Cada mañana al despertar, antes de revisar mi celular, trato de quedarme unos minutos en silencio. Agradezco un día más de vida, respiro profundo y me programo para lo que viene mientras repaso mentalmente la lista de pendientes. Pero hay días en que las distracciones son abrumadoras.
Lo primero que veo en cuanto abro el celular es una cadena de noticias difíciles de creer: guerras, persecuciones raciales, crisis climática, archivos secretos, capturas de líderes de delincuencia organizada o notas sobre cómo la inteligencia artificial sustituye empleos, así como gráficos que confirman que cada día la vida está más cara.
Apago el celular, me preparo un café, me visto lindo y me pongo mi perfume favorito, como si esa pequeña acción pudiera protegerme del colapso mundial. No es indiferencia, es querer enfocar mi atención en lo que sí tengo control en mi vida.

¿Por qué el autocuidado es clave en tiempos difíciles?
Las mujeres de hoy estamos exhaustas de vivir angustiadas y con ansiedad; hartas de sostener un mundo que se siente inestable y caótico, cansadas de mantenernos informadas de todo y de sentir impotencia ante la imposibilidad de cambiar casi nada.
Lo curioso es que, frente a ese agotamiento colectivo, muchas de nosotras sentimos la necesidad de mirar hacia otro lado. No es que no nos importe lo que pasa en el mundo, sino más bien, es la necesidad de tener un poco de belleza en nuestra vida, adoptando creencias y rituales que nos ayuden a pausar y reconectar.
Un momento de silencio, una intención al empezar el día o un acto de autocuidado pueden convertirse en anclas para la mente y el corazón.
¿Qué rituales de autocuidado ayudan a reducir la ansiedad diaria?
Veo amigas obsesionadas con pilates y yoga, journaling, astrología, breathwork… y todo tipo de terapias. Las redes sociales están llenas de contenido enfocado en lucir y sentirse feliz, vestirse bien y alimentarse saludablemente. Sé que, de cierta manera, aún existe el prejuicio de que interesarse por la belleza es algo superficial; pero creo firmemente que puede proporcionarnos bienestar.
¿Puede la belleza ser una forma de resistencia emocional?
De hecho, a lo largo de la historia, muchas mujeres han usado la moda y la belleza como formas silenciosas de protesta, especialmente en tiempos de crisis, guerra o represión. Lejos de ser algo superficial, ha sido una manera de afirmar identidad, dignidad y esperanza.
Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, en países como Reino Unido y Estados Unidos se promovió que las mujeres siguieran usando maquillaje; en especial el lipstick rojo que se volvió un símbolo de optimismo que contrarrestaba los ánimos depresivos de la época.
¿Cómo crear pequeños momentos de bienestar en la rutina diaria?
Hoy más que nunca, querer crear espacios armoniosos cuando todo parece hostil, apostar por el placer cuando el discurso dominante es el miedo, seguir encontrando sentido en lo pequeño cuando lo grande nos supera no es evasión, sino supervivencia emocional; no es ignorar la realidad, sino aprender a vivir dentro de ella sin desmoronarse.

El mundo está en crisis: sí, pero hoy estamos vivos. Y mientras lo estemos, debemos seguir procurando la belleza en nuestras vidas para que afloren emociones bonitas, comprar flores para la casa, disfrutar de un delicioso platillo, abrazar, besar, reír, o usar nuestro perfume favorito que nos recuerda que todavía hay cosas que merecen ser sentidas. Así que a vestirse lindo y a ponerse perfume.
Por: Luisa Peña

