miércoles, julio 17, 2024
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    London Fashion Week: La recapitulación de JW Anderson a Burberry

    Las pasarelas de Londres no decepcionaron…

    La Semana de la Moda de Londres es siempre la «más cool» de las cuatro hermanas de la moda (New York, Londres, Milán y París)

    La pasarela londinense siempre propone tendencias y estilos que sobrepasan lo esperado presentando looks arriesgados, extravagantes y hasta un poco locos a la hora de vestir.

    Sin embargo todo está hecho con una estética y una confección pensada y trabajada, siempre tiene mucho sentido y siempre transmite subyacente el sentimiento británico en sus prendas.  

    Quizás los dos desfiles más esperados de la semana fueron JW Anderson, que tuvo lugar en Roundhouse, y Burberry, en el que Daniel Lee presentó su segunda colección en Highbury Fields, al norte de Londres. 

    Burberry

    La muy esperada colección en su segundo año como diseñador para Burberry, Daniel Lee escogió para su desfile una carpa en Highbury Fields, un espacio verde rodeado de terrazas georgianas y victorianas.

    Antes del show la estación de metro Bond Street cambió a ‘Burberry Streets’, cosa que aunque se veía genial, generó mucha confusión para los turistas de la ciudad

    Para su segunda vuelta la propuesta de Lee ofreció un corte delgado, un diseño minimalista, una cintura baja, lo que permite meter las manos en los bolsillos justo encima muy a los flappers de los años 20. Una tendencia que también vimos en NYFW. 

    Hubo versiones en cuero o estampados de estilo ecuestre; con o sin  mangas. Vimos camisas de gran tamaño con charreteras estilo trench con elegantes bolsos de cuero y faldas plisadas.

    En otras piezas, estampados divertidos (después de los ánades reales de la temporada pasada) hicieron que Lee vistiera las fresas británicas del azul Burberry.

    Erdem

    Deborah ‘Debo’ Cavendish, ex duquesa de Devonshire y la más joven de las hermanas Mitford, fue el punto de partida de la última incursión de Erdem Moralioglu, quien se presentó en el majestuoso pórtico del Museo Británico

    Una colección inspirada en la idiosincrasia de la excéntrica Cavendish, conocida por su humor mordaz el cual canalizó a través de sus escritos, en particular sobre Chatsworth Estate, la sede ancestral del duque de Devonshire.

    También siendo una ávida fanática de Elvis Presley y coleccionista de recuerdos alegóricos al Rey Elvis a lo largo de su vida acompañó el desfile con: «You are Always on My Mind» de Presley como banda sonora.

    Se hizo referencia a Presley en chaquetas de cuero de colores salpicadas de tachuelas, usadas junto con vestidos de cintura estrecha estampados con motivos que recordaban los muebles antiguos de Cavendish.

    De hecho, una serie de chaquetas, creadas en colaboración con Barbour, una de las marcas favoritas de la duquesa, utilizaron telas antiguas reales de Chatsworth House para un «lujoso ejercicio de reciclaje».

    Mientras tanto, en el calzado se veían zapatos de tacón con tacones adornados con enormes lazos que ondeaban junto al pie, supuestamente inspirados en el amor de Cavendish por la cría de pollos.

    Al igual que los textiles antiguos que componían la colección, la colección fue una vez más una prueba de la astuta habilidad de Moralioglu para dar nueva vida a viejas historias, como todas las colecciones que hemos visto, rica en detalles, rica en ejecución y confección.

    Richard Quinn

    La grandeza y escala del trabajo de Richard Quinn es tal que es difícil recordar que todavía tiene 33 años. Fue hace seis años, recién salido de Central Saint Martins MA, y con esta colección nos dejó a todos sin palabras.

    Fue lo más parecido a la alta costura que Londres ha visto en décadas. De hecho, Quinn utiliza las mismas casas de bordado indias que todas las principales marcas de lujo de Europa.

    Sus bordados brillantes, hechos con campos de flores microscópicas o delicados adornos en encaje, son testimonio de la calidad que le ha dado un próspero negocio de trajes de noche personalizados y para novias. Simplemente hermoso. 

    Simone Rocha

    La estructura básica de una capilla blanca, adornada con ángeles, se había construido en el centro de ensayo de Canning Town del English National Ballet para servir de telón de fondo a un espectáculo de Simone Rocha; titulado «Ensayo general».

    El espacio envolvente y completamente negro, creado para recordar las proporciones de un proscenio tradicional, proporcionó un escenario más austero que en las últimas temporadas, un ambiente de reducción que se extendió a la colección misma.

    Vimos vestidos en colores pasteles de boda con sus capas de tul y lazos y algunas camisas recogidas suavemente en el cuello con pliegues desiguales.

    En tonos de negro, blanco, rojo y rosa pálido, algunos sutilmente adornados con delicadas cintas rojas, las prendas ofrecían una astuta contrapartida a la grandeza típica de la obra de Rocha.

    La inspiración es la intimidad y esta se dio a conocer en detalles inspirados en lencería y tejidos transparentes que revelaban una serie de rosas atrapadas en el forro de vestidos y chaquetas.

    Dandole a su colección el indicio subyacente de un presentimiento que tan a menudo recorre el trabajo de Rocha, reflejó su habilidad única para casar lo dulce con lo subversivo, la oscuridad con la luz.

    Molly Goddard

    Molly Goddard dijo que la colección de esta temporada comenzó con el alquiler de  piezas del vestuario del Teatro Nacional de Londres (un extenso archivo de prendas que se han utilizado en producciones anteriores), donde quedó fascinada con «enaguas y ropa interior»: crinolinas, sujetadores de los años 50, vestidos de bautizo victorianos, ropa georgiana».

    Creando así una colección que Goddard describió como «al revés», en la que el diseñador tomó elementos normalmente ocultos (tapetes con cremallera de grosgrain, cierres de corchetes, la parte inferior de las costuras) y los puso a la vista (un vestido de tul en particular se dejó abierto hacia abajo para revelar su funcionamiento debajo).

    Parecía una consideración a la artesanía y a la confección de Goddard: Volantes de algodón emergen de vestidos sencillos con pliegues, los cárdigans tenían bordes suaves de satén, mientras que las faldas acolchadas y las blusas con las que hacían juego, recordaban a edredones o mantas.

    JW Anderson

    La invitación para el desfile de JW Anderson de esta temporada fue un bloque de arcilla, un material que se utilizó para crear el look de apertura de la colección: Una sudadera con capucha y unos pantalones cortos esculpidos, deformados y exagerados en proporciones, como si estuvieran toscamente presionados a mano. 

    Presentado en la sala circular iluminada por el sol del Roundhouse de Camden y acompañado por una enérgica banda sonora con una mezcla de Soundcloud de Crush de Ethel Cain y con Cher’s Believe, marcó así el tono de una colección que giraba en torno al juego, vimos a Anderson jugar con prendas arquetípicas en su estilo típicamente idiosincrásico. 

    Gran parte era táctil: Chaquetas bomber de gran tamaño estaban adornadas con explosiones de plumas que emergen de su interior, construcciones circulares escultóricas se asentaban debajo de largos vestidos tipo camiseta, mientras que una mezcla de elementos tejidos, desde calzado hasta bolsos, aparecían por doquier.

    Ilinčić

    Un templo del brutalismo proporcionó el escenario dramático para la última colección de Roksanda Ilinčić, que miró hacia los monasterios ortodoxos de su Serbia natal en busca de inspiración.

    Como tal, había una sensación ceremonial: Las modelos desfilaron por la pasarela semicircular coronadas con altísimos sombreros que recordaban el kalimavkion usado por el clero ortodoxo, mientras que la soprano británica Isabelle Peters junto una banda sonora en vivo canta arias de Puccini.

    Vestidos de seda diáfanos, algunos entretejidos con esculturas circulares de metal, vestidos acampanados de dama con paneles de metacrilato transparente y motivos pictóricos impresos, que recuerdan los frescos descoloridos del monasterio, demostraron el astuto equilibrio entre grandeza y delicadeza de Ilinčić, que esta temporada se sintió aún más refinado. 

    El calzado, una colaboración con Manolo Blahnik, estaba decorado con hojas de plumas, mientras que una paleta típicamente luminosa abarcaba tonos que Ilinčić describió como flor de saúco, amarilis, mandarina, castaño de agua y glicina.

    Pasarelas que nos dejaron mucho que pensar, que intercalaban la moda con un sorprendido sentimiento de innovación y espontaneidad que sin ridiculizar el look, elevándolo a otro nivel, fue el gran hit de London Fashion Week.

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