Hay proyectos que no buscan hacer ruido, sino eco. Y así es como Mala Mujer Comunicación ha crecido y evolucionado. La agencia mexicana fundada por Paola Cuéllar, este año celebra su décimo aniversario con un movimiento estratégico que marca una nueva etapa: la apertura de su oficina en Madrid.
La historia de Mala Mujer
Durante diez años, Mala Mujer ha construido una reputación impecable basada en recomendaciones, atención al detalle y ejecución impecable, más que en la visibilidad tradicional. Ahora, su llegada a Europa no es una expansión, sino la consecuencia natural de una evolución: un puente entre México y Europa, entre culturas, estrategias y lenguajes creativos.

Por lo tanto, lejos de definirse como una agencia de relaciones públicas tradicional, Mala Mujer Comunicación ha creado su propio modelo, integrando narrativa estratégica, producción creativa y marketing digital para convertir a las marcas en historias que los medios, las audiencias y las redes quieren contar.
En su catálogo, nos encontramos con marcas como Nike, TAF, Bath & Body Works, Subzero, Palacio de Hierro, Kohler y GNC, quienes han confiado en la agencia para traducir sus valores en experiencias memorables.
‘La visibilidad real no se compra; se construye cuando una marca se vive, no solo cuando se anuncia’, asegura Paola Cuéllar, fundadora y directora de Mala Mujer.

¿Por qué Mala Mujer?
El nombre es una declaración en sí mismo. En un momento donde las marcas buscan autenticidad, Mala Mujer resignifica lo que históricamente se consideró ‘exceso femenino’ (ambición, intensidad y carácte) para transformarlo en ventaja competitiva.
‘Las marcas no necesitan más promoción, necesitan presencia real’, afirma Cuéllar.
Mala Mujer llega a Madrid
Tomando en cuenta su visión, compromiso y evolución, Mala Mujer llega a Madrid, un paso que demuestra que la visión de Paola se mantiene intacta: producir con detalle quirúrgico, una estética coherente y un enfoque profundamente conceptual.
Y es que, basta recordar que en cada proyecto, el storytelling no es un complemento, sino el punto de partida.

A una década de su fundación, Mala Mujer Comunicación consolida su peso real dentro de la industria creativa y se prepara para conquistar nuevos territorios sin perder su esencia: crear presencia, no solo publicidad.

