jueves, junio 20, 2024
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    Educación especial, un reto constante para la inclusión

    La educación es un derecho al que en teoría todos deberíamos tener acceso, pero en la práctica la desigualdad es palpable.

    El proyecto final de mi generación en la licenciatura fue la organización de una pasarela a beneficio de Construyendo Sonrisas. Durante la planeación asistimos a conocer esta asociación, dedicada a la educación especial para personas con discapacidades motrices y mentales con un programa enfocado a habilidades para la vida diaria y estudios académicos.

    La conclusión que me llevé es que, a pesar de las dificultades y escaseces, los empleados de esta escuela hacen todo por que sus alumnos salgan adelante.

    La educación especial es un sistema que trata de preparar personas en desventaja, sin embargo, así como las discapacidades existen en un espectro, el proceso de aprendizaje es diferente para cada persona.

    Un cartel en las instalaciones de Construyendo Sonrisas en Mérida, Yucatán.

    Antecedentes de la educación especial en México

    La educación especial comienza en nuestro país a mediados del siglo XIX con las fundaciones de la Escuela Nacional de Sordos en 1861 y la Escuela Nacional de Ciegos en 1870. Es hasta un siglo después que se crea la Dirección General de Educación Especial.

    En 1992 con el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica se reestructuró el sistema en Centros de Atención Múltiple (CAM) para atender servicios indispensables (educación a estudiantes con discapacidades neuromotoras, auditivas, visuales e intelectuales) y Unidades de Servicio de Atención a la Escuela Regular (USAER) para servicios complementarios (atención a niños con problemas de aprendizaje, lenguaje y conducta).

    ¿Educación especial o educación inclusiva?

    La principal preocupación de la educación especial es cómo los alumnos se pueden integrar a la educación media y superior, así como desarrollar habilidades para vivir y trabajar.

    Foto: Pixabay vía Pexels.

    Según la Secretaría de Educación Pública, en el ciclo escolar 2022-2023 se atendieron a 644 mil 941 alumnos en educación especial en mil 666 CAMs y 4 mil 702 USAERs. En un reportaje de La Jornada, maestras de la Ciudad de México reportan que la infraestructura actual es insuficiente para atender las necesidades.

    Ahora estamos ante un cambio de paradigma que plantea repensar el cómo se integran las personas con discapacidad a la educación. ¿Realmente todas las personas con necesidades especiales educativas tienen que ser atendidas por separado y de forma individual? Si bien algunas necesidades son más agudas y específicas, la socialización también se ve afectada en medida en que viven en un ambiente aislado.

    El camino a la integración

    Mi mamá es un ejemplo de como la inclusión puede ayudar de forma más efectiva a la integración a la sociedad. A muy temprana edad perdió la audición por un medicamento. Desde entonces usa aparatos auditivos que le permiten escuchar.

    No lo logró sin sus retos, tuvo que asistir a terapia auditiva por buena parte de su niñez y adolescencia. Los maestros en la escuela no le tenía paciencia, pero perseveró y se graduó con mención honorífica en la carrera técnica Diseño de Interiores.

    Pero no todos correrán la misma suerte que ella. Sin embargo es indispensable la cooperación del gobierno y la sociedad para lograr que su discapacidad sea solo una diferencia que aporte más diversidad de opiniones y visiones al mundo en el que vivimos.

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