Antonia Nava nació en Tixtla, Guerrero, en 1779, y se incorporó a la lucha insurgente junto a su esposo, Nicolás Catalán. Conocida como ‘La Generala’, participó en tareas de abastecimiento y cuidado de las tropas, pero también tomó las armas. Uno de los episodios más recordados de su historia ocurrió en 1817, durante el sitio del Cerro del Campo, cuando encabezó junto a otras mujeres una acción para romper el cerco realista.
Su trayectoria atravesó prácticamente todo el proceso independentista: continuó vinculada a la resistencia después de la muerte de Morelos y estuvo presente en la entrada del Ejército Trigarante a Ciudad de México en 1821. Más de dos siglos después, su nombre volvió a ocupar un lugar destacado en la memoria pública mexicana cuando Claudia Sheinbaum lo incorporó a las arengas del Grito de Independencia de 2026.
¿Quién fue Antonia Nava, ‘La Generala’?
Antonia Nava de Catalán nació en 1779 en Tixtla, en el actual estado de Guerrero, y se incorporó a las fuerzas insurgentes durante la guerra de Independencia junto a su familia. Vinculada a figuras como José María Morelos y Nicolás Bravo, participó en distintas campañas y asumió tareas de abastecimiento, cuidado y apoyo a las tropas.
Pero la historia de Antonia Nava no se quedó en la retaguardia. La también llamada ‘La Generala’ tomó parte activa en la lucha armada y se convirtió en una de las mujeres vinculadas directamente al movimiento independentista. Su participación, marcada tanto por el cuidado como por el combate, explica el lugar que ocupa hoy entre las heroínas de la Independencia de México.
¿Por qué Antonia Nava es recordada por su participación en la Independencia?
Uno de los episodios más recordados de Antonia Nava durante la Independencia de México ocurrió en 1817, durante el sitio del Cerro del Campo, cuando las fuerzas insurgentes quedaron rodeadas por tropas realistas y la escasez de alimentos puso a los combatientes al límite. De acuerdo con los relatos históricos sobre el episodio, Nava y otras mujeres llegaron a ofrecerse para ser sacrificadas ante la falta de comida. Tras ser rechazadas, tomaron machetes y garrotes y se sumaron a la lucha para contribuir a romper el cerco.
La participación de Antonia Nava en la Independencia continuó incluso después del fusilamiento de José María Morelos. Permaneció vinculada a la causa insurgente hasta la consumación del movimiento y, el 27 de septiembre de 1821, formó parte de la entrada del Ejército Trigarante a Ciudad de México. Después de la guerra se estableció en Chilpancingo junto a su esposo, Nicolás Catalán, donde murió el 19 de marzo de 1843.
¿Por qué Claudia Sheinbaum mencionó a Antonia Nava en el Grito de 2026?
La inclusión de Antonia Nava en el Grito de Independencia de 2026 formó parte de una arenga que amplió la lista de protagonistas de la historia nacional. Claudia Sheinbaum incorporó por primera vez el nombre de ‘La Generala’, junto a otras referencias a figuras históricas y a comunidades que han formado parte del proceso de construcción de México. Días antes de la ceremonia, la presidenta había adelantado que daría espacio a personajes menos habituales en este tipo de conmemoraciones.
El caso de Antonia Nava destaca porque su participación en la Independencia fue mucho más allá de las labores de apoyo a las tropas: estuvo vinculada a la resistencia insurgente y también participó en acciones armadas. Su nombre ya había sido reconocido oficialmente en México y forma parte de la memoria histórica de Guerrero, por eso, el ‘¡Viva Antonia Nava!’ pronunciado desde Palacio Nacional recuperó para una audiencia masiva la historia de una de las mujeres que participaron activamente en la lucha independentista.
Más de dos siglos después, Antonia Nava vuelve a ocupar un lugar en la conversación pública mexicana. Su nombre, pronunciado desde el balcón de Palacio Nacional, pone nuevamente el foco sobre las mujeres que formaron parte de la historia de México y sobre esos capítulos que, aunque siempre estuvieron ahí, no siempre habían tenido el mismo espacio en el relato colectivo.

