces tiene muchos niveles de lectura.

    ¿Qué es lo que más te gustó de la historia?

    A mí lo que me encantó fue esta complicidad en escena sobre todo con el universo femenino que está maravillosamente planteado entre la hija feminista, sabía e intelectual que además que bonito que le otorguen el tema de la duda científica y el conocimiento a una niña, eso me parece bellísimo. Me hubiera gustado ver del lado de los Montero un poco más de inteligencia emocional, para romper el estereotipo porque obviamente tenemos que partir de arquetipos exacerbados para poder hacer la crítica, la denuncia pero sí me hubiera gustado un poco más en ese sentido equilibrio de inteligencia emocional que de alguna manera.

    ¿Cómo son las mujeres en la serie?, hay antagonistas, hay feministas…

    Si bien Silvia es la antagonista, porque está poniendo los obstáculos todo el tiempo para que la familia de Leonor esté en paz a pesar de las carencias económicas que tienen, también hay un tema de autocuidado que Leonor descubre, y Silvia va descubriendo que el afecto se construye de manera directa, hay como un reconocimiento a que Leonor es una madre que hasta le prepara la comida a su familia y el tema de tener una nutrición emocional y de conectividad con tu tribu es algo muy lindo. A las mujeres latinoamericanas, mientras más bolas nos estén tirando, más chingonas somos y para eso estamos, para satisfacer las necesidades de todos, antes que las nuestras, igual y se te pasa la vida y ya no supiste qué querías ni quién eres pero tú cumpliste, y a todos les hiciste la vida más fácil porque les resolviste el pedo, y creo que ahí viene la crítica más profunda en términos de perspectiva de género para ambas mujeres, el que Leonor se dé cuenta de que necesita tiempo para ella y que está en una relación de abuso, de explotación, porque si no hay reciprocidad es de abuso, donde tarde o temprano se va a caer la mesa porque las patitas no están al mismo nivel.

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