sábado, junio 22, 2024
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    Ganar no lo es todo, también está bien participar

    El Oscar a la Actriz de Reparto, no está nada mal

    En este mundo lleno de redes sociales, gadgets, juntas, ejercicios extremos y actividades familiares al máximo, ser el primer lugar se ha convertido en deporte, y más aún cuando eres mujer.

    Tener un esposo guapo, hijos perfectos, un puesto de nivel y mucho dinero ha hecho que cientos de mujeres terminen con problemas de salud, sin vida social o con una fuerte migraña.

    Los cambios sociales que han empoderado a millones de mujeres nos han llevado a lugares nunca imaginados, pero también a exigirnos al grado de caer en depresiones, falta de salud física y mental, y hasta a perder el cabello por tratar de alcanzar un primer lugar.

    Alguien debe empezar a gritarnos: «¡ser la segunda está bien y la tercera también!».

    No estamos hablando de mediocridad, ni de aceptar lo «que nos toca», sino a entender que hay cosas que importan más. Por ejemplo, tu puesto de Vicepresidenta no vale más que ver a tus hijos sanos, felices. Ni tu matrimonio vale más que tu salud.

    Se trata de encontrar un equilibrio que pueda llevarte a convertirte en la mejor persona posible, y a disfrutar de los pequeños momentos y de la vida cotidiana.

    Estar persiguiendo algo que no existe te puede hacer más daño que bien. Ser una mujer exitosa no significa tener millones en el banco, sino estar en paz con lo que se tiene, feliz y libre de ataduras.

    Desde lo intelectual, hasta lo económico, ser la segunda en lograrlo es más que valioso, la tercera y la cuarta tienen también el mismo valor.

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