martes, julio 23, 2024
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    Lecciones que aprendí de Nabile Ahumada por Ana Carbajal

    El poder y resiliencia de la franqueza tanto pública como con uno mismo.

    Por: Ana Carbajal.

    La nueva temporada de «Un Elefante en la Habitación» ha arrancado oficialmente. Junto con grandes invitadas y de la mano de «Brave Together» de Maybelline, nos hemos embarcado en un viaje de aprendizaje, resiliencia y sororidad que hace eco en nuestros corazones.

    Es un viernes más con ustedes, lo cual me hace muy feliz reflexionando sobre un episodio más de esta segunda temporada. Me siento profundamente acompañada con las historias de nuestras invitadas, y puedo imaginar que pasa lo mismo del otro lado de la pantalla.

    Este miércoles tuvimos a un ser cuya energía podría iluminar toda una ciudad. Nabile Ahumada es una mujer que contagia alegría y fuerza con tan solo cruzar algunas palabras con ella. Desde el primer minuto que la conocí, recuerdo haber conectado en otro nivel con ella.

    Su honestidad y transparencia eran como aire fresco, y me hace muy feliz reencontrarnos años después para continuar una conversación que comenzamos hace 6 años y que en este episodio pudimos profundizar por completo.

    Lección 1: Lo que la gordofobia me robó

    Era verano de 2018 en un evento laboral cuando conocí a Nabile. En el primer momento que le mencioné lo bonito que estaba su traje de baño, lo primero que mencionó fue lo feliz que estaba de poder usarlo, pero que había sido muy difícil hacer las fotografías en él.

    Por supuesto, me identifiqué mucho con ella porque mi historia era muy similar. Comenzamos a hablar de la gordofobia y de cómo poco a poco estábamos sanando las heridas que había causado en nuestra vida.

    Ahora, 6 años después, me alegra poder seguir con esa conversación y saber que esas heridas son ahora sabiduría. Aunque están ahí, son un recordatorio de la capacidad que tenemos de amarnos, sanar y renovarnos.

    En el podcast nos adentramos de lleno en nuestras experiencias de gordofobia sistemática, y Nabile nos contó cómo desde los 12 años estaba en el nutriólogo y cómo los hábitos en casa afectaron su relación con la comida, ya que su mamá siempre estaba en dietas y con rutinas restrictivas.

    Eso fue lo que causó que Nabile sintiera que ella también tenía que hacer lo mismo. Esto, acompañado de comentarios gordofóbicos, lo cual causó que llegara el punto en el que ella y su hermana se sentaron con su mamá para hablar del daño que esto les estaba causando.

    Esta anécdota me sorprendió mucho porque  ejemplifica algo que no es común, pero sí es ideal: Poder hablar sobre lo que nos duele con nuestros padres.

    Siempre menciono la importancia de poner límites en casa, sobre todo con las personas que más amamos, porque son con las que más convivimos y también las que más daño pueden provocarnos.

    El hecho de que Nabile y su hermana, siendo adolescentes, pusieran estos límites habla mucho de la inteligencia emocional y la fuerza que tienen. No es algo nada fácil, y tampoco es sencillo para un padre saber que todo lo que hacía con buenas intenciones para «beneficiar» a sus hijo, les estaba causando lo opuesto.

    Esto viene de la creencia de que «el peso es salud», lo cual no es una correlación directa. La salud es multifactorial y el peso es solo un factor de la misma. Muchos padres causaron un gran daño emocional en sus hijos por la presión de perder peso, ya que la salud mental es un tema del cual se habla muy poco y se valora aún menos que la salud física, aunque ambas son igual de importantes.

    Nabile nos cuenta cómo la gordofobia le robó muchas cosas, desde la oportunidad de disfrutar de la playa en un bikini hasta poder viajar con amigas, sentirse cómoda para tomarse fotografías y vivir en paz, ya que tenía temor de situaciones en las cuales sabía que su cuerpo le iba a causar una gran inseguridad. Hasta el día de hoy, tiene consecuencias emocionales en su vida sobre esta etapa.

    A esta voz interna que nos está señalando nuestro cuerpo en todo momento le llamo «el apuntador». Es esa voz de juicio que no es nuestra, pero que nos sigue a todos lados. A veces con mayor volumen, a veces en silencio, pero sabemos que está ahí.

    Es producto de los mensajes que recibimos en nuestros años formativos, que nos hicieron creer que teníamos que seguir ciertos lineamientos y estándares de belleza para ser valiosos.

    En el momento en que se nos presentan situaciones en las que no encajamos, esa voz despierta. Y solo quiero decirte que no eres esa voz, que tu mente también está entrenada y condicionada, y que puedes romper poco a poco con ese patrón.

    Cuando vivimos condicionados en este sistema gordofóbico y opresivo, es muy difícil que podamos estar cómodos en nuestra propia piel, con nuestra historia y con todos los factores de nuestra vida sobre los cuales ni siquiera tenemos control.

    ¿Te imaginas sentirte mal por algo que ni siquiera elegiste, como la familia en la que naciste o tu genética?, ¿qué pérdida de tiempo y energía, no crees? Definitivamente ganamos cuando hacemos las paces con todo lo que no podemos cambiar o controlar en nuestra vida.

    Lección 2: Poder disfrutar de la vida aún en el proceso de sanación

    Y a veces posponemos la vida misma y el poder ser feliz hasta que estemos en nuestra mejor versión, ya sea física o mental. Quiero recordarte que mereces vivir y disfrutarte en todas tus versiones, eres merecedxr de felicidad en todo momento de tu vida, aún en tus batallas.

    Recuerdo a una amiga que era muy consciente de la dismorfia corporal que sufría, lo cual a veces le impedía tomarse fotos. Siendo consciente de esto, siempre le preguntaba cuando quería subir alguna foto nuestra, ¿cuál era su favorita?

    Un día me dijo: «Ya no me importa, sube la que quieras, no las quiero ver porque sé que en ninguna me voy a gustar. Es parte de mi dismorfia, pero está bien, ya no me importa».

    La sentí tan honesta y de cierta manera en paz. Fue la ejemplificación de la frase «Está bien no estar bien». Fue la primera vez que vi lo liberador que puede ser abrazar tu historia y tu versión presente, especialmente en temas de salud mental. Aceptar lo que tenemos nos ayuda a poder manejarlo mejor y a minimizar su impacto en nuestra vida.

    Por ejemplo, mi amiga al aceptar su dismorfia y sus consecuencias fue como ver al elefante en la habitación y poder reconocerlo, hacerse amigos cordiales y así poder trabajar juntos para salir de la habitación de la mejor manera.

    Ese día me enseñó mucho sobre cómo abrazar mi historia y saber que desde hoy soy merecedorx de ser  feliz y de disfrutar momentos, aunque tengan un tinte dulce-amargo. La vida no tiene que ser perfecta para poder vivirse plenamente, y ese mensaje, en muy pocas ocasiones, es visto.

    Nabile hace click con esto al compartirnos que hasta el día de hoy sabe que tiene consecuencias emocionales de la gordofobia sistemática con la que creció, pero no deja de vivir la vida por esto. Sabe que hay cosas que la van a incomodar, como usar ciertas prendas, mostrar sus brazos, o ir a comprar un vestido para una boda.

    Por ello, se prepara para estas situaciones con herramientas emocionales que la ayuden a navegarlas, protegiendo su salud mental. Creo que este es el objetivo al que deberíamos de aspirar porque borrar totalmente nuestras heridas es imposible.

    Toda herida tiene marcas y consecuencias, por lo que el ideal es saber qué hacer con ellas, saber cómo manejar las situaciones que las detonen y tener las herramientas adecuadas para vivir la vida acorde a nosotros mismos. Como dijimos en el capítulo pasado: «Sanar no es borrar tu herida, sanar es saber qué hacer con ella para que no te limite en la vida».

    Lección 3: La dualidad de abrazar y responsabilizarnos de nuestro pasado

    Nabile nos cuenta todo lo anterior con una autenticidad ejemplar. Me encantó poder escucharla igual de transparente y honesta desde el primer día. Me encantó saber también que siempre fue así, y aunque nos contó cómo tal vez esta rebeldía y fidelidad a sí misma, así como sus ideales le causaron problemas en su adolescencia, también es esa misma fidelidad la que le permite tener una comunidad tan grande en Internet y tener una de las carreras más longevas en la industria.

    Nabile empezó a usar Internet como herramienta de expresión hace 14 años, era una niña que estaba pasando por una mudanza de país, un choque cultural y una etapa normal de transición de niña a adolescente. En muy pocas ocasiones juzgaríamos a un adulto por lo que dijo o hizo cuando era un niño o adolescente, y este fue el caso de Nabile.

    Nos contó cómo la cancelación colectiva que sufrió debido a tuits que hizo en esta etapa la afectó profundamente, por los mensajes tan fuertes de odio que recibió, y nos mencionó que aunque ya no era esa persona, tenía que hacerse responsable de la persona que había sido en ese momento.

    El tema de la cancelación es muy complejo y multifactorial. Cada caso es diferente, y concordamos en que hay personas y situaciones que sí merecen ser canceladas y otras en las que tal vez deberíamos ser más congruentes y realistas, entendiendo que el ser humano no es perfecto, menos aún en una edad formativa, y que merecemos una segunda oportunidad para mostrar la persona que somos después de aprender de nuestros errores.

    Hay muchas vidas que pueden verse arruinadas por una cancelación injusta. Nabile muestra una gran resiliencia con este tema y una gran madurez emocional, lo cual es lo que ha conseguido que siga vigente en su carrera y que siga normalizando lo normal: Somos seres humanos perfectamente imperfectos.

    Admiro cómo Nabile ha transitado momentos difíciles, cómo fue en su momento el divorcio de sus padres, del cual aprendió a humanizarlos y a tener empatía por ellos. Nuestros padres no son superhéroes, por más que queramos verlos así; son personas que sienten, sueñan y también se equivocan. Merecen segundas oportunidades.

    Nabile nos cuenta cómo esta separación le ayudó a deconstruir la idea del amor perfecto que tenía, en la que pensaba que tenía que «durar para siempre», y ver la vida con una perspectiva más realista. No tener la vida ideal que nos habíamos formado también puede ser hermoso. También tenemos derecho a habitar una historia diferente a la que habíamos deseado y a encontrar felicidad en ella.

    Nabile nos inspira a ser fieles a nosotros mismos, a lo que estamos pensando y sintiendo sin juzgarnos, y a transitar la vida con una ligereza mental que nos ayude a disfrutarla sin estar sobrepensando todo.

    Un ejemplo de esto fue cuando nos contó sobre su historia de amor con su actual pareja, de la cual dice que se enamoró como de cualquier otra persona, aunque fuera la primera vez que empezara una relación con una persona de su mismo sexo. Amor es amor, punto.

    Ella siempre fue fiel a lo que estaba sintiendo, y con esa misma transparencia y honestidad se lo comunicó a su familia. Este ejemplo de amor propio, de proteger y honrar lo que somos, es lo que nos permite vivir una vida congruente a nosotros y por lo tanto, tener la vida que merecemos.

    Agradezco a personas como Nabile que puedan mostrarnos un lado tan real, con fortaleza y vulnerabilidad. Ya que así es la vida, con altas y bajas. Y en lugar de estar buscando siempre las altas, lo mejor que podemos hacer es buscarnos a nosotros mismos, tratar de crecer y fortalecernos para poder navegar la vida de una mejor manera.

    Disfrutando los picos de felicidad y tener la fuerza para salir también de las bajas, esos momentos oscuros que nos forjan. Al final, la vida es perfectamente imperfecta, y cuando cerremos el libro de nuestra historia, entenderemos el porqué de todo lo que vivimos.

    Como diría mi querido Steve Jobs: «Los puntos se conectan en el futuro, no en el pasado». Así que si no entiendes porqué estás pasando por una situación difícil, por una depresión, por ansiedad o por cualquier cosa en tu vida que no sea ideal, recuerda que es parte de la misma, y que no podemos huir del dolor o la tristeza; solo podemos transitarlos.

    La mejor manera de hacerlo es también siendo acompañados en estos momentos. Y si no sientes esa compañía en tu vida, recuerda que estamos contigo, traspasando la pantalla con la iniciativa «Brave Together» de Maybelline. Solo envía TOGETHER en un mensaje de texto al 55 7885 3422 o llama al 800 520 0102 para contactar con un consejero de crisis cualificado.

    No estás solx y mereces tener un proceso de sanación digno para crear la vida de tus sueños. Me despido en otro viernes de reflexión. Gracias por estar aquí, gracias por leerme y por permitirte también ser vulnerable con nuestras historias. Te mando un gran abrazo y nos vemos el próximo miércoles.

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