En Permanencias, el artista Prince Láuder propone un gesto que va a contracorriente del presente: detener la mirada en aquello que permanece en medio del exceso, la saturación y el descarte constante. La exposición no se construye desde la acumulación, sino desde una lógica de depuración, un proceso donde el arte no solo añade, sino que también quita.
En este territorio de fragmentos, memoria y edición visual, el trabajo de Prince Láuder articula una pregunta insistente: qué se conserva cuando todo parece diseñado para desaparecer.
¿En Permanencias, cómo se construye una obra desde la saturación?
El punto de partida es un mundo saturado (de imágenes, objetos e información) donde el gesto creativo deja de ser acumulativo para convertirse en selectivo. En ese contexto, el collage aparece no como suma, sino como filtrado.
La obra se mueve entre cortar, reorganizar y recomponer, entendiendo que la forma no nace del exceso, sino de lo que se decide dejar fuera.

¿Qué significa quitar para crear en Permanencias?
En Permanencias, el acto de crear está profundamente ligado al de eliminar. Cada pieza surge de una tensión entre lo que se conserva y lo que se abandona, como si la obra se escribiera tanto con presencias como con ausencias.
El propio Prince Láuder lo formula así: ‘Mi trabajo nace de una necesidad de ordenar. Durante mucho tiempo, entendí el mundo como un lugar saturado: de imágenes, de objetos, de información. El collage apareció como una forma de procesar ese exceso, no desde la acumulación, sino desde la selección. Desde aprender a quitar.’
Aquí, el vacío no es ausencia, sino herramienta.
¿Qué significan los restos en la exposición Permanencias?
Lo descartado no desaparece del todo. En esta exposición, los restos funcionan como una segunda capa de lectura: una memoria latente que continúa operando incluso cuando ya no es visible.
Lo que cae, lo que se corta, lo que se excluye, todo sigue formando parte del sistema. Nada se borra por completo.


¿Cómo se reescribe el tiempo en la obra?
El tiempo, en la propuesta de Prince Láuder, no avanza en línea recta; se reorganiza. El pasado no se fija como archivo cerrado, sino que se reinterpreta constantemente desde el presente.
En este desplazamiento, la exposición plantea una temporalidad inestable, donde cada fragmento puede volver a activarse en otro contexto.

¿Qué significa realmente permanecer?
Permanencias no busca respuestas definitivas, sino abrir un espacio de atención. Un lugar donde mirar se vuelve un acto lento en un mundo acelerado.
Permanecer, aquí, no es resistir intacto, sino aceptar la transformación sin desaparecer.
Al final, lo que queda no es solo materia: es rastro, decisión y tiempo reordenado. En Permanencias, incluso el vacío sigue hablando, solo hay que aprender a mirarlo.

