Moscow Fashion Week se convierte en un punto de encuentro para descubrir hacia dónde se dirige la moda rusa. Durante seis días, diseñadores, nuevas voces creativas y propuestas contemporáneas construyen una escena que combina identidad, experimentación y una mirada renovada sobre el diseño.
Moscow busca ampliar la conversación sobre el diseño ruso y su lugar en el panorama internacional. Las colecciones y perspectivas que conviven durante esta edición ponen el foco en nuevas ideas, códigos estéticos y formas de entender la identidad desde la ropa. Una oportunidad para observar una escena creativa que mira hacia el exterior sin dejar de explorar sus propias referencias.
Día 1
Tatiana Kotova
Con I Write to You…, la diseñadora de Cheliábinsk recuperó el universo de Tatiana Larina, protagonista de Eugenio Oneguin, la novela en verso de Aleksandr Pushkin. Vestidos con colas, gorgueras, corsés de encaje y faldas de volantes evocaron la aristocracia rusa del siglo XIX. La propuesta encontró un contrapunto contemporáneo en chaquetas bomber de cuello alto y prendas estructuradas, mientras las plumas, el satén y los guantes teatrales reforzaban su atmósfera romántica.

Universal University x British Higher School of Art and Design
Los graduados de Diseño de Moda y Textil presentaron doce colecciones en las que la experimentación fue el verdadero hilo conductor. El látex, la silicona, el cuero reutilizado, los materiales reciclados y el tweed de alta costura convivieron con referencias románticas, siluetas nupciales y construcciones mucho más radicales.
METRICS
La Academia de Branding y Diseño METRICS reunió 50 propuestas de sus graduados en una muestra colectiva donde el patronaje y la silueta ocuparon el centro de la conversación. La sastrería arquitectónica, las asimetrías y las capas construyeron un lenguaje visual que encontraba inspiración tanto en la indumentaria histórica como en la arquitectura contemporánea. La moda lenta, el reciclaje y el upcycling también formaron parte de este nuevo vocabulario creativo.
Surovaya
La colección Dragon’s Song construyó un manifiesto visual alrededor de la resiliencia femenina. El negro, el blanco y el grafito definieron una propuesta de siluetas contundentes y líneas depuradas, interrumpidas por una capa de lentejuelas, un top brillante y transparente y aberturas estratégicas.
Atelier Duo
Terra South imaginó un guardarropa para viajar entre paisajes cálidos, combinando prendas de inspiración clásica con volúmenes especiales, denim y estampados animales. Los tonos naturales se mezclaron con una blusa turquesa de motivos botánicos, conjuntos de seda, corsés vaqueros en ocre y naranja y una chaqueta corta de terciopelo burdeos. El encaje, las transparencias y las plumas añadieron sensualidad y movimiento a una colección que apostó por la mezcla de texturas.
Atelier Irina Vorobyeva
La diseñadora moscovita reinterpretó la indumentaria tradicional rusa desde una perspectiva cotidiana. Los bordados inspirados en textiles populares, los kokóshniks y los chales de punto se integraron en prendas contemporáneas, desde vestidos de arquitectura marcada hasta capas con flecos y hombros estructurados.
Slava Zaitsev x Nikolay Krasnikov
Dédicace au Créateur marcó el regreso de la alta costura de la Casa de Moda Slava Zaitsev tras el fallecimiento de su fundador, Vyacheslav Zaitsev. Nikolay Krasnikov, formado personalmente por el diseñador, presentó más de 40 estilismos que preservaban su universo ornamental mediante tejidos antiguos, seda natural, brocado, encajes de Vólogda y Yelets y bordados artesanales con abalorios y perlas. Los tocados de Lia Gureeva completaron una colección que miró al archivo de la casa sin renunciar a una nueva lectura.

Inniki
En Urban Nomads, la firma de Yakutsk trasladó los códigos de la cultura nómada a una metrópolis imaginaria. Las mangas voluminosas y las proporciones del vestido tradicional khaladaay se transformaron mediante sastrería compleja, capas de piel, prendas acolchadas y vestidos transparentes con volantes. La mezcla de materiales tecnológicos, gasa y punto texturizado creó una estética futurista en la que la identidad yakuta se expresaba a través de la geometría y las siluetas protectoras.
Ianis Chamalidy
El diseñador de San Petersburgo cerró la jornada con Via Lucis, su colección primavera-verano 2027. Inspirada en el arquetipo del Homo Viator, la figura del viajero en busca de sentido, la propuesta exploró el movimiento, la memoria y la transformación. Los drapeados, las capas y los volúmenes arquitectónicos se combinaron con superficies arrugadas y acabados artesanales. La paleta pasó de los tonos nocturnos y terrosos a colores que evocaban la piedra, la arena y el amanecer, con el blanco y el rojo como acentos de renovación.
Día 2
Black Crown Label
La firma británica presentó una colección inspirada en el músico iraquí Naseer Shamma. Los vestidos largos de aire kimono, los cinturones de gran tamaño, la pedrería y los bajos teatrales dieron forma a una propuesta pensada para destacar en movimiento. Para la marca, el desfile también representó una oportunidad de explorar el mercado ruso y establecer vínculos con nuevos socios locales.

Designer. Made in Siberia
El proyecto colectivo de Novosibirsk reunió a diseñadores emergentes y consagrados en una propuesta que fusionó motivos buriato-mongoles, pieles, lentejuelas y siluetas futuristas. Los patrones tradicionales adquirieron volumen y se alejaron de una lectura folclórica literal. Una corona de rayos y la transformación de motivos bidimensionales en formas tridimensionales reforzaron la intención experimental de una colección que reivindicó nuevas formas de representar el norte de Rusia.
Instituto de Artes de la Universidad Estatal Kosygin
El desfile comenzó con una paleta de grises y blancos que progresivamente cedió el protagonismo al rojo. Los kokóshniks y los sarafanes aparecieron reinterpretados en clave contemporánea, hasta llegar a Legends of Veliky Ustyug, una propuesta desarrollada junto a Ded Moroz JSC. El resultado mostró cómo la indumentaria tradicional puede abandonar su lectura museística y convertirse en material para nuevas construcciones de moda.
s e n sus
Victoria Istomina y Alyona Gulenko convirtieron los distintos estados del agua en el concepto central de su colección. Los vestidos translúcidos evocaron el vapor; las formas rígidas, el hielo; y los cristales y las joyas de Bright Me añadieron destellos a una paleta de blancos y turquesas. Las máscaras transparentes completaron una propuesta especialmente interesante cuando la referencia al agua dejó de ser una cuestión visual y pasó a definir la estructura de las prendas.

KGL
Presentada por el Fashion Design Council of India, la firma india KGL llevó a Moscú Arc Echo, una colección que exploró la memoria y la sensación de haber vivido algo antes. El denim, las chaquetas híbridas, los tejidos de punto tipo mosaico y las combinaciones cromáticas intensas crearon una propuesta gráfica que conectaba con la sensibilidad de la India a través del color, sin recurrir a referencias folclóricas directas.
Edder
La firma moscovita amplió su universo con una línea crucero para primavera-verano 2027. Los trajes se relajaron, las camisas ganaron fluidez y la moda femenina adoptó proporciones más ligeras, sin recurrir a los códigos convencionales de la ropa de playa. Un cambio sutil en los volúmenes permitió explorar otra faceta de la marca sin diluir su identidad.
Gapanovich
La firma de Múrmansk cerró la segunda jornada con Weathered Light, una colección inspirada en los ammonites y en las marcas que el paso del tiempo imprime sobre las superficies. Los drapeados asimétricos, las formas de concha, las lentejuelas de gran tamaño y los tejidos con aspecto desgastado construyeron una estética orgánica. El encaje de Yelets destacó por su integración en la estructura de las prendas, en lugar de funcionar como un simple adorno.

Oleg Levitskiy
En Relic, el diseñador de Krasnodar imaginó un armario rescatado de otro tiempo. La lana se mezcló con gasa, el encaje adoptó un acabado quemado y los tejidos parecían conservar las huellas de un uso anterior. El negro, el gris, el burdeos y los tonos de arpillera reforzaron una colección táctil, deliberadamente imperfecta, donde la belleza estaba precisamente en aquello que no parecía nuevo.
Brama
La firma de Komsomolsk del Amur presentó Monochrome Amur, una propuesta de bombers acolchadas, pantalones cargo, cintas de sujeción y abrigos de lana. Los volúmenes extremos y el contraste entre rosas intensos y negros profundos evocaron personajes de una película futurista. La colección demostró cómo una marca alejada de los principales centros de moda puede construir una identidad reconocible a partir de un lenguaje visual contundente.
Día 3
Instituto Nacional de Diseño
Ocho diseñadores participaron en una muestra colectiva que comenzó con siluetas nupciales inspiradas en las formas naturales y evolucionó hacia colores saturados, negro y construcciones gráficas. La progresión del desfile convirtió el cuerpo y la naturaleza en puntos de partida para experimentar con la forma, hasta desembocar en propuestas de espíritu futurista.
Addicted_to…:
La firma moscovita construyó su colección alrededor del contraste. Los corpiños de encaje transparente y las faldas delicadas convivieron con chaquetas entalladas, corsés de cuero y minifaldas de plumas de avestruz. Los flecos, presentes en buena parte de la propuesta, sustituyeron dobladillos y añadieron movimiento a unas siluetas que combinaban sensualidad y precisión.

Dinara Satzhan
La diseñadora kazaja reinterpretó la historia de su indumentaria tradicional mediante una mezcla de vestidos con cordones, guantes de noche, cuero, seda y satén. La ornamentación apareció en las texturas y los detalles, mientras que un sutil giro punk alejaba la propuesta de cualquier reconstrucción literal del pasado.
Gokhanyavas x Murat Aytulum
Con Armored Silence, los diseñadores turcos tomaron como referencia el paisaje de Naejangsan, en Corea, para crear una colección que transitaba del negro y el grafito a los tonos casi blancos. Los cristales, los detalles dorados y la piel de oveja texturizada introdujeron contrastes entre la atmósfera montañosa y los códigos artesanales de Turquía.

Brisa Hernández
La diseñadora presentó su primera colección en Moscú con una exploración del arte centroamericano. Raíces secas, elementos naturales y formas escultóricas se integraron en prendas que convertían el cuerpo en parte de la composición. Los morados, amarillos y rojos dieron paso al blanco y al negro, mientras que las camisas de satén, los corsés y las capas holgadas reforzaron la sensación de un bodegón en movimiento.
Feelatto
Olga Filatova encontró en las ruinas de Afrasiab, la antigua ciudad próxima a Samarcanda, el punto de partida para su colección. Los tonos arena, chocolate y verde musgo se combinaron con corsés, túnicas, chaquetas y prendas inspiradas en la indumentaria oriental. La seda uzbeka antigua, el terciopelo, los bordados y la pintura sobre tela aportaron profundidad a una propuesta en la que la historia se expresaba mediante materiales y técnicas.

Lesel
La colección Time Capsule exploró la memoria que puede conservar una prenda. Los pantalones amplios se combinaron con chaquetas entalladas; el ante acolchado, con punto calado; y las capas transparentes, con tejidos densos. Las lentejuelas sobre la clásica raya diplomática y una sofisticada secuencia de vestidos de noche demostraron que los recuerdos también pueden reinterpretarse desde la sastrería contemporánea.
Evgeniy Sinitsa
Inspirada en una pintura de flores de autor desconocido, la colección Vanitas tomó su nombre del género artístico que reflexiona sobre la fugacidad de la belleza y la vida. Los abrigos de estética futurista, los vestidos de construcción compleja y los monos se presentaron en una gama de mora, negro y grafito, con una atmósfera decadente que conectaba arte y moda.
Li Lab
La firma moscovita apostó por una explosión cromática con Venus in Aquarius. El rosa chicle, el escarlata, el lavanda y el azul celeste convivieron con estampados de cebra y tipografías llamativas. Los tops de manga larga, las faldas tubo, los pantalones capri y las minifaldas ultracortas se combinaron con abrigos de piel y boas de plumas en una propuesta que reivindicó la libertad y la independencia creativa.

Sergey Sysoev
El diseñador reinterpretó el arte ruso, la arquitectura y la artesanía tradicional mediante bloques cromáticos, asimetrías y contrastes de textura. En lugar de reproducir referencias históricas de forma literal, las utilizó como punto de partida para una colección en la que el color construía una identidad contemporánea.
Alena Musaeva
La diseñadora de Volgogrado regresó a su propio imaginario cultural con una colección de camisas, faldas de encaje y sarafanes que combinaban el folclore ruso con referencias orientales. La mezcla, ya característica de la firma, se presentó como una forma personal de trasladar la tradición al guardarropa actual.
Vereja
Guardians of Reia fue mucho más que un desfile: la firma de Igor Andreev presentó su primera retrospectiva a gran escala en formato de desfile-concierto, reuniendo piezas de archivo, personajes icónicos y nuevas creaciones. Más de 1.000 espectadores asistieron a un espectáculo en el que moda, instalaciones, música y performance dieron vida a Reia, el mundo ficticio de la marca. Las musas de Vereja recorrieron la pasarela acompañadas por composiciones originales de Andreev y colaboraciones musicales que conectaron la ropa con la mitología de la firma.
La presentación también dio continuidad a Beyond the Window Frame, la exposición de Vereja en el Museo Panruso de Artes Decorativas. La propuesta convirtió siete años de historia creativa en una narrativa común, sin limitarse a una temporada concreta.
Viva Vox
En el Museo Estatal de Bellas Artes Pushkin, Viva Vox presentó una colección que encontró en la arquitectura, las esculturas y las paredes rojas del espacio un escenario alternativo. El negro volvió a dominar con siluetas alargadas, cuero, bodys, abrigos holgados y gabardinas de cuello elevado. Los tonos arena y beige suavizaron la propuesta, mientras que la mezcla de prendas nocturnas y códigos urbanos adquirió otra dimensión dentro del entorno museístico.
Día 4
Instituto de Negocios y Diseño B&D
Estudiantes y graduados de Diseño de Vestuario y Moda Artística presentaron una interpretación experimental de los códigos rusos. Corsés asimétricos, peplums geométricos, mangas voluminosas y vestidos inspirados en medusas construyeron una pasarela de proporciones inesperadas. La combinación cromática, con tonos albaricoque, mandarina, granate, azul real, fucsia y verde musgo, convirtió el color en uno de los principales recursos narrativos.
Ónoma
La colección Incognito de Sandra Gutsati exploró la necesidad de desconectarse del ruido digital y recuperar la propia identidad. Bombers, gabardinas, capas y transparencias alteraron las funciones habituales de las prendas, mientras que los vestidos columna, los tops de efecto desnudo, los bombachos y las máscaras de malla crearon una estética de anonimato. La seda, la organza, la lana y el algodón se combinaron con una técnica de tejido de sombras que aportaba textura sin recurrir al bordado convencional.

Momiwei
La firma china presentó Light Sequence, una colección que reinterpretó la indumentaria tradicional desde la experiencia de la mujer contemporánea. Vestidos qipao, blusas inspiradas en el hanfu y siluetas de changpao convivieron con pantalones relajados, confeccionados en terciopelo, seda xiangyunsha y acetato. La luz funcionó como metáfora de transformación, conciencia y valentía.
Motorica
La empresa moscovita especializada en tecnología asistencial presentó una colección que integró diseño y funcionalidad mediante sus líneas Move, Feel y Live. Las prendas incorporaron soluciones para usuarios de sillas de ruedas y personas con prótesis, facilitando el acto de vestirse sin renunciar a una estética contemporánea. Bombers acolchadas, capas, trajes relajados, vestidos largos y blusas románticas demostraron que la moda adaptativa puede formar parte del armario cotidiano sin quedar reducida a una categoría técnica.
Amirah Creations
La marca estadounidense combinó kimonos, caftanes, vestidos ajustados y prendas de abrigo con una mezcla de estampados florales, denim y cuero. Los tonos burdeos y rosa suave aportaron contraste, mientras que los pantalones de pernera ancha y las superposiciones dieron movimiento a las siluetas. Los sombreros tipo pillbox, las joyas llamativas y los pendientes pintados a mano completaron una propuesta centrada en la individualidad y el diálogo cultural.

Miguel Llopis
El diseñador español llevó a Moscú Valentia, una colección inspirada en la arquitectura mediterránea, el patrimonio histórico y la indumentaria tradicional valenciana. Las siluetas tipo corsé fueron el eje de una propuesta que combinó formas estructuradas, líneas fluidas y estampados expresivos. La producción bajo pedido y las series limitadas reforzaron su enfoque de diseño, mientras que la participación internacional abrió nuevas oportunidades de visibilidad y colaboración.
Elisabetta
La firma de San Petersburgo presentó Wind of Change, una colección inspirada en los nenúfares de Claude Monet. Los rosas, verdes jade, azules profundos, blancos y grises trasladaron la pintura a prendas de siluetas sesenteras reinterpretadas con volumen y ligereza. Los abrigos amplios y las piezas de plumas completaron una propuesta que combinó referencias artísticas y moda contemporánea.
Les Noms, Katami y Lesia Lisun
Las tres firmas compartieron pasarela con universos creativos distintos. Les Noms, desde Krasnodar, recuperó la cultura material de Kubán del siglo XIX mediante tejidos antiguos, bordados y volúmenes inspirados en la indumentaria cosaca. Katami presentó Imprint, una reflexión sobre el proceso creativo que avanzaba del blanco al rojo mediante siluetas arquitectónicas y cortes holgados de inspiración asiática. Por su parte, Lesia Lisun exploró la construcción artesanal y la arquitectura tradicional de madera del norte en su colección Severina.
Yana Besfamilnaya
Rock’n’Royal imaginó un encuentro entre el romanticismo del siglo XVIII y la rebeldía del rock. Uniformes militares y vestidos de gala se combinaron con camisetas gráficas, pantalones entallados, cuadros desgastados, cinturones robustos y detalles de inspiración vaquera. El resultado desdibujó las fronteras entre el vestuario aristocrático y la cultura musical.
Das
Darya Lozis y Alexandra Dolgopolova construyeron una colección íntegramente a partir de materiales reciclados. Antiguas telas de tapicería, denim y prendas de consumo masivo se transformaron en camisas deconstruidas, faldas, jerséis, corsés y piezas que evocaban formas naturales. La propuesta trasladó la sostenibilidad del discurso a la propia construcción de la ropa.

Kholuyskaya strochka
En colaboración con la Universidad Estatal Kosygin, el proyecto presentó una colección que reinterpretó las tradiciones nupciales rusas a través de la técnica artesanal que da nombre a la firma. Vestidos largos y midi, velos, kokóshniks, diademas y sombreros convivieron con mangas abullonadas, volantes y texturas caladas. El blanco unificó las propuestas y permitió que el trabajo artesanal ocupara el centro de la escena.
Masterpeace
La colección Silk of Time tomó como referencia Deseando amar, la película de Wong Kar-wai donde el vestuario forma parte esencial de la narrativa. Los kimonos, los cuellos altos de inspiración qipao y los cinturones obi se reinterpretaron en corsés, minifaldas, pantalones cargo y trajes formales. La seda bordada a mano, los jacquards, los brocados y las plumas construyeron una propuesta de referencias asiáticas y sofisticación cinematográfica.

Día 5
Unke
La firma de Tver presentó Remembrance, una colección sobre la memoria expresada mediante los materiales. Las transparencias, las superposiciones, los cuadros y las rayas convivieron con pana lavada, tejidos encerados, materiales técnicos y chaquetas acolchadas. La sastrería relajada y las bombers de cuero equilibraron el componente nostálgico con un enfoque contemporáneo.
Ruban
La colección primavera-verano 2027 de Ruban se inspiró en la hipnagogia, el estado de transición entre la vigilia y el sueño. Las flores aparecieron en estampados sobre seda, organza y batista, además de bordados y aplicaciones tridimensionales que se integraban en la propia estructura de las prendas. El azul cielo, el marrón chocolate y los tonos naturales articularon una paleta pensada para conectar materiales distintos.
Las bailarinas planas de seda y los bolsos acolchados continuaron el lenguaje floral, mientras que determinados cierres de chaquetas y parkas evocaron los corsés históricos. Los volúmenes añadidos en caderas y otras zonas recuperaron referencias del vestuario de época, pero sin convertirlas en una reproducción literal.

Solangel
Irena Soprano dedicó la colección de Solangel al ballet ruso. Vestidos voluminosos, corsés, guantes largos, perlas y cristales trasladaron sus códigos al armario contemporáneo, mientras que bailarinas profesionales con tutús clásicos acompañaron a las modelos. La referencia escénica estuvo presente sin convertir la colección en una reproducción del vestuario de danza.
Za_Za
La firma de San Petersburgo cerró la jornada con Life Cycles, una colección construida alrededor de la espiral como símbolo de movimiento, repetición y conexión entre generaciones. La asimetría, la sastrería compleja y las líneas fluidas se combinaron con superficies texturizadas, mientras la paleta avanzaba gradualmente desde tonos intensos hacia colores más claros.
Julia Dalakian
La firma moscovita presentó African Queen, una colección que combinó asimetría, drapeados y geometría definida. Los tonos arena, la vegetación, el mar y la luz solar sirvieron de referencia para la paleta cromática, mientras que la incorporación de moda masculina amplió el universo de la propuesta.

SHS
La firma vinculada al fabricante Shuyskiye Sitsy trasladó su herencia textil a Second Impression. Vestidos de verano, camisas, chaquetas y faldas incorporaron pañuelos, delantales, acolchados, fruncidos y estampados que evocaban la indumentaria tradicional rusa. Los tejidos históricos y los detalles folclóricos se integraron en siluetas relajadas, acercando la tradición a un guardarropa actual.
Relchér
La firma de San Petersburgo debutó con Secret Room, una colección inspirada en el glamour del Art Déco. Los cuellos de piel, las siluetas de talle bajo, las plumas, la pedrería y los vestidos largos dieron paso, en la segunda parte, a denim, chalecos, cárdigans llevados directamente sobre la piel y accesorios brillantes. El desfile terminó con un vestido confeccionado íntegramente con plumas.
Pirosmani
Con Paper Creature, Jenya Malygina convirtió el papel en un material central de su propuesta, creando prendas y objetos artísticos que parecían casi ingrávidos. Las formas frágiles y el calzado de silueta singular reforzaron la sensación de movimiento, como si los personajes pudieran desaparecer con una corriente de aire. Una presentación que acercó la moda al terreno de la instalación artística.

Misrokov
Sultan Misrokov exploró las rupturas históricas, sociales y personales en una colección que combinó motivos circasianos con deconstrucción. La geometría estricta convivió con formas suaves, mientras los volúmenes y las proporciones alteradas construyeron una tensión constante entre tradición y cambio.
Ponomarev
Andrey Ponomarev mezcló encajes, sastrería masculina y referencias a los uniformes de los húsares. Las faldas caladas y los vestidos se combinaron con chaquetas oversize, abrigos voluminosos, monos entallados y prendas utilitarias. Los pantalones de tiro bajo, las gabardinas y las chaquetas cortas reforzaron una propuesta que jugó con la contradicción entre delicadeza y estructura.

Skolka
La firma moscovita convirtió el encaje tradicional de Vólogda en el elemento protagonista de una colección en blanco y negro. Rombos, círculos, ondas, aves y símbolos como el árbol de la vida aparecieron en prendas de noche y piezas más funcionales. La propuesta demostró que una técnica artesanal puede mantener su identidad sin quedar limitada a la indumentaria ceremonial.
Davidova y T. Efremova&Irra
Las firmas bielorrusas presentaron dos colecciones conjuntas inspiradas en Marc Chagall. Sus referencias pictóricas aparecieron en vestidos, tops, chaquetas y americanas asimétricas. Los corsés de metal dorado, decorados con imágenes de las pinturas del artista, destacaron como uno de los elementos más llamativos de la presentación.
Limak by Kamil
El diseñador Kamil Hewavitharana llevó a Moscú una colección basada en el batik tradicional. Los rosas, verdes, azules, amarillos y naranjas se combinaron con motivos nacionales y siluetas contemporáneas. Tras presentar sus creaciones en ciudades como Roma, Nueva York, Londres y Dubái, el diseñador sumó Moscú a su recorrido internacional.
Kuchugova
La firma moscovita imaginó a una artista de cabaret cuando el espectáculo ha terminado, pero la noche todavía continúa. Los tops transparentes, los vestidos con aberturas, las minifaldas de flecos y los guantes largos convivieron con cachemir, seda, organza y encaje. El burdeos, el negro, el azul marino y el dorado reforzaron la atmósfera teatral.

Universidad Nacional de Investigación Tecnológica de Kazán
La colección Ana Steppe, desarrollada por docentes y estudiantes, reunió referencias de las culturas tártara, mari, mordvina, chuvasia, baskir y rusa alrededor de la figura de la Madre Tierra. Caftanes, chaquetas shushpan y accesorios inspirados en la indumentaria tradicional se reinterpretaron en tonos naturales y suaves, alejándose de los códigos cromáticos más previsibles del folclore.
Kisselenko
En su colección n.º 59 para otoño-invierno 2026/27, Lilia Kisselenko volvió a centrar su atención en los materiales y las construcciones. Los relieves, plisados y volúmenes convivieron con la ligereza de la organza y el chifón. Una paleta monocromática mantuvo el foco en las superficies, la caída de los tejidos y la arquitectura de cada prenda.
Día 6
Escuela de moda Sergey Sysoev
Los estudiantes de la Universidad Kosygin presentaron colecciones inspiradas en películas y universos cinematográficos tan diversos como Alicia en el país de las maravillas, Los juegos del hambre e Interstellar. Vestidos con aplicaciones de silicona, tops de lentejuelas con capucha y camisas transparentes que recordaban al plástico demostraron cómo las referencias audiovisuales pueden traducirse en materiales y siluetas experimentales.

Arngoldt
La firma de San Petersburgo encontró en El cascanueces la inspiración para Mari, Where Are You Going?. En lugar de recurrir a copos de nieve o símbolos festivos literales, la colección construyó su atmósfera mediante crepé de China con motivos florales, boas de organza, lana merina, alpaca y lazos de gran tamaño. Los vestidos y las faldas con flores voluminosas convivieron con trajes suaves y conjuntos superpuestos.
KikoRomeo
La firma keniana de Ann e Iona McCreath, madre e hija, presentó Interweaving Cultures, una colección que combinó algodón orgánico, tejidos hechos a mano y botones elaborados con cáscaras de coco. Los colores amarillo, coral, lila, pistacho y marrón chocolate aportaron energía a una propuesta de tops bandeau, cuellos halter, camisas holgadas, pantalones amplios y vestidos vaporosos. La tradición artesanal africana se integró en siluetas contemporáneas, sin perder de vista el carácter internacional de la colección.
Novikova Dsgn
La firma colaboró con Shuya Chintz para crear Chintz Nights, una colección inspirada en el universo literario de Dostoievski. Los estampados del siglo XIX, recuperados de los archivos del Museo del Calicó de Ivánovo, aparecieron en vestidos y conjuntos nocturnos junto a terciopelos y tejidos oscuros. El resultado fue una propuesta de atmósfera gótica que transformó un textil tradicionalmente utilitario en un recurso para la moda de noche.

Alina Assi
En New Heirloom, la firma moscovita exploró la tensión entre estructura y ligereza. El cuero se combinó con chifón; los corsés, con transparencias; y el blanco lechoso y el negro se interrumpieron con toques de mostaza y rojo. Las capas etéreas suavizaron las construcciones más rígidas, proponiendo una lectura contemporánea de la herencia estética.
Alexander Smirnitskiy
La colección Parallels, presentada por el diseñador de Ivánovo, situó el tejido en el centro de la propuesta. Las superficies planas se transformaron en ondas, pliegues y estructuras casi escultóricas, inspiradas en hojas de trébol, caminos entre campos y ríos del norte. Las prendas superiores de gran volumen contrastaron con faldas y pantalones ligeros, creando una transición visual entre arquitectura textil y movimiento.
Victoria Andreyanova
En Within, la diseñadora moscovita revisó prendas familiares del guardarropa ruso, como camisas blancas, chaquetas acolchadas, delantales y abrigos. Sus funciones originales cambiaron mediante superposiciones, estampados inspirados en tapicerías, vestidos de piel sintética y volúmenes redondeados. El desfile terminó con una demostración de una túnica transformable que podía convertirse en camisa, subrayando la versatilidad como parte esencial del diseño.

Alexandra Serova
Krasnaya Moskva tomó como punto de partida una de las fragancias más emblemáticas de la perfumería rusa, cuya historia se remonta a El ramo favorito de la emperatriz. A lo largo de 30 estilismos, los trajes de sastrería y los vestidos de noche se combinaron con satén, seda, cuero y bordados florales. La perfumería se convirtió así en una referencia visual y sensorial para una colección que conectaba historia, memoria y moda.
Kiri
La firma moscovita presentó una colección otoñal protagonizada por grandes flores, faldas y corsés confeccionados con tejidos que evocaban tapices antiguos. Los cárdigans de lana y los pantalones con plumas añadieron textura, mientras que la cintura marcada y las proporciones equilibradas recuperaron una silueta inspirada en los años cincuenta. El resultado combinó referencias vintage con una interpretación gráfica y contemporánea.

Igor Gulyaev
Igor Gulyaev recuperó los códigos de su casa de moda: texturas complejas, trabajo artesanal, colores intensos y volúmenes generosos, para reinterpretarlos con mayor ligereza. La sastrería estructurada convivió con transparencias, los materiales pesados cedieron espacio a tejidos más livianos y las formas monumentales se encontraron con siluetas suaves.
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En Wild Roses, la rosa silvestre funcionó como metáfora de una belleza que combina delicadeza y resistencia. La seda se encontró con el cuero, el chifón transparente con el tweed pesado y las mangas fruncidas de las blusas de algodón evocaron la forma de los capullos. Una colección construida a partir de contrastes que evitó la interpretación romántica más obvia de su inspiración.

Moscow Fashion Week demuestra que la moda rusa tiene mucho que contar más allá de sus fronteras. Entre identidad, creatividad y nuevas perspectivas, sus seis días de desfiles abren una ventana a una escena en evolución que busca conectar con el panorama internacional sin perder de vista sus propias raíces.

