miércoles, febrero 28, 2024
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    Dior Men FW24: La danza entre realidad y fantasía

    Kim Jones eleva una referencia muy personal al extraordinario mundo de la alta costura en su nueva colección para Dior Men

    La École Militaire en París fue testigo de una de las colecciones más románticas y teatrales de la Semana de la Moda Masculina. Kim Jones presentó su colección de Invierno 2024 para Dior Men, con una referencia sumamente personal como punto de inspiración.

    Su tío Colin Jones fue un ilustre fotógrafo y bailarín en el Royal Ballet. Los invitados encontraron en sus asientos un libro de fotografías que Jones tomó del legendario bailarín Rudolf Nureyev. Se encienden las luces y comienza el espectáculo con una recomposición cortesía de Max Richter de La Danza de los Caballeros del ballet Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev.

    Así emerge un conjunto de hombres que reinterpretan el estilo de Nureyev dentro y fuera del escenario. Los trajes siguen siendo elemento clave, esta vez cruzados levemente, pero la propuesta principal son jumpsuits de lana, tejidos de segunda piel y chaquetas estilizadas para crear escotes dramáticos y con dobles cierres para mayor practicalidad.

    Savoir faire en cuerpo y vestimenta

    La mezcla entre cualidades técnicas y decorativas es lo que impulsa Dior esta temporada. Lazos en abrigos recuerdan a los que algunos bailarines utilizan en sus suéteres y ropa de ensayo o en las faldas envolventes. Gestos más románticos como flats de ballet, diademas negras, y turbantes de jersey evocan la inspiración en Nureyev.

    El climax de esta presentación es el debut de Alta Costura en la pasarela. Previamente introducida como un par de piezas muy limitada, Kim Jones creó 20 looks de Alta Costura que elevan esta inspiración a un crescendo dramático.  Un Uchikake, un tipo de kimono ceremonial inspirado en una pieza similar del closet de Nureyev, le tomó 3 meses de elaboración a 10 artesanos japoneses

    Estas piezas también retoman elementos del archivo de Dior, como el vestido Debussy de 1950, cuyo bordado se reinterpreta en una tank top con pantalones drapeados. La decoración de una chaqueta de 1962 por Marc Bohan también aparece en efectos devoré bordados con cristales. Un vestido de 2005 de John Galliano inspiró aplicaciones de crin aerografiado.

    La conclusión nos muestra a todos los modelos en círculos, mientras se elevan para un final teatral de una colección que baila entre la realidad y la fantasía. Una colección que presenta una oportunidad para soñar, un ejercicio de maestría artesanal.

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