viernes, marzo 1, 2024
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    Moda, activismo y la esperanza en un mundo mejor

    Vestirse es un acto político del día a día

    La manera en la que nos presentamos revela diferentes partes de nuestra persona. Desde qué nos gusta hasta nuestras creencias e ideologías. Esta conexión entre nuestra persona y la vestimenta se representa en símbolos y decisiones. Algo tan común como escoger una falda corta o un traje con corte masculino en algún momento supuso una rebelión contra los estándares. Es una especie de activismo cotidiano, como un listón rosa o un pañuelo.

    En SS20, la pasarela de 10° aniversario de Prabal Gurung, cerró con las modelos con bandas planteando una pregunta: ¿Quién tiene derecho a ser americano? Él es un diseñador que inmigró a Estados Unidos a finales de los años 90.

    Estos últimos 10 años han sido especialmente turbulentos para la sociedad. A medida que los gobiernos refuerzan la discriminación contra mujeres y minorías, la industria de la moda se ve obligada a reflexionar sobre su papel en tendencias que han afectado a la sociedad, como la glorificación de la delgadez extrema. El rechazo a los cuerpos que no encajan en un canón estético es síntoma de que aún hay mucho por hacer. Cabe recalcarlo, Paloma Elsesser no merece burlas y odio cuando gana un premio a Modelo del Año cuando su papel es reforzar la presencia de modelos plus size en la pasarela.

    Maria Grazia Chiuri debutó en Dior con un look viral, una camiseta fajada sobre una falda de tul de constelaciones que dictaba el título del ensayo de Chimamanda Ngozi Adichie: We Should All Be Feminists. La camiseta forma parte de la colección permanente de Dior y fue la portada del libro Her Dior. Así comenzó en Dior una era donde combina la moda con activismo feminista, como la reciente colaboración con Elina Chauvet en México.

    La calle es una pasarela y el escenario del activismo

    Las pasarelas son un escenario para la protesta, ya sea recrear una en la calle como en Chanel o a través de performances con trasfondos personales. Humberto Leon y Carol Lim organizaron en 2016 el Pageant for the People, un desfile disfrazado de concurso de belleza disfrazado de protesta. En ese momento las elecciones posaban una amenaza sobre la identidad del estadounidense, y bien, dos presidencias y una insurrección después, pareciera que es inútil.

    Pero no lo es, por eso Vivienne Westwood fue una rebelde toda su vida, luchando por el cambio climático, la privacidad y los derechos de la comunidad LGBT+. Carla Fernandez apela por el trabajo justo. Si protestamos es porque creemos que el mundo puede cambiar. La inacción y la pasividad no llevarán a nada. Sin embargo, a veces una camiseta no es suficiente, hay toda una filosofía detrás.

    En la década de 1980, Katharine Hamnett revolucionó la moda con una idea simple: poner tu declaración en una camiseta. Así creó su marca de ropa con llamados de paz, protestas a favor del desarmamiento nuclear, y en contra de la injusticia. En 2017 reinició su marca con producción sostenible, dándole continuidad a su propósito de vida: Crear moda y consciencia para las masas a través del activismo.

    Podrías preguntarte. ¿De qué sirve la moda en estos momentos tan caóticos? La respuesta está en su naturaleza, es un reflejo de quienes somos y a qué aspiramos. Úsala como resorte para entrar en acción.

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