Cine, teatro y música coinciden en una de las etapas más plenas de María León. Con su debut cinematográfico en ‘El Club Del pie Izquierdo’, su participación en ‘Siete Veces Adiós’, el regreso al pop con un nuevo disco y un concierto en el Teatro Metropólitan, la cantante y actriz nos habla sobre cómo fue volver a enamorarse de sus pasiones, encontrar una nueva voz y, sobre todo, convertirse en la mujer que toma sus propias decisiones.
Hoy, María atraviesa una etapa en la que distintas versiones de sí misma coinciden en un mismo lugar, la música que la ha acompañado durante años, el teatro que hoy la confronta con una faceta actoral distinta y el cine, que llega por primera vez a su vida con ‘El Club Del Pie Izquierdo’, una comedia que se estrenó a principios de este año.
Lejos de percibir esta multiplicidad como una carga, María la vive como una forma de plenitud. Su presente está lleno de proyectos, pero también de una certeza que parece atravesar cada una de sus decisiones, ella ya no quiere hacer las cosas desde el miedo a equivocarse o desde las expectativas de otros, sino desde la libertad de saber qué quiere.
Incluso, me lo menciona: ‘En este momento de mi vida, mi plenitud está disparada al infinito’, y eso tiene una explicación. En entrevista con Marie Claire México, la cantante y actriz me cuenta cómo fue volver a enamorar de la actuación.
María León y su pasión por la actuación
Todo comienza cuando hablamos de ‘El Club Del Pie Izquierdo’, película en la que María interpreta a Paulina, una maestra que ha perdido la ilusión por la danza después de una caída y una ruptura amorosa.
La monotonía también se ha instalado en su vida y será el encuentro con sus alumnos, particularmente con Juan Pablo, lo que la lleve a recordar que todavía existe una parte de ella que quiere bailar, disfrutar y volver a sentirse viva.
El personaje llegó a María de una manera particularmente cercana, no solo porque ella misma fue maestra durante una etapa de su vida, sino porque reconoce en Paulina esa experiencia universal de alejarse de aquello que alguna vez nos hizo sentir completamente vivos.
Cuando recibió el guion, hubo algo que inmediatamente despertó su curiosidad, esa posibilidad de tomar una historia que alguna vez la había enamorado y trasladarla a un contexto profundamente mexicano.
‘Me llamó muchísimo la atención poder recrear esta película, esta versión de una película que alguna vez me había enamorado, pero de una manera muy mexicana, muy cercana a nuestros corazones, muy identificable con la cultura mexicana y con las personas trabajadoras que de pronto caen en la monotonía y necesitan salirse un poco de la rutina para sentirse vivas otra vez’, explica.

No solo eso, la historia también le permitió encontrarse con la comedia, un género que, después de varios proyectos dramáticos, descubrió que quiere seguir explorando. De hecho, reconoce: ‘Me encanta la comedia, me enanta que es una película para toda la familia, que es una película luminosa que te lleva a abrir una conversación con la familia o contigo mismo’.
Y es precisamente esa luminosidad lo que encontró en la película: una historia familiar capaz de provocar una conversación después de los créditos, no solamente entre quienes la ven, sino también con uno mismo.
Para María, salir en una película de este tipo, puede convertirse en un pequeño recordatorio de que todavía hay cosas que queremos hacer: ‘Salí con el pecho abierto y con una disposición y una inspiración de querer comerme el mundo, de querer volverme a inspirar, de querer hacer estas cosas que me apasionan’, comparte.
María Léon es una actriz que descubre nuevos territorios
El cine representa un debut, pero también una confirmación para María. Durante el rodaje, descubrió que quería continuar explorando la actuación desde otros géneros y, al mismo tiempo, volvió a reconocer cuánto puede aprender de quienes la rodean.
Entre llamados nocturnos —que recuerda como uno de los grandes desafíos de la filmación— encontró también una oportunidad para admirar y aprender de sus compañeros. ‘Ha sido muy hermoso poder sentirme inspirada, aprender tanto de mis compañeros y que mi primera película sea rodeada de estas personas tan maravillosas’, señala.
De hecho, más que salir del proyecto con la sensación de haber llegado a una meta, María salió con curiosidad. porque la comedia abrió una puerta que ahora quiere seguir haciendo y explorando.
¿En qué se parece María León a Paulina, su personaje en ‘El club del pie izquierdo’?
Parte de esa conexión que María León tuvo con Paulina, tiene que ver con la necesidad de volver a encontrar el amor por aquello que hacemos.
María tiene una relación profunda con la música, de hecho, la define como su lenguaje del amor, pero también reconoce que ha sido el territorio que más la ha decepcionado.
‘El amor de mi vida que más me ha decepcionado ha sido, de pronto, la música, y esta necesidad de enamorarme otra vez, gracias a lo que yo puedo dejar en otra gente, creo que Pauila no pasa igual’, confiesa.
Ahí es donde su personaje vuelve a tocar una fibra personal, Paulina recupera su amor por la danza a través de aquello que consigue despertar en otros y María reconoce una experiencia similar: descubrir que lo que entrega a las personas a través de su música también puede devolverle a ella la ilusión que alguna vez perdió.
María León en ‘Siete Veces Adiós’
Mientras el cine le permite descubrir la comedia, el teatro la ha llevado hacia un lugar completamente diferente. Por lo que era inevitable no hablar de ‘Siete Veces Adiós’, una obra que ocupa un espacio especial en su presente.
María ya había visto la obra más de seis veces antes de enfrentarse al desafío de interpretarla, pero vivirla desde el escenario transformó la experiencia, además es la primera obra en la que no canta.
Aunque se trata de un musical, María la vive principalmente como una obra de texto, con una carga dramática que le exigió enfrentarse a otras herramientas como actriz. El tránsito de sus personajes y la profundidad emocional de la historia la llevaron a descubrir emociones que no esperaba encontrar cuando tuvo su primera experiencia en Monterrey.
Además, el amor es uno de los territorios centrales de la obra y, aunque interpretar a un personaje con el corazón roto la llevó a mirar hacia algunas experiencias de su propia vida, su perspectiva actual es distinta.

María asegura que no fue el personaje lo que cambió su manera de entender el amor. Fue su propia vida: ‘Lo que me ha replanteado el amor ha sido conocer a mi nueva pareja. Ahora veo el amor distinto, lo veo bonito, lo veo muy esperanzado’, comparte.
Hay algo particularmente interesante en esa distancia entre el personaje y la actriz. Mientras en escena interpreta una historia marcada por el corazón roto, ella llega a ese personaje desde un momento emocional diferente: ‘Creo que es la primera vez que realmente interpreto un personaje así con el corazón completamente sano y cuidado‘.
Al tanto, me comparte su parte favorita de la obra que es, paradójicamente, una de las más complejas: la pelea. No solo por la intensidad emocional que exige, sino porque nunca sucede exactamente de la misma manera.
La escena cambia dependiendo de los estímulos, de la contención y de la dinámica con sus compañeros. Para María, esa incertidumbre es precisamente lo que la mantiene viva. ‘Creo que a mí siempre me nutre muchísimo como actriz y, aunque en el momento no, me divierte mucho el resultado’.
María León en camino al Teatro Metopólitan
En noviembre, María volverá por segunda ocasión al Teatro Metropólitan como solista. Será su regreso al pop y, con él, tendrá oportunidad de presentar una versión distinta de la artista que el público conoció al inicio de su carrera.
Su nuevo espectáculo estará atravesado por la danza y por una mezcla de pop, funk y rock, pero también por una postura personal que hoy ya no está dispuesta a esconder.
Y es que, la música se ha convertido para ella en una herramienta para decir aquello que durante mucho tiempo decidió callar: ‘Yo soy mujer y tengo esa postura y he vivido muchas cosas muy duras y me he quedado callada mucho tiempo y ahora que tengo la música como herramienta, no me pienso callar’, menciona.

La frase resume una transformación que va más allá del escenario. María habla de una mujer que ya no quiere que su silencio sea una comodidad para otros: ‘Pienso en dejar que la gente deje de beneficiarse de mi silencio y yo beneficiarme de mi música, de la posibilidad y la capacidad que tengo de decir a través de las canciones‘.
Su intención no es únicamente hablar por ella, también quiere que las personas que escuchen sus canciones encuentren en ellas una posibilidad de reconocerse y, quizá, de recuperar una voz propia.
‘Seguramente habrá mucha gente que se ha quedado callada igual que yo que encontrará su voz en mi música y eso me emociona mucho’, agrega.
Por eso, cuando habla de la María que hoy sube al escenario, reconoce que es muy distinta de aquella que comenzó su carrera: ‘100%, soy otra mujer, soy otra María, la María de hoy es el estandarte de defensa de la María chiquita, la María que alguna vez quiso ser cantante’.
Esa mujer adulta es quien ahora puede mirar hacia atrás y hacerle justicia a todas las veces que aquella niña se cayó, permitió cosas, se dio por vencida o hizo cosas que realmente no quería hacer.
Incluso menciona: ‘Conservo la ilusión y la emoción de hacer lo que amo, pero he cambiado muchísimo y ahora me he vuelto mucho más poderosa, mucho más dueña de mí y mucho más certera en lo que quiero hacer’.
La canción más significativa para María León
Entre todas las canciones que forman parte de su historia, hay una que continúa ocupando un lugar especial, es ‘Inquebrantable’, no necesariamente porque permanezca idéntica a través de los años, sino porque cada vez que la escucha consigue recordarle quién es.
»Inquebrantable‘ es una canción que constantemente me confirma que estoy en el lugar correcto, cuando me debilito o cuando me siento triste, la pongo y me confirmo que sigo estando en un lugar en el que podría caerme millones de veces y siempre voy a encontrar la forma de levantarme’, comparte.
Es esa misma idea que también parece resumir la etapa que atraviesa. Volver a la música, explorar el cine, enfrentarse al teatro y permitirse vivir el amor desde otro lugar no son capítulos aislados, sino partes de una misma transformación.
Encontrarse con su público en el Teatro Metropólitan
Para María, un concierto no debería limitarse a escuchar canciones, quiere que sea una experiencia capaz de provocar algo en quien está del otro lado del escenario. Es por eso que cuando imagina al público saliendo del Metropólitan en noviembre, piensa en una sensación concreta: ganas de vivir.
‘Quiero que sientan ganas de vivir, de bailar, que se sientan empoderados, que se sientan valorados, queridos, amados’. Pero hay algo más que quiere provocar: que cada persona vuelva a mirar su propio valor: ‘Quiero que revisiten su valor y quiero que encuentren una voz en mis canciones’, menciona.
El presente es la elección de María León
Quizá la palabra que mejor define este momento para María León sea presencia y plenitud. Mientras sus proyectos se multiplican, ella ha encontrado una manera de no sentir que ninguna de sus facetas queda relegada, sino entregarse por completo a aquello que está viviendo.
‘Soy una persona que le pone el 100% a lo que estoy haciendo en el momento y el estar presente me regala esa virtud de poder enfocarme 100% a lo que está enfrente de mí en este momento’, señala.

En sus propias palabras, comenta: ‘Es un sueño de plenitud porque justo hay un equilibrio perfecto en cuanto a la obra y lo personal. Mis papás están sanos, los tengo conmigo, mi hermana es feliz. Estoy enamorada. Tengo el teatro en un formato distinto que me hace sentir plena’.
‘Tengo un disco nuevo donde estoy por fin sintiéndome más yo que nunca. Tengo mi primer debut en una película en la que he aprendido tanto y en la que he abierto la curiosidad para seguir en este medio’.
María León no habla de perfección, sino de plenitud, y cuando le preguntao por lo que todavía quiere conquistar, su respuesta no tiene que ver con un premio, un escenario o un proyecto específico.
Su siguiente gran sueño es conservar la capacidad de decidir sobre su propia vida: ‘Me gustaría siempre sentirme plena en la toma de decisiones, siempre sentirme dueña de la toma de mis decisiones. Quiero siempre sentirme dueña de lo que hago’.
También quiere equivocarse por cuenta propia, aprender de sus decisiones y asumirlas como parte de su camino: ‘No quiero que otra gente cometa errores por mí. Quiero tomar decisiones basadas en lo que creo, en lo que quiero’.
Después de tantos años de carrera, de escenarios, personajes, canciones y versiones de sí misma, María León parece haber encontrado una respuesta que va más allá de cualquier nuevo proyecto. ‘Creo que quiero ser más dueña de mí’, finaliza.
Y quizá ahí esté la verdadera transformación de María León, no en convertirse en alguien completamente distinta, sino en tener finalmente la libertad de elegir quién quiere ser.

