domingo, febrero 25, 2024
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    Moda y esperanza en tiempos de desastre

    En medio del caos y la violencia, vale la pena preguntarnos cuál es el rol de la moda.

    Hace no muchos años, las guerras mundiales decimaron cualquier esperanza de un futuro perfecto y perfectible. The 1975 lo cantó en Love It If We Made It: “La modernidad nos ha fallado”. Desde entonces nos hemos visto envueltos en problemas existenciales que no logramos sacudir. Adicciones, guerras y el odio terminan infestando las sociedades y se va perdiendo la empatía. Crear en estos tiempos se siente turbio e inútil. Es momento de preguntarnos ¿Qué rol debe asumir la moda hoy?

    Hay ciertos momentos en la historia en los que la moda ocupa una función similar al arte. La creación de ambas es un reflejo de la sociedad y representa culturas, tradiciones e identidades.

    Después de la Segunda Guerra Mundial, por obra de Lucien Lelong surge el Theatré de la Mode, una exhibición de distintos diseñadores de alta costura que mostraron sus diseños en maniquíes miniatura y que viajó alrededor del mundo entre 1945 y 1946. Esta exhibición fue un gesto de esperanza de reconstrucción. Cuando estuvimos encerrados en nuestros hogares, Dior revivió esta referencia para presentar su colección de Alta Costura para el otoño 2020, probablemente uno de los más tristes en memoria reciente.

    El Théatre de la Mode mostró diseño parisino después de la guerra. Imagen: Maryhill Museum of Art

    En febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania, comenzando una guerra el día en que Prada presentaba su colección durante la semana de la moda en Milán. Giorgio Armani decidió presentar su colección en silencio, en honor a las víctimas del ataque. Demna en Balenciaga ofreció uno de los gestos más sentimentales de la temporada leyendo un poema de Oleksandr Oles, quien murió huyendo de los nazis en 1944.

    En la presentación de febrero de 2022, Balenciaga construyó un ambiente inhóspito y helado, donde modelos caminaron mientras resistían ráfagas de viento. Foto

    Un momento intranquilo

    Analizando las colecciones de las recientes temporadas, vemos respuestas a diferentes preocupaciones. Los problemas que nos aquejan son arrastrados de años, décadas y siglos de discriminación y explotación. Pierpaolo Piccioli en Valentino responde al gobierno conservador de Italia con una colección pensada para la liberación. “Lo peor que ha dicho el gobierno a las niñas es decir ‘ten cuidado con lo que te pones’. Creo que el feminismo es la libertad de las mujeres de ser quienes son. Incluso exponer el cuerpo y decir no”. Cobra aún más sentido que FKA Twigs, una cantante ferozmente libre haya enmarcado la presentación con su música.

    Mowalola responde a la misma cuestión de forma más agresiva y explícita, enalteciendo la sexualidad femenina creando controversia por el uso de imágenes de banderas en microfaldas y una tank tio diseñada hace unos años por Karl Lagerfeld que lee “4 Slim People”. Por su parte Collina Strada manda modelos con siniestras sonrisas al estilo de Pearl, un símbolo del conflicto que siente Hillary Taymour de hacer moda cuando el mundo se incendia.

    Es fácil sentirnos desapegados de situaciones que están a miles de kilómetros de distancia, pero cada persona es un universo de experiencias historias y emociones. La verdadera tragedia es que quienes sufren más en todas estas situaciones por lo general son inocentes, personas que por una u otra razón estuvieron en el lugar equivocado a la hora equivocada, porque la devastación ocurre en cualquier momento, ya sea por acción humana directa o indirecta.

    La historia de Adut Akech es ejemplo de esta verdad. Ella misma habiendo vivido en refugios de las Naciones Unidas, escapó con su familia de Sudan del Sur. Su vida se reinició en Adelaide, Australia. Ahora su nombre es sinónimo no solo de la diversidad de la industria sino de las personas que quedan atrapadas en el fuego cruzado.

    Moda y esperanza

    Sin embargo, algunos encuentran esperanza incluso en medio de los peores escenarios. En Siria, un grupo de jóvenes se rúne para salir de fiesta como si no hubiera riesgo inminente de bombardeo, una celebración a la poca o mucha vida que les queda por delante. Charaf Tajer encuentra esta paradoja inspiradora y hermosa. Su colección de Otoño-Invierno 2023 para Casablanca lo refleja con motivos militares subvertidos y un

    Charaf propone convertir crudeza y violencia en algo bello. Es un instinto humano preservar la belleza. El arte, y la indumentaria, son un registro de la sociedad congelado en un punto temporal. Los directores de museos en Ucrania entendieron que en la guerra no solo estaban en juego sus vidas sino el legado cultural de una nación, por esto se movilizaron para proteger sus monumentos y obras con cartón, espuma y cobijas.

    Se siente inútil decir que la moda puede ser ese espacio donde se confronta la realidad con optimismo porque a final de cuentas pareciera que su fin último es vender algo, una idea o una prenda. Pero la minifalda no surgió solamente como una ocurrencia de Mary Quant. Doja Cat y Julia Fox no adoptaron la fealdad como propuesta solo por curiosidad sino como una protesta al male gaze. Es la armadura que decidieron adoptar ante el horror que les aqueja. Si bien, es decepcionante que algunos decidan voltear la mirada, la moda no dejará de ser política. Es en las calles, en las chamarras de cuero y en los símbolos donde se manifiesta una revolución.

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