lunes, octubre 26, 2026
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    Brach Madrid: La nueva mesa de la Gran Vía

    En plena Gran Vía, Brach Madrid recupera el espíritu de aquellos grandes cafés donde comer era solo una parte del ritual: conversar, beber, mirar quién entra, pedir algo más y dejar que las horas pasen alrededor de la mesa. Con Adam Bentalha detrás de la propuesta gastronómica, sabores mediterráneos, producto español, influencias de Oriente Medio y una cocina donde el fuego tiene mucho que decir. 

    Madrid tiene algo peligroso: sales ‘solo a comer’ y cinco horas después sigues sentada en la misma mesa preguntándote si ya es socialmente aceptable pedir el siguiente drink. Y esa es precisamente la ciudad perfecta para un lugar como Brach Madrid.

    En el número 20 de Gran Vía, se encuentra dentro de un edificio de la década de 1920 completamente restaurado. El hotel pertenece a Evok Collection, fue concebido por Philippe Starck y cuenta con 57 habitaciones, además de un espacio de bienestar de 400 metros cuadrados llamado La Capsule.

    La referencia está en el gran café madrileño, esos lugares donde artistas, escritores e intelectuales podían reunirse alrededor de una mesa y terminar convirtiendo una comida en conversación, discusión o, con un poco de suerte, una gran idea.

    La arquitectura ayuda, claro. Materiales nobles, espejos de época y referencias al patrimonio español construyen un interior cálido y teatral. Y en medio de todo aparece una gran cocina abierta, porque aquí la comida no está escondida detrás de una puerta: forma parte de lo que sucede en la sala. Para algo más privado está La Salle à Manger, un comedor íntimo pensado para encuentros más exclusivos.

    Brach Madrid
    Foto: Cortesía.

    Estado Mental: Mediterráneo

    Ahora sí: hablemos de comida. La propuesta de Brach Madrid está firmada por el chef francés Adam Bentalha, quien lleva la carta hacia el Mediterráneo mientras introduce influencias de Oriente Medio.

    Aceite de oliva, atún rojo, carne gallega y jamón ibérico de bellota aparecen entre los ingredientes españoles alrededor de los cuales se construye la experiencia. La carta, además, está pensada para compartir. Palabra peligrosa cuando tienes hambre, sí, pero perfecta cuando el objetivo es convertir la mesa en centro de la noche.

    Brach Madrid
    Foto: Cortesía.

    El fuego tiene un papel especialmente importante. Un gran horno de carbón ocupa un lugar central en la propuesta y desde ahí salen cortes de carne concebidos precisamente para colocarse al centro y compartir. Hay intención y técnica, pero todo está construido alrededor del placer de reunirse. 

    Brach Madrid
    Foto: Cortesía.

    Pide otro drink en Brach

    El bar de Brach recoge otra parte de la cultura española, esta vez mirando hacia los cafés y tabernas de pueblo. Pero, igual que sucede con el restaurante, la inspiración no se convierte en reproducción literal. El hotel reúne restaurante, bar y pastelería dentro de un mismo universo, pero cada espacio tiene identidad propia.

    Brach Madrid
    Foto: Cortesía.

    Algo dulce, obviamente

    Y entonces aparece La Pâtisserie. Esta pequeña tienda de inspiración vintage, revestida de esmalte blanco, toma uno de los rituales más sencillos y perfectos de la ciudad. En el escaparate aparecen clásicos de la repostería como Paris-Brest, Ópera y éclairs, además de tartas que cambian según la temporada.

    Brach Madrid
    Foto: Cortesía.

    Madrid, servido diferente

    Brach Madrid toma algo que la capital española siempre ha sabido hacer particularmente bien —sentarse alrededor de una mesa— y construye una nueva experiencia alrededor de ello. Así que el plan puede empezar con comida mediterránea, continuar con un cóctel, desviarse hacia un éclair y terminar mucho más tarde de lo previsto. No pasa nada.

    De hecho, esa era la idea desde el principio. En Brach Madrid, venir a comer es fácil. Lo difícil va a ser decidir cuándo levantarte de la mesa.

    Por: Emilio Gala.

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