jueves, febrero 22, 2024
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    Minimalismo y Economía: Espejismos del Futuro

    Quiet Luxury, minimalismo o simplemente maximizar el guardarropa en tiempos de recesión. ¿Cómo se ve la moda en tiempos de crisis?

    Cuando Fendi lanzó su colección Resort 2024, diseñada por Kim Jones en colaboración con Stefano Pilatti, el internet volteó y confirmó las sospechas: la moda está reflejando una recesión económica.  La colección se inspira en las décadas de 1920 y 1960 donde, a opinión de Pilati, las personas tenían más libertad. Entre los looks vemos una silueta más alargada, y un trompe l’oeil simulando el monokini de Rudi Gernreich contrastado por textiles vaporosos y sastrería sobria. Algo especialmente notorio es que los dobladillos terminan debajo de la rodilla o en el piso, un tanto contracorriente para la obsesión actual con las minis.

    Minimalismo, según Fendi

    Los diseñadores canalizan lo que observan de la sociedad a través de sus creaciones. Lo vemos en Dior y su ideal femenino en 1947 con el New Look o Helmut Lang como el rostro de un nuevo minimalismo a finales de siglo XX. La moda es el vehículo por el cual descubrimos las motivaciones y sentimientos colectivos de cada era.

    Vistiendo la economía

    El Índice del dobladillo es una teoría que propone que el largo de las faldas y vestidos es indicativo de cómo se encuentra la economía de una sociedad. Si la economía va hacia arriba, las faldas le siguen, si va hacia abajo, los dobladillos caen al piso.

    Una ilustración del Robe de Style en la Revisa de Revistas. Imagen obtenida de Mextilo por Gustavo Prado y Antonella.

    En los roaring twenties, el gran glamour y la actitud hedonista se reflejó en las flappers y el Robe de Style de Lanvin. En esa época era común el uso de medias de seda. Cuando los mercados colapsaron en la gran depresión cayeron los largos de las faldas para ocultar la falta de medias. En los años 60 aparece la minifalda y en el 87 se reintroducen las faldas midi. Y así sucesivamente.

    Aunque suena posible, lo cierto es que esta teoría se complica si tomamos en cuenta la multiplicidad de la moda. La ropa no existe en un vacío, sino que cada persona toma en cuenta su contexto cultural, sus gustos y posibilidades para vestirse. Al fragmentarse en diferentes subculturas, las comunidades adoptan ciertos códigos estéticos que no responden a las tendencias prevalentes o al estado económico de un país.

    Sin embargo, ahora vemos ecos de la última gran recesión en la cultura pop. Succession de HBO inspiró el interés por el guardarropa de los billonarios, pero en realidad el Quiet Luxury es una repetición del minimalismo que invadió los armarios de millenials que después de la crisis inmobiliaria de 2008 buscaban maximizar el potencial de su armario con tonos neutros, texturas formales y siluetas limpias, libres de decoraciones innecesarias.

    @amyodellwriter The obsession with Quiet Luxury is exploding, and i was so curious to hear how podcaster Avery Trufelman interpreted it. Avery hosts the incredible Articles of Interest podcast, which does deep dives on the clothes we wear; one was the prep trend, which is one of the most enduring trends of all time. Read my full interview with Avery in my newsletter at the link in my bio. #succession #stealthwealth #quietluxury #luxuryfashion #fashion #trends #preppy #prep #fashiontok #fashiontiktok #tiktokfashion ♬ original sound – Amy Odell

    El contexto económico actual, sumado a un retorno a la vida pública post-pandemia es un espacio propicio para que este estilo se vuelva popular.

    Sutiles transformaciones

    Phoebe Philo regresó este año al mundo de la moda con su línea homónima. Con un lanzamiento relativamente silencioso, fueron los Philophiles los que brincaron de emoción y explotaron el internet conversando sobre la colección. Así como su llegada a Celiné (con acento) reinventó la manera en la que una mujer se viste para la vida, su retorno parece encender de nuevo esa chispa en medio de talentos que forjaron su propia visión en el atelier de Philo como Peter Do o Rok Hwang de Rokh.

    Curiosamente, el Celine (sin acento) de Hedi Slimane se ha visto beneficiado de igual forma por la tendencia del Quiet Luxury, ya que la marca se ha encargado de proponer estilos clásicos y atemporales como cardigans de tweed y jeans deslavados, a veces con influencias colegiales o rockeras.

    Otras marcas también continúan esta inspiración hacia lo esencial, dando espacio a la experimentación y al juego como el virtuoso eclecticismo de Mathieu Blazy en Bottega Veneta o la sensualidad elegante de Khaite. Es un minimalismo cálido, no aburrido, que tiene un punto de vista y se divierte.

    Mientras la economía colapsa, y el clima es devastador el mensaje de los diseñadores es uno de atemporalidad, atesorar piezas en constante rotación. Como lo indicaba una campaña de GAP hace unos años “Que te cachen usando la misma ropa”. La clave está en la personalidad.

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