El segundo día de Bogotá Fashion Week 2026 continúa su recorrido que confirma lo que ya se intuía desde la apertura: la moda latinoamericana está atravesando un momento de expansión creativa donde la emoción, el concepto y la identidad se entrelazan sin jerarquías.
Desde exploraciones emocionales difusas hasta lecturas del cuerpo como sistema social, pasando por el streetwear elevado, el ritual del verano y la funcionalidad radical, el día dos reúne propuestas que dialogan con el presente cultural desde múltiples lenguajes. Una jornada donde la moda no solo se observa, sino que se interpreta como un mapa vivo de estados, gestos y nuevas formas de habitar el mundo.
Eloisa
Eloisa presenta Dispersa, una colección que se siente más como un recuerdo que como una propuesta cerrada. Primavera-Verano 2026 se construye desde la idea de la mente en tránsito: pensamientos que no se fijan, emociones que se superponen, estados que conviven sin orden ni jerarquía.
Los trajes y vestidos sostienen la colección como piezas clave, con siluetas fluidas que refuerzan una estética ligera y en constante movimiento. Sin duda, los estampados son el centro de Dispersa: efectos blur y acabados acuarelados que difuminan la emoción y convierten cada look en una memoria visual en tránsito.

TRUE
TRUE aterriza por primera vez en Bogotá Fashion Week con The True Spirit, una colección que convierte la energía del juego en sistema de lectura cultural. Inspirada en el universo del blockcore reinterpretado para un año atravesado por el deporte global, la propuesta explora la estética deportiva como actitud, no como uniforme.
Camisetas gráficas, jerseys y denim se elevan hacia un lenguaje más pulido, donde lo cotidiano se interviene con lavados, texturas y detalles que reescriben lo básico. La paleta (verdes, azules, neutros y acentos en rojo) funciona como un pulso visual entre control y espontaneidad.

Mar de Lua
En Soleil Resort 2027, Mar de Lua transforma el verano en una coreografía íntima entre el cuerpo y la luz. La colección se articula en cuatro momentos (amanecer, mediodía, atardecer y ocaso) como si el día fuera una respiración emocional.
Las piezas, pensadas más allá del swimwear, se deslizan hacia la vida cotidiana con una sensualidad contenida y consciente. Los tonos (amarillos solares, terracotas, azules profundos y verdes marinos) construyen una narrativa cromática que acompaña la idea central: la feminidad no es lineal, es cíclica.

JOEG
JOEG propone con Orven una ruptura con la moda como objeto para transformarla en relato. La colección imagina una ciudad distópica donde el vestir funciona como sistema de pertenencia, casi como un lenguaje secreto entre cuerpos que habitan lo incierto.
Las siluetas se construyen desde lo arquitectónico (inspiradas en el brutalismo) con estructuras envolventes que no ocultan el cuerpo, sino que lo reconfiguran. Crudos, negros y marfiles dominan una estética contenida, casi silenciosa, donde cada prenda parece pertenecer a un arquetipo distinto de supervivencia urbana.

Camilo Álvarez
La colección Miércoles 10 A.M. parte de una idea aparentemente simple: el punto exacto de la semana donde todo se detiene para reorganizarse. Desde ahí, Camilo Álvarez construye un guardarropa que funciona como estructura viva, flexible y transformable.
Las prendas: faldas midi, jeans de tiro largo, chaquetas sport, se diseñan para adaptarse a múltiples lecturas del cuerpo, incluso hasta cinco tallas distintas. La funcionalidad no es un añadido, es el núcleo conceptual.

Andrés Pajón
El debut de Andrés Pajón en Bogotá Fashion Week marca un momento de apertura en su narrativa creativa. Fall Winter 26 nace del deseo de acompañar a una mujer que ya no vive solo en lo extraordinario, sino en la continuidad de lo cotidiano.
Las piezas funcionan como herramientas de expresión silenciosa, pensadas para habitar distintos escenarios sin perder coherencia. En esta propuesta, la moda deja de ser evento y se convierte en vida repetida (y justamente por eso, significativa).


SAÁG
SAÁG presenta Punto aparte, una colección que marca el inicio de una nueva etapa creativa para la firma tras su evolución desde ARTE ESTAMPADO. Una propuesta que se sitúa como transición, pero también como declaración de intención.
La colección se caracterizó por siluetas deconstruidas, estructuras precisas pero oversizes y una estética depurada que explora la relación entre cuerpo, movimiento e identidad.

Bogotá Fashion Week deja así un mapa de sensibilidades diversas: lo emocional, lo urbano, lo solar, lo funcional y lo narrativo conviven sin jerarquías. Una pasarela donde la moda no impone un único relato, sino que abre múltiples formas de existir dentro de él.

